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En Ibagué quieren poner reglas para usar el celular en el colegio

Por: Alejandro Valencia C

¿Te imaginas entrar a clase y no poder usar el celular durante toda la jornada?

Eso es justamente lo que están proponiendo en los colegios de Ibagué.

El Concejo de la ciudad tomó una decisión que busca cambiar la dinámica en las aulas: restringir el uso de celulares y tabletas durante el horario escolar, especialmente para estudiantes menores de 14 años.

Pero ojo: no es una prohibición total.

De todas formas, hay una conversación  que sigue pendiente. Para Andrés Oviedo, líder juvenil en Ibagué más que discutir la presencia de un celular en el aula, “debemos discutir la vigencia de nuestro modelo pedagógico”

“Considero que prohibir la tecnología no soluciona la ineficiencia de un sistema que aún prioriza la memoria sobre la exploración de habilidades”, dice Andrés.

La medida, impulsada por el concejal Arturo Castillo, no busca eliminar los dispositivos de un día para otro. Al contrario, plantea un proceso gradual. Ahora la responsabilidad pasa a la Secretaría de Educación y a los rectores, que tienen hasta un año para definir cómo se aplicará en cada colegio.

Además, hay excepciones claras.

Se podrán usar cuando hagan parte de una actividad académica, siempre con permiso y supervisión del profe. También en casos de salud, con soporte médico, y en situaciones de emergencia familiar comprobada.

Fuera de eso, la idea es recuperar algo que muchos dicen que se ha perdido:
la atención en clase, la interacción entre estudiantes y profes, y un espacio donde el celular no sea el centro.

La decisión fue tomada el 29 de abril de 2026… y abre una pregunta que seguro va a generar debate:

¿los celulares ayudan a aprender… o están distrayendo más de lo que aportan?

Esto no salió de la nada ni es un capricho.

Es un debate que se está dando en muchos países.

El concejal Arturo Castillo explicó que la idea es, entre otras cosas,“mejorar la calidad de vida de los jóvenes” y ayudar a que les vaya mejor en el colegio.

Según él, el uso excesivo de celulares y tabletas puede dejar a muchos jóvenes expuestos a entornos digitales que no siempre saben manejar.

Y aquí hay un punto clave: el ciberacoso.

Castillo también señaló que la medida busca reducir situaciones de bullying que ocurren a través de redes y chats, donde muchas veces el problema empieza o se agrava fuera del salón, pero termina afectando lo que pasa dentro del colegio.

Desde las aulas del Tolima, muchos profes ven el tema con preocupación.

Carlos Gutiérrez, que lleva más de 40 años enseñando, está de acuerdo con poner límites al uso del celular en clase.

Para él, el problema es claro: los dispositivos están interfiriendo en lo que pasa en el salón.

Dice que muchos estudiantes pasan demasiado tiempo en redes sociales o consumiendo contenido de influencers, y eso ha cambiado sus hábitos de estudio. Incluso a veces hay dependencia.

“Ya la gente abandonó la lectura del libro como tal en físico… ellos les dan mucha pereza la lectura”, explica.

En sus clases lo ve todos los días.

Empiezan usando el celular para algo del colegio, como buscar una palabra, pero en cuestión de segundos ya están en otra cosa: chateando o jugando.

Para Gutiérrez, el celular es un distractor difícil de competir.

“Yo sí estoy de acuerdo con que la prohibición fuese definitiva”, dice.

Desde su experiencia, cree que los cerebros de los jóvenes no deberían estar expuestos a tantos estímulos al mismo tiempo, especialmente dentro del aula.

Lo que está pasando en Ibagué no es un caso aislado. Hace parte de un movimiento global.

Hoy, cerca del 58% de los sistemas educativos en el mundo ya han puesto límites o prohibiciones al uso de celulares en colegios.

En países como Países Bajos, por ejemplo, se han logrado acuerdos entre familias y colegios para sacar los celulares de espacios como pasillos y comedores. ¿La idea? Mejorar la concentración y la convivencia.

Detrás de todo esto hay una preocupación común: el impacto que tienen las pantallas en el cerebro de los jóvenes.

Pero lo interesante es que no solo los adultos están hablando de esto.

Algunos jóvenes también están empezando a ver los beneficios.

Felix, un estudiante de 12 años en Australia —donde se prohibió el acceso a redes sociales para menores de 16— lo dijo así: es “un buen avance”.

Para él, la medida ha ayudado a que los niños se desconecten más de sus celulares.

Incluso asegura que no le preocupa tener que esperar para usar redes sociales, porque cree que “deberías pasar la mayor parte del tiempo fuera del dispositivo”.

Mientras tanto, en Ibagué, la idea no es imponer una única regla.

Se está dejando que cada colegio encuentre su propia forma de hacerlo, promoviendo acuerdos entre estudiantes, familias y profes sobre cómo usar el celular de manera más consciente.