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¿Hay un nuevo orden mundial?

Por: Alejandro Valencia Carmona

Durante muchos años, el mundo funcionó con reglas más o menos claras. Después de la Segunda Guerra Mundial, los países crearon acuerdos para evitar nuevos conflictos. Estados Unidos tuvo un papel central en ese sistema. Promovió alianzas, comercio entre países y organismos internacionales para resolver problemas comunes.

Ese modelo es conocido como orden internacional liberal. Su idea principal era que los países cooperaran y respetaran normas compartidas.

En los últimos años, ese sistema ha empezado a cambiar.

Analistas explican que el cambio no ocurrió de un solo momento. El sistema ya mostraba dificultades para responder a nuevos conflictos. Sin embargo, algunas decisiones tomadas durante el gobierno de Donald Trump aceleraron el proceso. Entre ellas están el acercamiento político a Rusia, una nueva estrategia de seguridad nacional y una intervención directa en Venezuela.

Estas decisiones marcaron una diferencia importante. Estados Unidos comenzó a actuar con menos apoyo de acuerdos internacionales y más desde decisiones propias. Esto redujo el papel de organismos donde participan muchos países al mismo tiempo como la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Cuando el multilateralismo —es decir, la cooperación entre varios países— pierde fuerza, las reglas comunes también se debilitan. En ese escenario, el poder de cada país empieza a depender más de su economía, su territorio o su fuerza militar.

El profesor Néstor Julián Restrepo, investigador de la Universidad EAFIT, señala que este momento muestra una crisis del sistema internacional y del derecho internacional, que son las normas que buscan que los países se respeten entre sí.

En este contexto, el mundo parece organizarse en esferas de influencia. Esto significa que algunos países buscan tener mayor control sobre ciertas regiones. No solo para comerciar, sino para asegurar recursos y limitar la presencia de otros actores.

Estados Unidos ha buscado mantener su influencia en el hemisferio occidental. Esto incluye América Latina y también el norte del continente, donde el deshielo del Ártico ha vuelto estratégicas zonas como Canadá y Groenlandia.

Venezuela ocupa un lugar importante en este escenario. Desde 2017, ha sido observada por sus relaciones con países como China, Rusia e Irán. La intervención impulsada por Estados Unidos se explicó desde distintos argumentos, entre ellos la seguridad y el acceso a recursos energéticos.

Esto muestra cómo los recursos, como el petróleo, influyen en las decisiones políticas entre países.

Según Restrepo, la disminución del diálogo político y de la diplomacia aumenta los riesgos internacionales. Cuando los acuerdos pierden fuerza, las tensiones crecen.

El debate actual no es solo quién tiene más poder, sino cómo se organizan los sistemas que regulan la convivencia entre países. Entender estos cambios ayuda a comprender por qué lo que ocurre en un lugar del mundo puede afectar a muchos otros.