Selecciona tu nivel de lector

La vuelta al mundo en árboles de Navidad

Por: Redacción Radio Trompo

La Navidad no solo se celebra en los hogares. Cada diciembre, algunas de las ciudades más importantes del mundo se transforman gracias a gigantescos árboles de Navidad que se convierten en puntos de encuentro, símbolos de esperanza y escenarios de celebración colectiva. Más allá de las luces y los adornos, estos árboles cuentan historias de fe, memoria, amistad y unión entre los pueblos.

Desde plazas históricas hasta montañas enteras iluminadas, estos cinco árboles navideños destacan no solo por su belleza, sino por el significado que representan para millones de personas en el mundo.

Aunque en la actualidad es reconocido en todo el mundo, el árbol de Navidad tiene sus raíces en antiguas tradiciones europeas ligadas a los rituales del solsticio de invierno, cuando se celebraba el retorno de la vida y la luz.

La elección del árbol, por lo general un pino o un abeto, no fue aleatoria. Al mantenerse siempre verde, incluso en los meses más fríos, pasó a representar la vida que resiste al invierno. En un entorno donde la naturaleza parece detenerse, este árbol se convirtió en un símbolo de renovación, esperanza y resistencia.

Estos son algunos de los árboles más famosos y lindos del mundo:

Créditos: diario AS.

En el corazón de Manhattan, el árbol del Rockefeller Center se ha convertido en uno de los mayores íconos navideños del planeta. Cada año, un enorme abeto, que puede superar los 25 metros de altura,  es instalado frente al famoso complejo y decorado con decenas de miles de luces LED y una estrella que corona su cima.

El encendido del árbol es un evento seguido por millones de personas en todo el mundo y marca, para muchos, el inicio oficial de la temporada navideña. Más que un espectáculo, este árbol representa el espíritu de resiliencia de la ciudad de Nueva York y su capacidad de reunir a personas de diferentes culturas alrededor de una misma celebración.

Créditos: @vaticanmedia

En Europa, uno de los árboles más simbólicos se levanta en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Cada año, un país diferente dona el árbol que acompaña el tradicional pesebre, reforzando el mensaje de unidad y fraternidad entre las naciones.

Este árbol no destaca solo por su tamaño o decoración, sino por su profundo significado religioso. Su encendido es un momento clave para la comunidad católica y representa el inicio de las celebraciones navideñas en el corazón de la Iglesia. Para miles de peregrinos y turistas, contemplarlo es una experiencia que conecta la Navidad con la fe, la reflexión y la esperanza.

Créditos: Westminster City Council

En Trafalgar Square, Londres recibe cada diciembre un árbol muy especial. Desde 1947, Noruega regala este abeto al Reino Unido como agradecimiento por el apoyo recibido durante la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una tradición que ha perdurado por décadas y que convierte al árbol en un símbolo de amistad internacional.

A diferencia de otros árboles más recargados, el de Trafalgar Square se caracteriza por una decoración sobria, con luces blancas al estilo escandinavo. Su sencillez refuerza el mensaje de paz y solidaridad, valores esenciales de la Navidad.

Créditos: Archive photo Michel Filho / Rio City Hall

En América Latina, específicamente en Brasil, uno de los árboles más impresionantes se encuentra en Río de Janeiro. El árbol navideño de la Laguna Rodrigo de Freitas es una estructura flotante que puede alcanzar más de 80 metros de altura, lo que lo convierte en uno de los más grandes del mundo.

Cada año, su encendido combina luces, música y fuegos artificiales, atrayendo a miles de personas. Este árbol representa la alegría, la diversidad y la celebración al aire libre que caracterizan la Navidad en Brasil, demostrando que las tradiciones navideñas también se adaptan a los climas y culturas del sur del continente.

Créditos: City hotel Feligno

Italia alberga uno de los casos más singulares del mundo. En la ciudad de Gubbio, el árbol de Navidad no es un abeto tradicional, sino una enorme estructura luminosa instalada sobre la ladera del monte Ingino. Con más de 700 metros de altura, es considerado el árbol navideño más grande del planeta.

Visible a varios kilómetros de distancia, este árbol se ha convertido en un orgullo local y en un atractivo turístico internacional. Su diseño demuestra que la creatividad también forma parte de la Navidad y que las tradiciones pueden reinventarse sin perder su esencia.

Aunque cada uno de estos árboles es distinto, todos comparten un mismo mensaje: la Navidad sigue siendo un momento para reunirse, recordar, agradecer y proyectar esperanza. En un mundo marcado por conflictos y desafíos, estas grandes estructuras iluminadas funcionan como recordatorios de que la celebración colectiva y la solidaridad siguen teniendo un lugar central en nuestras sociedades.

Desde Nueva York hasta Gubbio, pasando por Roma, Londres y Río de Janeiro, los árboles de Navidad continúan iluminando no solo ciudades, sino también historias y emociones que cruzan fronteras.