
Por: Alejandro Valencia Carmona
Este año, Colombia se prepara para una cita clave en las urnas. El próximo 8 de marzo y el 31 de mayo, millones de personas saldrán a decidir el rumbo del país. Sin embargo, hay un grupo enorme de la población que verá todo desde la barrera: los menores de 18 años. Pero aunque esto es un impedimento para participar en las elecciones, la política nos toca a todos y todos podemos tener un impacto en ella de muchas maneras.
Miguel Ángel Troncoso tiene 17 años y aunque es demasiado joven para votar en las elecciones de este año, su amor por la política hace que esté en campaña, tratando de convencer a otros jóvenes de que la democracia importa.
Miguel está convencido de que los menores de edad que no pueden votar tiene un papel clave en estas elecciones. “Debemos ser veedores así no podamos votar porque debemos buscar quiénes son los candidatos, quiénes son los posibles ganadores. Y saber quién es el mejor para elegir. Aunque no podamos votar podemos ser gestores de comunicación haciendo pedagogía también a los adultos», afirma Miguel.
La democracia no se construye solo en las urnas
Juan Sebastián Trilleros es politólogo de la Universidad del Tolima y ex asesor legislativo de la Cámara de Representantes. Para él, es clave que los jóvenes se interesen y estén atentos a lo que ocurre en la política.
“La política es mover ideas, impulsar. Los jóvenes son los que deben poner y mover la agenda. No nos podemos quedar por fuera. Tanto los jóvenes que no votan como los que votamos”, dice Trilleros. Aunque reconoce todo el desgaste que puede haber porque la gran mayoría de conversaciones se vuelcan a la política, es importante la participación de todos en las discusiones, al fin y al cabo eso nos hace una nación.
Sin embargo, Juan Sebastián no es ajeno a la desconexión que existe hoy entre los políticos tradicionales y la juventud, que muchas veces percibe la política como adultos peleando entre sí por temas lejanos o aburridos.
“Pero los jóvenes se han cansado mucho de esa de esa pelea y esa película entre la izquierda y la derecha. Ven que no hay nada bueno, no hay nada bueno y se aburren y deciden cómo alejarse y no saben nada de política, porque ya es lo mismo”, cuenta.
Esa discusión desde los extremos es todo lo opuesto a tender puentes que unan a la sociedad y eso termina generando apatía. Además, Miguel cuenta que en muchos casos los adultos terminan imponiendo barreras para que los jóvenes no puedan participar o dejándolos de lado, negando que ellos también tienen mucho por aportar, otro tipo de adultocentrismo.

Miguel creció en Tolima viendo a su padre en reuniones con muchas personas. Él dice que allí entendió que la política es, en realidad, el arte de recuperar los espacios de discusión.
“El tema esencial es descentralizar esos espacios de participación y darles un lugar a los jóvenes en la política”, dice Miguel.
Su motivación es ver cómo los jóvenes cada vez se apropian más de los espacios, que debaten en su Concejo Municipal, Alcaldía, Gobernación y Gobierno nacional. “Eso es lo que me motiva a mí, ver que nos estamos alzando, tomando las banderas de las juventudes y volviendo al lugar que nos pertenece, al lugar del deber de nosotros de los jóvenes”, afirma Miguel.
¿Qué formas hay de participar?
Aunque en Colombia los jóvenes menores de edad no puedan votar, sí pueden participar en la vida democrática de muchas formas. Hay muchas posibilidades para hacer parte de la discusión e influir en el camino del país. Así lo explica el politólogo Sebastián Trilleros: “Los jóvenes pueden intervenir en la vida democrática siendo veedores, opinadores, críticos. Inclusive desde una pequeña indignación o de voz a voz podemos participar en movilizaciones sociales locales”.

Él pone un ejemplo muy sencillo, un caso hipotético, pero contundente: Si hay una alza en el precio del pasaje del transporte público y esto termina afectando en gran parte a los jóvenes que van al colegio o a la universidad, ejercer presión con el derecho a movilización “ya es intervenir democráticamente”, dice.
Pero para él es clave seguir aprendiendo y cuestionar la vida política. “Lo interesante de la política es que interviene en cualquier parte de la vida cotidiana de las personas”, explica.
¿Cómo puedo participar?
5 formas concretas en que jóvenes que no pueden votar pueden involucrarse en las elecciones:
Informarse y contrastar información
Leer noticias, escuchar podcasts, comparar propuestas de candidatos y aprender a identificar noticias falsas.
Hablar de política en casa, en el colegio o con amigos
Conversar sobre lo que está pasando en el país ayuda a formar opinión y a entender diferentes puntos de vista.
Participar en espacios juveniles
Consejos de juventud, gobiernos escolares, colectivos estudiantiles o proyectos comunitarios son formas reales de participación política.
Expresar opiniones de manera responsable
Opinar en redes sociales, escribir, hacer radio, video o arte para compartir ideas sobre temas que afectan a los jóvenes.
Organizarse alrededor de temas que les importan
Desde el transporte escolar hasta el medio ambiente o la educación, movilizarse y hacer visible una preocupación también es participación democrática.
¿Qué está en juego en estas elecciones?
Más de 40 millones de colombianos están habilitados para votar este año.
El 8 de marzo, al Congreso de la República, los encargados de hacer o modificar las leyes en el país, reformar la constitución y controlar políticamente al Gobierno. Ese día, Colombia escogerá 285 congresistas: 103 senadores y 182 representantes a la Cámara.
Los senadores representan al país entero, mientras que los representantes a la Cámara representan a las regiones y departamentos, llevando las preocupaciones locales al Congreso.
Ese mismo 8 de marzo, los votantes también podrán pedir un tarjetón adicional para escoger quién será el candidato de un grupo de partidos en las elecciones presidenciales. Se llama una consulta. El resultado sí cuenta, porque quien gana la consulta se convierte en el candidato oficial de ese grupo político.
Tras esto, la primera vuelta para elegir presidente se llevará a cabo el 31 de mayo y, si no hay un ganador definitivo en ese momento, se volverá a las urnas el 21 de junio para la segunda vuelta.
Hacer parte de la conversación es clave como sociedad y aunque no haya un voto sí hay una voz.




