
BTS, la banda surcoreana de K-Pop vuelve a los escenarios con una gira global con la que visitará varios países de Asia, América, Europa y Medio Oriente e incluso tendrá fechas en Colombia.
Este es uno de los regresos más esperados por los fans ya que la banda estuvo fuera de los escenarios durante un tiempo porque sus integrantes estaban prestando el servicio militar en su país. Aun con la pausa, BTS recibió 5 nominaciones a los Premios Grammy y demuestra que el pop global ya no gira solo alrededor de la música en inglés: hoy Corea y América Latina también marcan el ritmo del mundo.
En América BTS tiene muchos fans, el 35 % de las reproducciones de sus canciones son el 20% son en Latinoamérica y 15% en Estados Unidos. En 2026, BTS logró que 42 de sus canciones llegaran al puesto número uno en las listas de popularidad.
Natalie Cock, de 22 años, que lo que más le gusta del K-pop son sus ritmos y sus coreografías, sus bailes y sus videos”, dice Natalie que, aunque no entiende coreano ni inglés, busca todas las traducciones de las letras de las canciones que escucha.

¿Por qué sucede esto?
Para el periodista musical Andy Sarmiento, que hoy escuchemos música de lugares lejanos no es casualidad: nace de las ganas de conocer el mundo a través de los sonidos. Las plataformas de streaming han sido clave, porque desde el celular podemos descubrir música de muchos países.
Según él, esto muestra que vivimos en un mundo más conectado. La música nos hace sentir más cerca de otras culturas, más globales y con la sensación de aprender sobre realidades distintas.
Los latinos no se quedan atrás
Es una realidad que el flow de latinoamérica también está conquistando al mundo entero. Basta con hablar de artistas como Bad Bunny o Karol G, quienes han demostrado que no hace falta cantar en inglés para ser número uno en las listas de canciones o para hacer parte de grandes eventos internacionales. «La Bichota», por ejemplo, suma casi 50 millones de oyentes mensuales en Spotify.
Otros artistas como Rauw Alejandro, Peso Pluma y J Balvin también son un ejemplo de cómo los ritmos latinos pueden fusionarse con otros y tener mucho éxito en todos los continentes, sin importar el idioma en que las canciones se cantan.
Estos artistas no solo hacen música; están definiendo cómo nos vestimos, cómo bailamos y qué vibra se siente en los festivales.
Henry, un adolescente de 12 años, en Inglaterra, dice que le encanta la música latina. Describe el ritmo como “totalmente diferente, genial y atrevido».
El periodista Andy Sarmiento explica que en muchos países lejanos la cultura latina suele verse como algo folclórico, alegre y muy ligado a la fiesta. Desde esa mirada, la música latina se asocia al carnaval y la celebración, algo que no es tan común en otras regiones. Por eso hoy resulta llamativo que artistas latinoamericanos hagan conciertos en ciudades donde antes era impensable, como Japón u otros países de Asia.
El pop actual es más diverso y global que nunca. En radios de ciudades como Londres o Tokio ya no suenan solo canciones en inglés, sino también voces de Colombia, México, Argentina o Corea. Esto demuestra que la música viaja más rápido, conecta culturas distintas y amplía la forma en que entendemos el mundo.



