
Ilustración: Isabella Meza Viana
Por: Redacción Radio Trompo
¿Alguna vez has sentido que tu cerebro sigue dormido mientras tú ya estás sentado en clase de matemáticas?
No eres el único. En Colombia, miles de estudiantes inician su jornada antes de las 7:00 a. m., lo que significa levantarse cuando todavía está oscuro.
“Estudio de lunes a viernes y mi alarma suena a las 4 de la mañana, ya que entro a las 5:50”, dice Zahariana, una niña de 13 de años en Neiva, Huila
Ella dice que si por alguna razón se acuesta tarde se levanta cansada y con sueño.
A Juan José,de 7 años, también le cuesta levantarse cuando todavía está oscuro.
Su mamá dice que todas las mañanas es una lucha para que se levante para ir al colegio. Algo con los que muchos padres se pueden sentir identificados.
“Mi cuerpo se siente muy agotado y mareado y me siento muy mal porque me falta dormir”, dice Juan José, quien asegura que el sueño le dura todo el día.
Y eso que Juan José no es de los que más madruga. Su mamá lo despierta a las 6:00 de la mañana.
Pero hay muchos niños y jóvenes en Colombia como Zahariana, que tienen que estar en salón de clase incluso antes de las 6:00 a.m.

La realidad en las escuelas rurales
Para los niños y adolescentes que estudian en escuelas rurales hay más retos todavía. Dayana González una profe en Antioquia, cuenta que sus alumnos caminan hasta una hora entre los cafetales y montañas para llegar a clase a las 7:00.
Hay algunos de preescolar que tienen que madrugar a las 5:30 para llegar.
Aunque normalmente la gente en el campo está muy acostumbrada a levantarse cuando canta el gallo, Dayana dice que las últimas horas de clase “casi se pierden” porque sus estudiantes ya están cansados.
En su caso, más que un cambio en el horario, ella considera que un cambio positivo sería la reducción en el tiempo de clases.
“Los estudiantes llegan a un punto en el que ya pierden toda concentración y es super difícil sostener la clase”, dice Dayana.
Estudio sin madrugón
En el Congreso de Colombia avanza un proyecto de ley llamado “Estudio sin madrugón”.
Su objetivo es simple pero ambicioso: prohibir que cualquier colegio, ya sea público o privado, empiece clases antes de las 7:00 a. m.

La ciencia ha encontrado que entrar más tarde es beneficioso para los estudiantes.
Un gran estudio publicado en la National Library of Medicine, que revisó 38 informes distintos, confirmó que retrasar el inicio de clases cambia la vida de los estudiantes.
Según este análisis, entrar más tarde ayuda a:
- Dormir más tiempo durante la semana.
- Llegar a tiempo (menos retardos).
- Estar más despierto y no cabecear en el pupitre.
Los científicos también se dieron cuenta de algo interesante: cuando las clases empezaban más tarde, como a las 10 de la mañana, pasaban cosas buenas. Había menos estudiantes faltando por enfermedad y, además, a muchos les iba mejor en el colegio.
Dormir un poco más parece que sí hace la diferencia.
A comienzos de octubre de 2025, el proyecto dio un paso importante: pasó su segundo debate en el Senado. En palabras simples, ya va más de la mitad del camino.
Ahora le toca el turno a la Cámara de Representantes. Si también recibe luz verde allí, “Estudio sin madrugón” podría convertirse en ley y cambiar la hora a la que miles de estudiantes empiezan su jornada escolar en Colombia.
Aunque el tiempo está en su contra, veremos si el Congreso madruga en estos últimos meses para que se haga realidad.
A este proyecto le faltan dos debates en la Cámara de Representantes. Pero si no es aprobado antes del 20 de julio, cuando lleguen los nuevos congresistas, caerá en un sueño profundo del que no podrá despertar.
El proyecto tendría que radicarse de nuevo por algún miembro del próximo Congreso.
El reto de la concentración: ¿Clases de una hora?
La iniciativa del Congreso no solo busca evitar los madrugones, sino también organizar mejor la duración de las clases para que el descanso sea la prioridad.
¿Sientes que después de 20 minutos ya no entiendes nada? ¿Tu cabeza empieza a divagar? ¿El vuelo de una mosca parece más interesante que la clase sobre Biología?
Es normal. Un estudio de Viloria Chilina en 2019 indica que las clases de 60 minutos superan nuestra capacidad de atención
A los 10 años o más: Tu cerebro solo puede concentrarse al máximo entre 20 y 50 minutos.
Si a esto le sumas el sueño acumulado, mantener la atención en una clase larga se vuelve una misión casi imposible.
¿Y la salud mental?
No se trata solo de cansancio. La falta de sueño está conectada con la ansiedad y la depresión.
Según datos del Observatorio Suizo de la Salud, casi la mitad de los jóvenes de entre 11 y 15 años sufren de fatiga, tristeza o irritabilidad de forma recurrente.
El coautor del estudio suizo, Reto Huber, añade que empezar las clases más tarde podría ser una herramienta clave para enfrentar la actual crisis de salud mental que viven los estudiantes en todo el mundo.
Dormir no es un lujo, es una necesidad para que tu cerebro funcione bien.
Colombia está a un paso de reconocerlo y permitir que los estudiantes lleguen a clase con ojos bien abiertos y los mantengan así durante toda la jornada.




