Selecciona tu nivel de lector

¿Cuál es el poder del cine comunitario?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

El cine comunitario es una forma de contar historias con videos hechas por las mismas personas de la comunidad y para la comunidad. Se construye entre todos, de manera participativa y en igualdad. 

Para entenderlo mejor, conversamos con Iván Fernando Vega, un joven realizador audiovisual que explica que el cine comunitario sirve para relatar lo que sucede en un territorio desde las experiencias propias y la memoria de quienes lo habitan. Hoy, son muchos los jóvenes que se atreven a contar lo que viven.

Más que una producción profesional, el cine comunitario es un proceso colectivo: jóvenes, líderes y habitantes usan la cámara para expresarse, reflexionar sobre su realidad y compartirla con otros, decidiendo qué contar, cómo contarlo y por qué hacerlo.

“Estos ejercicios, más que solo contar historias, se convierten automáticamente en la memoria del territorio, en la memoria audiovisual del territorio”, asegura Iván.

Iván es comunicador social y realizador audiovisual. Su historia comenzó en la Universidad de Antioquia, en 2012, cuando descubrió en sus clases que la televisión, la fotografía y el periodismo no solo servían para crear contenidos, sino también para generar cambios sociales desde el arte.

Comprendió que su trabajo tenía mucho que ver con la comunidad y que podía narrar lo que pasaba en su territorio no como alguien que observa desde afuera, sino como alguien que hace parte de él y quiere registrar sus memorias.

“Cada trabajo es como una investigación… una nueva forma de entender nuestra cultura y nuestras formas de ver el mundo”, cuenta Iván.

El Bajo Cauca ha sido conocido durante años por la violencia y la presencia de narcotráfico y minería ilegal y por eso también hay grupos armados allí.. Esto ha marcado su imagen más por el conflicto que por su cultura o su riqueza natural.

Frente a eso, el cine comunitario se ha convertido en una forma de mostrar otra cara del territorio. Para Iván, el cine permite que muchas personas entiendan cómo es realmente vivir allí. “Hoy pueden tener una idea diferente del Bajo Cauca gracias al cine, al festival y a las historias que hemos contado”, afirma.

Esa idea de contar el territorio dio origen al Festival de Cine del Bajo Cauca, que ya llega a su edición número 12. 

“Es una pantalla habilitada para que el cine colombiano llegue a una región donde normalmente no llega… y para que se genere diálogo con la comunidad”, explica. Cada año, jóvenes de colegios, colectivos, zonas rurales y personas aficionadas al arte participan para contar sus propias historias y mostrar su realidad desde su mirada.

En la región no hay muchas escuelas de formación audiovisual ni recursos técnicos. Conseguir equipos es difícil y el apoyo institucional es muy poco. Aun así, la respuesta ha sido la creatividad y el trabajo en equipo porque alguien aprende algo y luego enseña a otros.

Gracias a estos procesos, comunidades, estudiantes y campesinos han logrado mostrar  sus historias. Iván recuerda un documental sobre una comunidad indígena que no recibía atención institucional porque no se sabía a qué municipio pertenecía. Después del proyecto audiovisual, el municipio empezó a acompañarla y se generó un cambio real.

Además, varios jóvenes se han formado en cine y continúan creando. Más allá de lo técnico, lo importante es contar. “Buscamos que más personas se enamoren de las cámaras y se atrevan a contar su perspectiva, incluso con un celular”, dice Iván.

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF