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Emergencia en Córdoba: ¿cómo nos afecta el cambio climático?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

La emergencia invernal en Córdoba encendió las alertas en el país. Se declaró la calamidad pública y al menos 22 municipios resultaron afectados por inundaciones. En un Consejo Departamental de Gestión del Riesgo realizado el 3 de febrero, el gobernador Erasmo Zuleta informó que dos personas fallecieron y más de 15.000 familias han sufrido impactos por la temporada de lluvias.

Los ríos San Jorge, Canalete y Sinú continúan en alerta roja por el aumento de sus niveles y los desbordamientos. Habitantes de zonas afectadas cuentan que el agua subió durante la noche y obligó a evacuar rápidamente. Además, las clases fueron suspendidas para cerca de 80.000 estudiantes del departamento.

El cambio climático se refiere a transformaciones a largo plazo en la temperatura, las lluvias, los vientos y otras condiciones del planeta. Uno de sus principales motores es el calentamiento global, relacionado con actividades humanas como la quema de combustibles fósiles y la deforestación.

El profesor Juan Camilo Villegas, de la Universidad de Antioquia, explica que los eventos extremos, como inundaciones o sequías,  pueden estar vinculados al cambio climático, pero no todos lo están necesariamente. Para afirmarlo, se necesitan estudios que demuestren esa relación.

El IDEAM advierte que las zonas costeras e insulares de Colombia son especialmente vulnerables. En la región Caribe, cerca del 4,9 % de las áreas de cultivos y pastos enfrenta amenaza de inundación.

También se proyectan cambios en las lluvias: en San Andrés podrían aumentar un 15 % hacia 2050, mientras que en regiones como La Guajira y Nariño podrían disminuir. En otras zonas, como la Amazonía y el norte del Caribe, se espera lo contrario: más lluvias..

En los nevados, la nieve se formaría a mayor altura, lo que afectaría la disponibilidad de agua para muchas comunidades. Además, el Ministerio de Ambiente advierte un posible aumento de enfermedades como dengue y malaria en zonas vulnerables.

A nivel global, la temperatura promedio del planeta alcanzó en 2025 los 1,47 °C  acercándose al límite de 1,5 °C fijado por el Acuerdo de París. Superarlo tendría impactos graves en ecosistemas como los arrecifes de coral y en la vida marina.

Desde 2015 se han registrado los años más calurosos desde que existen mediciones, y la NASA estima que el nivel del mar podría aumentar unos 20 centímetros para 2100 si continúan las condiciones actuales.

Para el profesor Villegas, aún es posible actuar. Aunque frenar completamente el cambio climático puede ser difícil, sí se puede reducir su velocidad y sus impactos mediante decisiones urgentes y sostenidas.

Por ejemplo, Salomé Ramos Niño, activista ambiental, líder y creadora de Tu planeta, tu casa, que se encarga de educar niños desde los cuatro hasta los catorce años, trabaja en su departamento, Meta, ayudando a hacer consciencia sobre el impacto del cambio climático, para que se hagan los trabajos del campo de manera más sostenible.

Franklin Steven Corrales Delgado, gestor ambiental y director ejecutivo de Soy Pacífico, une esfuerzos para proteger y restaurar los ecosistemas como manglares, bosques húmedos y cuencas hídricas, pero también por frenar la deforestación y la minería ilegal.

“Empezar a educar a nuestros niños, niñas y adolescentes, esos jóvenes porque si no los concientizamos a ellos de aquí a unos 20 años, 30 años van a van a seguir cometiendo los mismos errores que hemos cometido nosotros en el presente y son ellos los llamados a recibir todos los efectos del cambio climático”, dice Franklin.

Muchas iniciativas comienzan a nivel local. Activistas y gestores ambientales trabajan en educación climática, prácticas agrícolas sostenibles y protección de ecosistemas como manglares y bosques. Sin embargo, existen desafíos: llegar a zonas sin internet, cambiar hábitos arraigados y fortalecer liderazgos comunitarios.

La educación ambiental aparece como un elemento clave, especialmente entre niños y jóvenes, quienes vivirán con mayor intensidad los efectos del cambio climático en el futuro.

La Unidad Nacional de Gestión del Riesgo informó que se están distribuyendo ayudas humanitarias y manteniendo protocolos de evacuación preventiva. La Fuerza Pública también acompaña labores de rescate en zonas de difícil acceso.

La emergencia en Córdoba muestra que los fenómenos climáticos tienen impactos reales en la vida cotidiana. La prevención, la educación y las acciones colectivas no son opcionales: son necesarias para enfrentar un problema que ya está presente y que seguirá marcando el futuro del planeta.

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