
Por: María Angélica Orozco
Por fuera, Lady Johanna Henao Campo es una combinación impresionante de diplomas: es astrónoma, es decir, una científica que estudia el universo, también es ingeniera física, magíster en ciencias y Doctora en ciencias físicas por la Universidad de Concepción, en Chile. Pero, por dentro, sigue siendo esa niña que hojeaba con asombro una enciclopedia en casa de su tía, soñando con ir al espacio.
En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, conversamos con ella y concluimos que ningún sueño es demasiado grande.
Todo la historia de Lady comenzó con una tarea de cuarto de primaria sobre el sistema solar. En una época en la que casi no había internet, ella encontró un libro que le cambió la vida: el Libro Gordo de Petete. “Allí se desplegaba superbonito el sistema solar y ahí fue que me di cuenta de que había algo más allá de nuestro planeta. Me enamoré de los planetas y luego de las estrellas”, recuerda.
Ese momento encendió un sueño que todavía la acompaña: ser astronauta. Hoy lidera investigaciones científicas y les dice a sus estudiantes que siempre hay que soñar en grande. Su camino, sin embargo, no fue directo. Cuando terminó el colegio, en Colombia no existía la carrera universitaria de Astronomía. Entonces buscó lo más cercano: estudió Ingeniería Física, donde aprendió matemáticas, química y biología para entender mejor el universo.
El regreso a las galaxias
Después de graduarse, trabajó durante varios años en otras cosas que no tenían mucho que ver con su sueño, sin embargo no se rindió. “Nunca dejé mi sueño a un lado. Cuando pude consolidarme económicamente, descubrí la maestría en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional”, cuenta. Ese fue su regreso definitivo a la astronomía.
Hoy investiga temas complejos como los núcleos activos de galaxias y los cúmulos globulares en el centro de la Vía Láctea. Además, es profesora en la Pontificia Universidad Javeriana y en la Universidad Sergio Arboleda, donde enseña física acústica (la rama de la física que estudia el sonido) y dirige el semillero de astronomía Saros.

¿Qué tantas mujeres hay en la ciencia?
La presencia de mujeres en la ciencia todavía es baja. Según la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), las mujeres representan menos de un tercio de la comunidad investigadora mundial. Para 2022, solo el 31,1% de quienes investigaban eran mujeres.
En áreas como la Inteligencia Artificial (IA), la diferencia es mayor: solo uno de cada cinco profesionales es mujer.
Lady cree que esto ocurre porque aún existe la idea de que estas carreras son “muy difíciles” para las niñas. “Persiste el estigma de que estas profesiones son más para hombres. Yo les digo que para mí sería muy difícil estudiar leyes o medicina; hay que quitar esa idea de que la ciencia es imposible”, explica.
Para ella, incluir a más mujeres no es solo un tema de números, sino de miradas distintas. El tema del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia 2026 destaca la importancia de conectar la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las áreas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y el sistema financiero para construir un futuro más inclusivo. Las mujeres, dice Lady, aportan nuevas formas de resolver problemas y trabajar en equipo.
Mujeres referentes
Lady reconoce a mujeres que marcaron la historia de la ciencia: Marie Curie, única persona con dos premios Nobel en distintas ciencias; Vera Rubin, clave en el estudio de la materia oscura; Jocelyn Bell, descubridora de los púlsares; y Cecilia Payne, quien demostró que las estrellas están hechas principalmente de gases.
Sobre su sueño de ser astronauta, Lady es honesta. Tiene la preparación, pero existe una barrera: muchos programas espaciales exigen nacionalidad estadounidense para postularse. A veces, dice, las fronteras en la Tierra son más difíciles de cruzar que las del espacio.
Un mensaje para el futuro
Lady Johanna trabaja para que el camino sea más fácil para quienes vienen detrás. Destaca iniciativas como la RECA (Red de Estudiantes Colombianos en Astronomía) y CHIA (Colombianas Haciendo Investigación en Astrociencia), que abren oportunidades para jóvenes interesados en el espacio.
“La ciencia es divertida. Cuando eres curioso y te haces preguntas, descubres que con ideas sencillas se pueden explicar cosas muy complejas”, concluye.
Su historia demuestra que los sueños pueden cambiar de rumbo, pero no desaparecer. También deja una idea clara para las niñas y jóvenes: la curiosidad puede ser el comienzo de todo. Y las niñas de hoy pueden ser quienes mañana descubran qué hay más allá de las estrellas.

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