
Por: María Angélica Orozco
En el Día Mundial de la Radio vale la pena recordar algo simple pero poderoso: las palabras pueden cambiar vidas. La radio sigue siendo uno de los medios más escuchados del mundo y un espacio donde muchas personas encuentran información, compañía y la posibilidad de sentirse parte de algo. Desde Radio Trompo, un proyecto que trabaja con jóvenes, niños y adolescentes, celebramos ese poder y las historias de transformación que nacen cuando alguien tiene la oportunidad de contar lo que vive y lo que piensa.
La radio permite que existan muchas voces, incluso las que casi nunca se escuchan. Llega a lugares donde otros medios no siempre llegan y crea puentes entre personas distintas. Es un espacio para expresarse, para debatir y para compartir experiencias que ayudan a entender mejor la realidad.
Radio Trompo: la voz juvenil
Jeiner Fuentes hace parte del proceso desde 2023 y hoy es coordinador de producción y formador juvenil en Tierralta, Córdoba. Para él, la radio ha sido una oportunidad de crecimiento personal y profesional, pero también una forma de comprender el impacto que tiene la palabra cuando se usa con intención.
“La radio tiene algo especial: puedes conectar con alguien que no conoces, pero que te está escuchando. Es una forma de abrir espacios, compartir ideas y construir comunidad”, cuenta Jeiner. Su experiencia muestra que hablar y escuchar son acciones que fortalecen la confianza y permiten que más jóvenes se sientan capaces de participar.
¿Qué hacemos?
En Mi Historia, el periodismo y la radio se usan como herramientas de cambio social. La idea es que niños, niñas y jóvenes descubran su voz, fortalezcan su identidad y entiendan que sus historias importan. No se trata solo de aprender a hablar frente a un micrófono, sino de desarrollar habilidades para la vida: escuchar, argumentar, convivir y participar.
También se busca prevenir que muchos jóvenes terminen en situaciones de violencia o exclusión. Por eso se trabaja en procesos de acompañamiento, educación y segundas oportunidades. El objetivo es que cada participante pueda construir un proyecto de vida y sentirse parte activa de su comunidad.
Además, se promueve la convivencia en familias y colegios, el uso responsable del entorno digital y la participación juvenil en temas que afectan su realidad. Se trata de formar jóvenes críticos, creativos y capaces de tomar decisiones informadas.
“Queremos que las historias de los jóvenes se escuchen, porque estas también importan y que lo que pasa en nuestros barrios también haga parte del debate público. Hacemos periodismo para hablar de lo que otros callan, para entender el mundo y entendernos a nosotros mismos”, dice Mathew Charles, director de la Fundación Mi Historia.

Sueños Sonoros
Sueños Sonoros fue una alianza entre Fundación Mi Historia‑Radio Trompo, ICBF y la Universidad del Rosario que, entre 2024 y 2025, graduó a 300 jóvenes del Sistema de protección y del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes en diplomados de Periodismo para la Paz y producción Audiovisual y en Producción de Contenido Multimedia brindándoles herramientas para comprender su pasado, cuestionar el presente y proyectar su futuro al reconocer el valor de sus historias de vida como claves para entendernos como sociedad.
En los diplomados, los jóvenes recibieron herramientas para comprender su pasado, cuestionar el presente y proyectar su futuro a partir del reconocimiento de sus historias de vida. Para Leidy Restrepo, tallerista de los diplomados, lo más significativo fue verlos apropiarse del micrófono y romper prejuicios: “Ellos agradecían poder contarse a un país que ignora sus realidades o que solo tiene sesgos sobre el reclutamiento”. Así, dejaron de sentirse juzgados para convertirse en narradores de su propia vida, compartiendo relatos que sensibilizan y recuerdan que detrás de cada joven hay una historia compleja y profundamente humanas.
El impacto se refleja en historias concretas. Luis, por ejemplo, encontró en la radio un camino para replantear su proyecto de vida. A través de estas formaciones descubrió su interés por el periodismo y hoy quiere estudiar esa carrera. Su familia cuenta que el cambio ha sido evidente: se comunica más, se muestra motivado y comparte lo que aprende con entusiasmo.
Para muchos jóvenes, estos espacios no significan convertirse en periodistas, sino ganar confianza, aprender a expresarse y descubrir nuevas posibilidades. Steven, por ejemplo, era muy introvertido y al inicio le costaba hablar frente al micrófono.
“Pero a medida del proceso, pues me fui adaptando. Me ayudó a controlar mis emociones, a relacionarme con los demás, poder dar un aporte de lo que pensaba. Ese programa de radio me ayudó mucho a enfocarme y tener claro lo que quería en un futuro”
La radio como puente
La radio es mucho más que un medio de comunicación. Es un lugar donde las personas pueden reconocerse, compartir ideas y construir sentido de pertenencia. Cuando un joven toma el micrófono, no solo habla: se siente escuchado, valorado y parte de algo más grande.
Experiencias como estas demuestran que la comunicación puede abrir oportunidades reales. Escuchar historias distintas ayuda a comprender el mundo y a reducir prejuicios. La creatividad, el diálogo y la participación permiten que las ideas tengan más fuerza que la violencia y la exclusión.
Al final, la radio conecta sueños con realidades. Cada historia contada aporta a la construcción de una sociedad más justa, donde la diversidad se reconoce y donde los jóvenes no son solo oyentes, sino protagonistas capaces de transformar su entorno con su voz.






