
Ilustración: Isabella Meza Viana
Por: Alejandro Valencia Carmona
¿Alguna vez has pasado horas haciendo scroll en redes sociales y, al soltar el celular, te has sentido más vacío que al principio? No eres solo tú. Aunque parezca que estamos más conectados que nunca, la ciencia y los expertos advierten que podríamos estar viviendo una «ilusión».
“Yo creo que eso es más depende de cómo se usa”, dice Dulce María, de 14 años, en Tolima. Para ella las redes como Instagram, TikTok o Facebook pueden generar una compañía. Pero no siempre. Solo cuando mantiene contacto con sus amigos, familiares o cuando hace parte de una comunidad con intereses en común
Sin embargo, reconoce la otra cara de la moneda. “También pueden generar una falsa sensación de compañía cuando solo se interactúa con likes y pues no hay conversaciones reales”, dice Dulce María.
Más interacciones, menos calma
Un estudio de la Universidad Estatal de Oregón analizó a más de 1.500 adultos. Los investigadores Jessica Gorman y Brian Primack descubrieron algo impactante:
Quienes entran a sus redes más de 22 veces al día tienen el doble de probabilidades de sentirse solos.
No es solo el tiempo total frente a la pantalla, sino la frecuencia que a veces muchas veces se hace como un acto inconsciente, un reflejo.
¿Por qué ocurre la soledad digital?
Para entender el impacto psicológico, hablamos con dos especialistas. Para la psicóloga Laura Juliana Martínez, el problema es la falta de presencia, de contacto con el mundo. «El cerebro recibe estímulos constantes, pero son superficiales. No hay contacto visual real ni lenguaje corporal», explica.

Esto genera un estado de «hambre social» persistente.
Por su parte, el psicólogo Jhon Murillo añade que esto ocurre por una falta de profundidad emocional, que para los adolescentes es particularmente sensible porque el cerebro aún está en desarrollo.
Él explica que la amígdala, que es el sistema de recompensa, se activa mucho con los ‘likes’ y comentarios. Esto genera una búsqueda incesante de aprobación que nos hace perder la conexión real. “Depende mucho de cómo las demás personas nos dan esa validación” , afirma Murillo.
La ilusión de la compañía
A veces creemos que chatear es lo mismo que estar con alguien, pero los expertos dicen que es una ilusión.
Laura Martínez lo describe perfectamente: «Es como beber agua salada. Calma la sed un momento, pero te deshidrata más a largo plazo». Esa sensación de conexión está por un momento, pero después se pierde si no hay unos lazos fuertes, esos que solo se consiguen cerca del otro.
Jhon Murillo destaca que la verdadera cercanía nace en los momentos que las redes no tienen: los silencios y la incomodidad. «Es al mirar a alguien a los ojos o compartir un momento difícil donde aprendemos a valorar a la otra persona», asegura.
Adolescentes: Construyendo la identidad «sobre arena»
Si eres joven, el riesgo es mayor. Un estudio publicado en Journal of American College Health analizó a casi 65.000 estudiantes universitarios. Encontró que quienes pasan más de 30 horas a la semana en redes sociales tienen un 38% más de riesgo de sentirse aislados.

Jhon Murillo advierte que, sin contacto real, la identidad se construye «sobre arena», sin una base sólida.
Según Jhon, construir sobre arena provoca baja autoestima por la sensación de no ser suficiente, una imagen corporal negativa al compararnos con otros. Además de miedo al aburrimiento o una incapacidad de manejar esa emoción.
Para Laura Martínez, esto se suma al FOMO (miedo a perderse de algo), un estado de alerta que impide que el cerebro descanse y sea creativo. «Las mejores ideas nacen del aburrimiento», cuenta.
¿Cómo recuperar el equilibrio?
Es difícil pedirle al cuerpo que haga cambios drásticos de la noche a la mañana. Pero para empezar a hacer esos cambios se necesita una pequeña acción y constancia.
Los psicólogos coinciden: no se trata de borrar las redes, sino de regularlas.
Pero Jhon dice que una manera de empezar a hacer crecer esa bola de nieve para conectar con las personas es a través de las pequeñas interacciones: Saludar al tendero o al vendedor de la esquina, hacer un comentario breve en clase o en un grupo, preguntarle algo básico a un compañero de trabajo o estudio.
Aunque claro es fácil pasar de las palabras a los hechos, principalmente para las personas introvertidas.
“A veces a los jóvenes nos da miedo como interactuar en persona, tenemos miedo al hablar o expresarnos como somos, por eso preferimos escondernos detrás de una pantalla”, cuenta Dulce María. Por eso empezar con pequeñas acciones puede ser una gran opción.
Acciones con sentido
Laura, por su parte, propone ir un poco más allá como unirse a un club de lectura, a una huerta urbana o a clases de baile. «El foco está en la actividad y no solo en hablar», dice Laura.
Deja el móvil lejos mientras comes, cocinas o paseas a tu mascota.
Jhon Murillo recomienda no usar las redes solo para «gastar tiempo». Busca que tengan un fin: educación, trabajo o planear una cita real. «Usa la tecnología para quedar en salir a tomar un café», sugiere Laura.
Finalmente, todo recae en la manera en la que usamos las redes. Pero si hay señales, es mejor atender los consejos de los expertos para empezar a hacer esas conexiones reales o seguirlas fortaleciendo.
Saida Sánchez, de 14 años, en Tolima, la tiene clara: “Aunque las redes faciliten la comunicación, no deberían reemplazar la relación cara a cara que son fundamentales para construir vínculos más fuertes y reales”.
Y tú, ¿sientes más compañía o soledad después de usar el celular?
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