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¿Cómo cumplo mis sueños con la robótica?

Ilustración y texto: Alejandro Valencia

Tres estudiantes del Colegio La Salle, de Envigado están a punto de conocer Japón gracias a su dedicación y talento en la robótica. Su destino es Osaka. 

Estos muchachos no solo construyen máquinas. Ellos construyen su futuro.

Han pasado de un pequeño semillero escolar a clasificar al RoboRAVE World Championship, uno de los torneos más importantes del planeta.

Todo comenzó en el colegio. Para Juan Sebastián Mur, el interés nació en cuarto grado. «Me interesó mucho la robótica porque tenemos que pensar más allá de las instrucciones», dijo el joven de 12 años.

Para Elian Nieto, de 11 años,, la chispa se encendió al ver a un amigo en un semillero: «Estábamos construyendo un robot a base de un panel solar y funcionó. Me interesó demasiado».

De ahí en adelante le movió saber qué más podía hacer. Ahora esa curiosidad lo va a llevar a Japón

Incluso hay un miembro del equipo que lleva la tecnología en la sangre. «Creo que lo heredé de mi papá que es ingeniero de sistemas», contó Matías Baleta de grado séptimo.

A él siempre le ha gustado armar cosas, desde Legos hasta robots complejos.

Para llegar a Japón, el equipo tuvo que sudar la camiseta en varios torneos:

Medellín: Obtuvieron el segundo puesto en el BeeBot Challenge en el Colegio Montessori.

Armenia: Ganaron el primer puesto y se hicieron campeones nacionales.

Puerto Vallarta, México: Se llevaron el segundo lugar contra equipos de todo el mundo.

Pero ganar no es solo celebrar. También hay momentos duros. 

En una competencia, uno de los chicos cometió un error en tres intentos y sacó cero puntos. «Fue muy duro para mí porque otros empezaron a celebrar mi equivocación», dijo Elian.  

¿Cómo lo superaron? Con apoyo total. «Nos apoyamos entre nosotros. No le prestamos atención a los otros, solo a lo que hacíamos», dijo Matías.

Eso ha sido muy importante para su proceso.

«Para mí no es solo programar. Es pensar y tener lógica con todo lo que hacemos», explicó Juan Sebastián.

En las competencias les dan órdenes a un robot para que, por ejemplo, complete un circuito. Pero le tienen que dar todas las órdenes antes de que lo hagan. 

No es como manejar un carro a control remoto.

En las competencias, cada segundo cuenta. 

Los chicos explican que lo más difícil es mantener la calma bajo presión. Tienes que saber cuántos pasos debe dar el robot sin enredarte. «El robot es el que va a cumplir tus órdenes, no las de los demás», explicó Elian.

José Jiménez es el coach y profesor de Robótica. Él ha visto crecer al grupo, pero también a su semillero que empezó hace un par de años con 9 estudiantes y ahora tiene 24.

Para él, Matías, Elian y Juan Sebastián son «estudiantes muy completos». No solo brillan en robótica, también son excelentes en matemáticas, inglés y español.

«Hoy en día vamos lejos gracias a las ganas y el empeño», comenta el profesor José. 

En los entrenamientos, el nivel de exigencia es alto.

«Cuando estamos en modo entrenamiento, es solo modo entrenamiento. No hay foco para otra cosa», aseguró el profe. Si algo falla, se corrige en el acto.

Así se forman los campeones. Incluso algunas veces ha tenido que hablar con los padres que se quejan porque lo ven muy estricto. 

Pero al final, ellos entienden, Además los resultados saltan a la vista. 

El 6 de agosto es la fecha clave. El equipo viajará a Asia para el mundial. 

«Lo primero que voy a ver en Japón van a ser demasiadas letras que no voy a entender», contó Elian entre risas. Dice que su salvación será hablar en inglés. 

Aunque todos tienen el torneo entre ceja y ceja, también quieren conocer la cultura, la ropa y hasta un parque de Disney que hay allá.

 «Sin importar que perdamos o ganemos, me voy a sentir feliz por haber llegado tan lejos», contó Matías.

Llegar a Japón no es barato. El equipo, el colegio y los padres de familia están trabajando duro para conseguir los recursos. Necesitan cubrir transporte, hospedaje y logística.

Es un esfuerzo enorme para representar a Colombia frente a potencias como China, México y Brasil.

«Queremos demostrar que no depende del país en el que nazcamos, depende de nuestras habilidades y el compromiso», dijo Juan Sebastián muy orgulloso de su proceso. 

La robótica les abrió las puertas del mundo.

Ahora, estos tres jóvenes de Envigado están listos para demostrar que en Colombia hay talento de sobra para conquistar cualquier laberinto.