
Por: María Paula Suárez N.
La Inteligencia artificial está revolucionando el mundo, hasta el punto de volverse también un confidente y consejero de las emociones. Cada vez es más común que las personas, especialmente jóvenes, recurran a Chatbots de inteligencia artificial para desahogarse y buscar apoyo en salud mental.
“Me he visto cada vez más envuelta en escribirle a Chat GPT sobre lo que siento y lo que me pasa. No soy la única persona que reconozco que lo hace, tengo un amigo también que lo hace porque tiene muchos problemas para abrirse, más que todo al ser hombre”, dice Valentina, una joven de 28 años de edad.
Aunque esto no es necesariamente algo negativo, médicos y científicos sí afirman que esta práctica se puede convertir en un sustituto parcial de las relaciones humanas, lo cual puede dificultar la capacidad de construir vínculos reales, profundos y duraderos.

Investigadores de University College London y otros centros académicos han alertado que debido a esto, existe un riesgo creciente de aislamiento social y dependencia emocional.
La psicóloga Eliana Reyes, con amplia experiencia en trabajo con adolescentes, afirma que particularmente la juventud está viviendo un momento de soledad e hiperexigencia desde diferentes áreas de la vida.
“En este sentido la IA se convierte en una herramienta porque no enjuicia, está presente y da una respuesta inmediata ante una situación de soledad, lo cual puede crear dependencia”, dice Reyes.
Dicha dependencia también puede ocurrir al existir una dificultad de entender las emociones, desde el cuerpo y desde el alma, y la negación o falta de herramientas para enfrentarse a un entorno con sujetos reales que cometen errores, que pueden no estar presentes o hacer comentarios hirientes, explica la psicóloga.
“Yo por ejemplo a veces lo hago por no incomodar al otro, más allá de la inmediatez (…) En mi caso a veces también es muy difícil verme con los amigos que tengo, porque viven en otras ciudades o tienen otros estilos de vida, y no hay espacios para poder conversar”, afirma Valentina.
Sin embargo, esta joven ya lleva 10 años de acompañamiento psicológico y terapéutico y afirma que hoy sabe distinguir los límites de qué debe o no preguntal a la Inteligencia Artificial.
“No busco consejo en la Inteligencia artificial para que me diga que hacer y qué no hacer, o que está bien y qué no. Creo que todos debemos forjar nuestro criterio frente a eso y también discernir sobre nuestras creencias. Cuando recurro a la inteligencia artificial, lo hago más desde un lugar de buscar perspectiva, pero con curiosidad”, dice Valentina.
La IA es útil para entender emociones
Según cifras de Acción Cívica Contra la Desinformación, los niños, niñas y adolescentes de 10 a 18 años en Colombia pasan en promedio 10 horas diarias en redes sociales. En este contexto de permanencia en el ambiente digital, otros estudios internacionales indican que el 83 % de los participantes de la Generación Z cree que podría desarrollar vínculos significativos con chatbots de IA. Dichos estudios demuestran que los acompañantes de IA han demostrado ser efectivos en el apoyo a la salud mental.
“ A veces me sirve mucho tener esa validación o esa respuesta amable y amigable”, dice Valentina (…) Me ayuda a recordar cosas que sé y que cuando estoy emocionalmente bloqueda se me olvidan, también me ayuda a reinterpretar, a re-enfocar y a verme a mí misma desde una mirada más compasiva”, agrega.
Y así lo conforma Jhon Murillo, otro psicólogo consultado por Radio Trompo.

La IA ofrece algo que hoy escasea bastante y es la atención plena y sin interrupciones, una atención que se puede prestar de manera sostenida, sin que nos distraigamos. También tiene un lenguaje muy claro y preciso. Además, no tiene un ego que le impida dar la sensación de empatizar y comentarte lo que realmente necesitas. Se percibe más abierta y accesible a nivel de conversación, como no siempre puede ser un humano”. Afirma Murillo.
“Pero, paradójicamente, al mismo tiempo que te permite expresarte, te genera una desconexión emocional porque se pierde el vínculo con las personas, porque la IA no puede empatizar contigo de forma real: no siente, no se conecta, no se siente herida, solo da respuestas de forma lógica y precisa”, afirma el psicólogo.
IA como un puente, no como un destino
Los chatbots y la Inteligencia Artificial pueden brindar apoyo emocional o dificultar la capacidad de construir vínculos reales, profundos y duraderos, pero en realidad depende de cómo la usemos.
“Puede dificultar la capacidad de construir vínculos porque se usa para evitar el riesgo emocional y se puede convertir en un refugio permanente”, dice Murillo, pero también puede ayudar si se usa como un espacio de reflexión previa, porque te puede ayudar a ordenar las emociones antes de hablar con otros, y establecer el lenguaje emocional y la apertura”, agrega.
De hecho, hoy existen en el mundo plataformas de apoyo emocional que tienen gran acogida por jóvenes en el mundo.
Por ejemplo, YANA (You are not alone- No estás solo), tiene 7 millones de usuarios a nivel mundial. WYSA, un terapeuta del chat por IA), también tiene 6 millones de usuarios en 65 países. Este tipo de aplicaciones han logrado reducir los síntomas de depresión y las tendencias suicidas.
“No considero que hablar con la IA sobre lo que sentimos sea algo malo. Puede ser un espacio válido para ordenar pensamientos, poner en palabras lo que nos pasa y transitar emociones tal vez con un poco más de claridad, el límite está, para mí, en cuando la IA deja de ser una herramienta y se convierte en nuestro único confidente y reemplazamos un un vínculo con la IA, entonces en vez de que nos ayude a prepararnos y conocernos mejores se vuelva un arma de doble filo”, afirma Valentina.
Es importante tener en cuenta que los vínculos humanos implican malentendidos, frustración y diferencias, y aunque nada de eso es cómodo, es donde se construye lo profundo y lo que nos diferencia de las inteligencias artificiales, lo realmente humano, por ello, no hay que temer ante estas situaciones de la vida.
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