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Nuevo Mundial, nuevas reglas: Así se jugará el Mundial 2026

Por: Juan Esteban Archila Morales y Juan David Santos Chala

El Mundial de 2026 que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá no solamente será el más grande de la historia, también traerá un pequeño ajuste en las reglas que va a transformar la forma en que se juega, se compite y hasta se discute en el campo.

La FIFA no solo quiere un campeonato más extenso, sino uno más justo, dinámico y controlado. En pocas palabras, el fútbol que veremos no será exactamente el mismo al que estamos acostumbrados.

Uno de los ajustes más comentados tiene que ver con las tarjetas amarillas. 

Normalmente los jugadores han jugado con el miedo constante de perderse juegos clave por la famosa “acumulación de tarjetas”, pero ahora esto va a cambiar. 

La FIFA implementará un tipo de “doble amnistía”, las tarjetas amarillas se borrarán al terminar la fase de grupos y después de los cuartos de final. 

Esto significa que los jugadores llegarán “limpios” tanto al inicio de las rondas eliminatorias como antes de las semifinales.

El fin es evitar que figuras importantes se pierdan juegos decisivos por acumulación. Es decir, menos castigos y más protagonismo en los mejores tramos del campeonato.

Por otro lado, aunque habrá más flexibilidad con las amarillas, también habrá mano dura con las conductas antideportivas.  

Una de las reglas más polémicas es taparse la boca durante el cruce entre los jugadores, puede terminar en tarjeta roja.

La medida busca evitar insultos (especialmente racistas) que antes eran difíciles de sancionar.

No es la única novedad, también se sancionará con expulsión a los jugadores que abandonen el campo en señal de protesta contra decisiones arbitrales. 

Esto aplica a cualquier miembro del equipo que incite a otros jugadores a dejar el campo. 

Un ejemplo de esto es la final que se disputó el 18 de enero de este año entre la selección de Senegal y Marruecos, donde los jugadores de Senegal al no estar de acuerdo con ciertas decisiones arbitrales que los estaban perjudicando, decidieron abandonar el campo de juego. Con esto queda un mensaje muy claro: el espectáculo no se va a detener por inconformidades  y el margen de protesta se reduce al mínimo.

Otro de los cambios apunta directamente a lo que nosotros como espectadores hemos sufrido: la pérdida de tiempo. Habrá un límite de cinco segundos para ejecutar saques de banda o de arco.

Si el jugador se demora más del tiempo establecido,  pierde la posesión o incluso concede un córner. 

Además, las sustituciones también tendrán tiempo, el jugador que sale debe hacerlo en máximo diez segundos, si no lo hace, su equipo jugará temporalmente con uno menos. 

Este cambio busca menos pausas o pérdidas de tiempo innecesarias y más ritmo de juego.

El Mundial también fortalecerá el rol del árbitro, el VAR tendrá más poder para intervenir en errores clave, como tiros de esquina mal cobrados y expulsiones por segundas amarillas.

También se refuerza una regla que ya se venía probando en distintas competiciones y es que solo el capitán podrá hablar con el árbitro, el resto de jugadores que reclamen pueden ser amonestados.

También hay cambios en la atención médica. Si un jugador recibe asistencia en el campo, deberá permanecer fuera al menos un minuto antes de regresar, esto busca evitar simulaciones y pausas estratégicas.

Estos cambios no son casualidad, el Mundial de México, Estados Unidos y Canadá será el más largo y con más partidos de la historia. 

Todo esto significa más desgaste, más polémica y más detalles a los cuales estar atentos. 

Por eso, la FIFA intenta equilibrar el juego, suavizar la acumulación de tarjetas pero castigar con mayor dureza las conductas antideportivas.

La gran pregunta es: ¿Estos cambios van a mejorar el desarrollo y la dinámica en los partidos del Mundial?

Por un lado, el tener menos interrupciones y polémicas apunta a tener un mejor desarrollo en los partidos.

Por otro, algunas decisiones como la roja por taparse la boca ya generan controversia y dudas sobre su implementación. 

Como todo experimento, habrá que verlo en la cancha para saber si realmente van a ser efectivas estas medidas en un Mundial que cada vez está más cerca de empezar y de paralizar el mundo entero.