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Día de la mujer y la niña en ciencia: Conversando con la astrónoma Johana Henao

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Por fuera, Lady Johanna Henao Campo es una combinación impresionante de títulos: Astrónoma, Ingeniera física, magíster en ciencias y Doctora en ciencias físicas por la Universidad de Concepción, en Chile. Pero, por dentro, sigue siendo esa niña que hojeaba con asombro una enciclopedia en casa de su tía, soñando con ir al espacio.

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, su historia es un mapa de navegación para cualquiera que haya sentido que sus sueños no son «demasiado grandes» para la realidad.

Todo comenzó con una tarea de cuarto de primaria sobre el sistema solar. En una época sin internet, Lady encontró un tesoro: el Libro Gordo de Petete. «Allí se desplegaba superbonito el sistema solar y ahí fue que me di cuenta de que había algo más allá que nuestro propio planeta. Me enamoré de los planetas y luego de las estrellas», recuerda.

Esa chispa encendió un sueño que sigue intacto: ser astronauta. Aunque hoy lidera investigaciones complejas, Lady no teme decirle a sus estudiantes que siempre hay que soñar en grande. Sin embargo, el camino no fue una línea recta hacia el espacio. Cuando terminó el colegio, en Colombia no existía la carrera de Astronomía. Pero no se rindió y aplicó la lógica científica: buscó lo que más se le pareciera y eligió la Ingeniería Física, una disciplina que le dio las herramientas necesarias en matemáticas, química y biología para entender el universo.

La vida profesional de Lady tuvo un capítulo curioso. Tras graduarse, y ante la falta de programas de astronomía en ese momento, terminó trabajando un buen tiempo en la industria. Muchos podrían haber dejado morir el sueño ahí, pero ella siguió soñando en grande.

«Nunca dejé mi sueño a un lado. Cuando pude consolidarme económicamente, descubrí la maestría en el Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional», cuenta. Ese fue su reencuentro definitivo con su pasión. 

Hoy, su investigación se sumerge en los misterios de los núcleos activos de galaxias y los cúmulos globulares en el centro de nuestra propia Vía Láctea. Además, comparte su conocimiento como profe en la Pontificia Universidad Javeriana y en la Universidad Sergio Arboleda, donde incluso enseña física acústica para músicos y dirige el semillero de astronomía Saros.

La realidad global para las mujeres en la ciencia sigue siendo un campo de batalla de cifras. Según la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), las mujeres representan menos de un tercio de la comunidad investigadora mundial. Para 2022, solo el 31.1% de los investigadores eran mujeres, como si hubiera un techo de cristal.

En campos como el de la Inteligencia Artificial (IA), el panorama es aún más complicado: solo uno de cada cinco profesionales es mujer (22%).

Lady tiene claro por qué sucede esto. Para ella, existe una «dictadura» de la dificultad que aleja a las niñas. «Persiste el estigma de que estas carreras son más para hombres porque son muy difíciles. Yo les digo que para mí sería muy difícil estudiar leyes o medicina; hay que quitar esa idea de que la ciencia es imposible», cuenta.

Para ella, la inclusión de las mujeres no es solo una cuestión de cuotas, sino de perspectiva. 

El tema de 2026 del Día Internacional de la mujer y la niña en ciencia es «Aprovechar las sinergias entre la inteligencia artificial, las ciencias sociales, las STEM y el sistema financiero: construir un futuro inclusivo para las mujeres y las niñas». Por eso Lady destaca que las mujeres aportan formas distintas de abordar desafíos y un enfoque en el trabajo multidisciplinario y en equipo.

Lady reconoce a las mujeres que han marcado la historia, menciona a las gigantes sobre cuyos hombros se apoya: Marie Curie, la única persona en ganar dos Nobel en distintas ciencias; Vera Rubin, quien nos mostró la materia oscura; Jocelyn Bell, descubridora de los púlsares y Cecilia Payne, quien en sus estudios evidenció que las estrellas están hechas de gases.

Pero, ¿qué pasa con su sueño de ser astronauta? Lady es honesta sobre los obstáculos. Aunque posee los títulos y la experiencia, existe una barrera política: el requisito de la nacionalidad estadounidense para aplicar a ciertos programas espaciales. Es un recordatorio de que, a veces, las fronteras terrestres son más difíciles de cruzar que las del espacio.

Lady Johanna sigue trabajando para que el camino sea más fácil para las que vienen detrás. Destaca iniciativas como la RECA (Red de Estudiantes Colombianos en Astronomía) y CHIA (Colombianas Haciendo Investigación en Astrociencia), que están abriendo puertas y pasantías para jóvenes talentos.

«La ciencia es divertida. Cuando eres curioso y te preguntas cosas simples o grandes, descubres que con principios sencillos se explican cosas muy complejas», concluye Lady. 

Su historia es la de una científica que no ha perdido la capacidad de asombro y que sigue recordándonos que las niñas pueden ser las próximas en descubrir qué hay más allá de las estrellas