Selecciona tu nivel de lector

¿Cuánto vale mudarse para empezar a estudiar?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por Alejandro Valencia C.

María José Lobo, de 22 años, se trasladó de Bucaramanga a Bogotá para cursar simultáneamente las carreras de Comunicación Social y Ciencias Políticas. Su caso ilustra la dinámica de miles de jóvenes que migran a las capitales colombianas al iniciar el calendario académico.

La decisión de migrar se fundamenta en la centralización de oportunidades profesionales y el acceso a beneficios académicos. Lobo optó por la capital tras obtener una beca universitaria. Sin embargo, el ingreso a la educación superior fuera de la ciudad de origen requiere una inversión inicial significativa.

En sectores de Bogotá como Chapinero o Teusaquillo, el costo de instalación (mudanza, depósitos y equipamiento básico) oscila entre $4.200.000 y $7.500.000. Como alternativa económica, el mercado inmobiliario ofrece habitaciones amobladas o residencias universitarias. En ciudades como Medellín, el costo de una habitación cerca de instituciones públicas promedia los $600.000 mensuales.

El sostenimiento diario requiere una planificación financiera estricta. Según los datos del presupuesto de María José, los gastos mensuales se distribuyen de la siguiente manera:

  • Vivienda: $1.600.000 (monto compartido).
  • Alimentación: $580.000.
  • Transporte: $250.000 (trayecto intermunicipal Bogotá-Chía).

El gasto total de la estudiante es de $2.200.000 mensuales, cifra que se sitúa dentro del promedio nacional para estudiantes en grandes capitales ($1.7 a $2.5 millones).

Un factor determinante en el ahorro es la estratificación socioeconómica. Vivir en un inmueble de estrato 3, que cuenta con subsidios estatales, puede reducir los costos de servicios públicos en más de $100.000 mensuales en comparación con el estrato 4.

No todos pueden mudarse a otra ciudad para estudiar porque los gastos de arriendo y comida son altísimos, así que muchos jóvenes eligen la universidad virtual para ahorrar. Como cuenta Juan Sebastián desde Córdoba, estudiar desde casa evita el miedo de estar solo en un sitio desconocido, pero te exige ser el «jefe» de tu propio tiempo, pagar tu internet y solucionar fallas técnicas tú mismo. Al final, es un ejemplo de cómo esta generación se las ingenia y se organiza a tope para salir adelante sin importar dónde viva.

La independencia implica asumir la responsabilidad directa sobre la salud y la economía doméstica. La falta de redes de apoyo familiares inmediatas aumenta la carga del estudiante. Estrategias como realizar compras de alimentos ajustadas al consumo real y la elección estratégica de compañeros de vivienda son mecanismos para optimizar los recursos disponibles y asegurar la permanencia en el sistema educativo.

Si quieres escuchar esta historia en las voces de sus protagonistas, hazlo en nuestro pódcast Onda del Día. Síguenos en Spotify y activa la campanita para que no te pierdas ninguno de nuestros contenidos.

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF