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¿Cómo usamos la radio como herramienta de inclusión social?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Hoy es el día mundial de la radio y nos tomamos este espacio para celebrar el poder de las palabras, de las historias y la capacidad que estas tienen para cambiar vidas. Desde Radio Trompo, un proyecto de la Fundación Mi Historia, queremos resaltar esas historias de cambio que han sido posibles a través del periodismo. 

La radio sigue siendo el medio de comunicación más escuchado en el mundo y el lugar perfecto para celebrar nuestra diversidad. Es ese espacio donde todas las voces cuentan, permitiendo que cualquiera se exprese libremente y se sienta representado. Puede llegar a todas partes y es una herramienta clave para conectar a la sociedad, dándole foco a historias únicas y logrando que todos, sin filtros, seamos escuchados.

“La radio tiene algo mágico y es la posibilidad de conectar con alguien que tal vez tú no conoces, pero que te está oyendo al otro lado. Veía una oportunidad no solo de hablar, sino también de construir comunidades, de abrir espacios y los micrófonos para que nuevas ideas pudieran darse a conocer al mundo”, cuenta Jeiner Fuentes. 

Él hace parte de los procesos de Radio Trompo desde 2023, ahora es coordinador de producción y formador juvenil en Tierralta, Córdoba. Pero además del crecimiento personal y profesional, él destaca algo clave, en Radio Trompo ha tenido la oportunidad de “poder entender el poder que tiene la palabra cuando se usa con intención”.

En Mi Historia usamos el periodismo y la radio en especial como herramientas de cambio social. Queremos que niños, niñas, jóvenes y adolescentes encuentren su voz y refuercen su identidad.

Nuestra misión va más allá de los micrófonos: buscamos que ningún joven termine en la guerra o el crimen organizado. Le apostamos a segundas oportunidades para quienes tienen líos legales, usando enfoques restaurativos y narrativos para una inclusión real. También trabajamos fuerte en reintegrar a quienes salen de grupos armados, cambiando el castigo por educación.

Promovemos la buena convivencia en familias y colegios, impulsamos que la juventud alce su voz con creatividad y aprenda a navegar el mundo digital con ojo crítico para evitar riesgos. Queremos jóvenes activos, empoderados y conectados que participen de verdad en la construcción de una sociedad más justa.

“Queremos que las historias de los jóvenes se escuchen, porque estas también importan y que lo que pasa en nuestros barrios también haga parte del debate público. Hacemos periodismo para hablar de lo que otros callan, para entender el mundo y entendernos a nosotros mismos”, dice Mathew Charles, director de la Fundación Mi Historia. 

Sueños Sonoros fue una alianza entre Fundación Mi Historia-Radio Trompo, ICBF y la Universidad del Rosario.  Entre 2024 y 2025, 300 jóvenes del sistema de protección y del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) se graduaron de los diplomados en Periodismo para la Paz y Producción Audiovisual y en Producción de Contenido Multimedia.

En estos diplomados, los jóvenes recibieron herramientas para entender el pasado, desafiar el presente y construir su futuro a través de talleres que les permitían mirar sus narrativas de vida, valorarlas más y entender que sus vidas y relatos son clave para entendernos como sociedad. 

Para Leidy restrepo una de las talleristas del diplomado en Periodismo para la Paz y Producción Audiovisual, lo más importante fue ver a los jóvenes adueñarse del micrófono para romper esos prejuicios que cargan. «Ellos agradecían poder contarse a un país que ignora sus realidades o que solo tiene sesgos sobre el reclutamiento», dice. Con la radio, dejaron de sentirse juzgados para volverse los narradores de su propia vida, transformando su historia en sensibilización.

El diplomado no fue solo hablar por hablar; fue sentir que sus relatos llegaban a la gente con respeto, sin chismes ni juicios. Leidy resalta que verlos «ser ellos mismos quienes tomaban el micrófono» fue un cambio total. Al final, nos dieron una lección a todos, informando sobre sus realidades y recordándonos que detrás de cada joven hay una historia compleja y muy humana.

Pero el cambio no se queda ahí, hay otros jóvenes como Luis, en Neiva, que vieron en la radio, no solo una oportunidad para escuchar, hablar y debatir, sino para proyectarse hacia el futuro. Su hermana Jessica cuenta el proceso de su hermano Luis que está a punto de salir de un Centro de Atención Especializada por un delito que cometió hace casi dos años. 

“Ahora tiene un proyecto de vida que inicia queriendo estudiar periodismo y siento que fue gracias a esos diplomados que le brindaron la posibilidad de realizar que él descubrió su amor por esta carrera”, cuenta Jessica. 

Ella cuenta que la relación con la familia ha mejorado mucho desde que él está en el CAE, pero que el diplomado marcó un antes y un después en la vida de Luis. Ella siente su emoción cada vez que les cuenta a ella y a su papá sobre las personas que entrevista o las cosas nuevas que aprende.

“Eso es algo maravilloso que siempre voy a agradecer al CAE y a la Fundación Mi Historia por haber permitido que él descubriera esa pasión que tiene ahí”.

Pero los diplomados no buscan específicamente formar periodistas o hacer que los jóvenes sigan ese camino. El objetivo es brindarles herramientas para la vida. Para Steven fue difícil hablarle a un micrófono, siempre ha sido introvertido. Incluso dice que contando su historia de vida tuvo ganas de salir corriendo.

“Pero a medida del proceso, pues me fui adaptando. Me ayudó a controlar mis emociones, a relacionarme con los demás, poder dar un aporte de lo que pensaba. Ese programa de radio me ayudó mucho a enfocarme y tener claro lo que quería en un futuro”, cuenta Steven, desde fuera del CAE en el que estuvo casi 4 años, practicó deportes,  aprendió panadería y estudió un técnico en criminalística. Ahora que cumplió su sanción estudia psicología. 

Al final, la radio es mucho más que ondas, es el puente que conecta los sueños con las realidades. Cuando un joven toma el micrófono, no solo está hablando, está reclamando su lugar en el mundo y transformando su pasado en una herramienta de futuro.

Lo que sucede en espacios como Radio Trompo nos demuestra que, cuando apostamos por la escucha y la comunicación creativa, la violencia pierde terreno frente a las ideas. El periodismo y la radio se convierten entonces en un escenario de oportunidades, donde la diversidad nos une y cada relato ayuda a construir sociedad.