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El parque Tayrona reabre sus puertas con planes de seguridad e inversión

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia

Tras un cierre preventivo de  casi dos semanas, el Parque Nacional Natural Tayrona reabre sus puertas.

Este parque se encuentra en la Costa Caribe, a unos 34 kilómetros de Santa Marta, la capital del Magdalena. 

La reapertura no es solo un «abrir y cerrar» de puertas. Viene con una estrategia para que los trabajadores de allí y los visitantes estén protegidos de grupos armados como ‘Los Pachenca’ (Autodefensas de la Sierra Nevada) y el Clan del Golfo. 

El parque había cerrado por los enfrentamientos entre estos dos grupos.  Esta zona es importante para ellos porque está cerca de rutas clave hacia la costa Caribe, lo que facilita el transporte de drogas y otras economías ilegales. Además, el territorio permite controlar los caminos, cobrar extorsiones y gestionar actividades como el tráfico de fauna, la minería ilegal o el paso de mercancías. Por eso, mantener presencia allí les da poder y recursos.

La reapertura también viene con inversión. 

Habrá $1.000 millones para retomar operaciones y fortalecer la seguridad.

La ministra de Comercio, Diana Marcela Morales, anunció un proyecto adicional de $2.700 millones.

Y para tener mayor seguridad se instalará un fuerte permanente de Carabineros.

Actualmente hay 60 uniformados, con una meta de 80 policías apoyados por patrullas montadas y unidades caninas antiexplosivos y antinarcóticos.

Más allá del pie de fuerza, el regreso del Tayrona incluye la formulación del Plan de Ordenamiento Ecoturístico.

Este proyecto, que lleva 18 meses en construcción, busca definir el futuro del parque haciendo de la conservación y el desarrollo territorial las prioridades

Así se busca conservar y mantener abierto uno de los parques más importantes del país. 

El Tayrona es un santuario de biodiversidad donde el bosque seco mejor preservado del país convive con un extraño bosque de niebla a menos de mil metros de altura

Su estrecho territorio une el mar y la montaña, integrando corales, lagunas y cerros selváticos. Es  un icono de la riqueza ecológica del Caribe.