
Ilustración: Isabella Meza Viana
Por Alejandro Valencia Carmona
«Antes de decir gracias a Dios, voy a decir ¡Fuera, ICE! No somos salvajes. No somos animales. No somos aliens. Somos humanos y somos americanos», dijo Bad Bunny durante la velada de los Grammy anoche, una noche en la que el artista puertorriqueño marcó un hito histórico. De los seis premios a los que estaba nominado, ganó tres: Mejor Álbum de Música Urbana, Mejor Interpretación de Música Global por “EoO” y, el más importante, Álbum del Año por DeBÍ TiRAR MáS FOToS (DtMF), convirtiéndose en el primer artista latino en lograrlo. En uno de sus discursos de agradecimiento, llamó a luchar desde el amor y no desde el odio, cerrando una ceremonia donde la música y el mensaje político fueron de la mano.
Sus palabras no llegaron en el vacío. Esto ocurre en medio de miles de arrestos realizados por ICE, la agencia estadounidense encargada de la deportación de migrantes. Según el gobierno de EE. UU., más de 600 mil personas fueron deportadas el año pasado. En las últimas semanas, ICE y el gobierno estadounidense han quedado bajo escrutinio internacional por denuncias de uso excesivo de la fuerza, que incluso habrían provocado la muerte de dos personas.
Con este discurso, Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, reafirma un perfil que va más allá de la música. Su figura se ha consolidado no solo como artista, sino también como una voz pública con impacto político y social. Ya no se limita al reggaetón o al trap que lo llevaron a la fama en 2016: hoy llena estadios en todo el mundo y conecta con distintas generaciones, que corean tanto sus himnos más festivos como sus canciones más emotivas.
Además, desde su música, Bad Bunny ha denunciado problemáticas que afectan a su isla natal, Puerto Rico, pero que también resuenan en otros rincones de América. Su gira DtMF ya pasó por Colombia y contempla 50 conciertos en más de 20 países y cuatro continentes, confirmando su alcance global. Ese impacto se reflejará también el 8 de febrero, cuando se presente en el evento televisivo más visto del mundo: el Super Bowl.
¿Por qué pega Bad Bunny?
Son más de 82 millones de personas las que escuchan al artista boricua cada mes. En 2025 fue el artista más escuchado del mundo superando a Taylor Swift, The Weeknd, Drake y Billie Eilish en el top 5 global. El único que canta en español, el único latino.
Para Pablito Wilson, editor de Billboard Colombia, el lugar de privilegio que le ha dado la gente le ha hecho sentir una responsabilidad enorme a Benito. Él tiene una teoría de que para el 2019, fecha en la que hay fuertes protestas en Puerto Rico que llevaron a la renuncia del gobernador, Bad Bunny se saturó y cambió la dirección de su música.
En ese año los puertorriqueños salieron a las calles a manifestarse por el corte de servicios, cierre de escuelas y la situación económica, además de la filtración de unos chats del gobernador con su círculo privado que fueron ofensivos para los boricuas.

A partir de esas protestas, Pablito considera que Bad Bunny “entiende que se puede hacer música mainstream de otra manera. De que él tiene un lugar de privilegio, un lugar de poder y que puede hacer canciones de perreo y de moverse en una discoteca y demás, pero también puede tener un mensaje”.
Desde los problemas en Puerto Rico, marcados por el deterioro de la infraestructura y el desplazamiento de comunidades locales por intereses externos además del estatus colonial ya que la isla posee constitución propia y autonomía local, pero obedece a leyes de Estados Unidos y su gente no puede decidir del todo el futuro del país. Vivir allí es un reto cotidiano.
Pero Bad Bunny no se queda solo en la queja: en canciones como “DtMF” pone palabras al abandono, al tiempo que reivindica con orgullo la cultura puertorriqueña. Denuncia que se están apropiando de la isla, pero insiste en que la lucha es por preservar su esencia y aquello que realmente vale la pena:
“Ya no estamo’ pa’ la movie’ y las cadena’
‘Tamos pa’ las cosa’ que valgan la pena
Ey, pa’l perreo, la salsa, la bomba y la plena”
DtMF no es solo un disco que combina diferentes géneros, sino que también habla de la historia de Puerto Rico y de disfrutar cada momento con tus seres queridos. Claro, entre la fiesta y el perreo.
Las frases que nos marcaron:
Le preguntamos a jóvenes de diferentes ciudades del país, cuál es su frase favorita de Bad Bunny. Las respuestas son una combinación de amor, lucha social y fiesta:
“Nadie sabe lo que va a pasar mañana”
Camila, de Villavicencio, dice no como una forma de resignarse, “si no como una invitación a vivir la vida más despiertos”, dice. Esta es de su álbum de 2023, que lleva ese mismo nombre. Camila dice sí le presta mucha atención a las letras de bad bunny porque allí es “donde Bad Bunny dejar de ser un reflejo, un espejo y genera más conciencia”, dice la joven de 22 años
“Aquí nadie quiso irse, quien se fue sueña con volver”
Salomé, de 19 años, desde Medellín tiene muy presente esta frase de Lo que le pasó a Hawaii. Tiene mayor sentido si se tiene en cuenta que lo dice desde una ciudad que sufre por la gentrificación que es desplazamiento que hacen los extranjeros de los locales en diferentes barrios de la ciudad, tanto para vivir allí como para pasar solo unos días. Algo que incluso pasó durante las fechas de sus conciertos en Medellín el 23, 24 y 25 de enero.
“Mientras uno está vivo, uno debe amar lo más que pueda”
A David, un joven de 22 años de Bogotá, como a muchos, esta frase le quedó dando vueltas en la cabeza. No es de Bad Bunny, pero está en la canción Baile inolvidable. Es una salsa que le deja un espacio a la voz de Jacobo Morales, cineasta, actor y destacado artista boricua, uno de los dos protagonistas del cortometraje del álbum DtMF.
“De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo.
Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo”.
Y una recomendación desde Radio Trompo es La MuDANZA. “Me parece muy poderoso que él haya llamado una canción del disco la mudanza para decir ‘de aquí no me voy a mudar’. La siento como una declaración de principios.”, dice Pablito Wilson de Billboard Colombia.
Perrear hasta abajo, pero también pensar en otras cosas
Se dice que el reguetón es vacío y que no aporta mucho al pensamiento crítico de la juventud, pero es claro que las letras de Bad Bunny son la excepción a la regla.
“La música es totalmente una herramienta educativa”, dice Dayana González. Al ser profe de diferentes áreas, utiliza la música de Bad Bunny y Karol G para analizar el lenguaje, los versos, etc. Pero no se queda en un ejercicio en los colegios que pueda dinamizar la clase, hay cursos universitarios utilizan letras de Bad Bunny para analizar la realidad boricua.
“Cuando escuché el último disco de Bad Bunny, DeBÍ TiRAR MáS FOToS pensé que era una oportunidad para centrarnos en Puerto Rico” dice Albert Sergio Laguna, profesor de Etnicidad, Raza, Inmigración y Estudios Americanos en la Universidad de Yale. El disco fue una oportunidad para discutir la historia de Puerto Rico.
El profesor Laguna dijo en entrevista con Noticias Telemundo que normalmente mantiene sus grupos de 18 estudiantes, pero para este, donde fue clave el análisis de Bad Bunny, aplicaron más de 120. Algo similar pasa con Petra Rivera-Rideau, profesora del Wellesley College, en Boston. Ella tenía una clase sobre historia de Puerto Rico que no tenía mucha asistencia, pero cuando empezó a discutir los temas a través de la música de Bad Bunny su clase se volvió un éxito.

Luego conoció a la profesora de Vanessa Díaz, profesora de Loyola Marymount University que también estaba haciendo un curso sobre el conejo malo, unieron esfuerzos y crearon el Bad Bunny Syllabus, una página que después se convirtió en el libro “P FKN R”, que profundiza en temas que Bad Bunny habla en sus canciones: colonialismo en Puerto Rico, crisis de infraestructura, las protestas del 2019, las raíces del reggaeton, activismo LGBTQ, entre otros.
Por otro lado, Florelia Carvajal, profe de artes de adolescentes cuenta que la música “puede conectar a los jóvenes con las problemáticas sociales a partir de las conversaciones o emociones que detonan los artistas”, pero que es clave revisar cuáles son esos artistas que les llegan a ellos.
Más allá de las cifras récord y sus tres premios Grammy, Benito Martínez Ocasio ha redefinido su rol en la música para ser algo más que un artista. Al fusionar ritmos globales con una narrativa de resistencia, su música se convierte en un puente entre la fiesta y recordar lo que es importante.
El conejo no solo es un artista, construye cultura desde todo lo que hace. Así como lo dice en LA MuDANZA, haciéndole guiños a Willie Colón y Cultura Profética:
“Calle Sol, Calle Luna, estoy en la noche oscura.
Yo no canto reggae, pero soy cultura”.




