
Por: Redacción Radio Trompo
«Aprendimos cómo grabar y aprendimos cómo somos nosotros en nuestra mente, corazón y lo que hacemos», contó uno de los adolescentes que entrena este chatbot.
Él es uno de los jóvenes que está cambiando y decidiendo su futuro de la mano de la tecnología.
No es el único que pienas así. Otro de ellos dice con orgullo: «Nosotros mismos escribimos preguntas para hacer la aplicación de chatbots».
Para estos chicos, no se trata solo de usar la tecnología. Es una forma de hacerse sentir y decir lo que pasa por sus cabezas.
Estos jóvenes viven en el departamento del Cauca y tienen entre 11 y 15 años.

Son indígenas que están entrenando a un ayudante digital, un chatbot que les dará consejos y los ayudará a entender sus emociones.
¿Qué están haciendo?
Este proyecto que usa Inteligencia Artificial (IA) es una apuesta de la Fundación Mi Historia que trabaja con jóvenes y adolescentes que viven en situaciones difíciles. Una de sus principales objetivos es evitar que los grupos armados reclutan a los niños, niñas y adolescentes.
En muchas comunidades rurales, muchos jóvenes pasan largas horas solos. A veces, les cuesta mucho confiar en otras personas o hacer nuevos amigos.
Además, viven en contextos marcados por el conflicto armado, donde el riesgo de reclutamiento forma parte de la realidad cotidiana.
Por eso, cuando los grupos armados se acercan a ellos mostrándose como confiables o personas que validen sus ideas o sentimientos, estos aprovechan para reclutarlos.
Cuando hay un vacío que no se llena adecuadamente, los grupos armados pueden tomar ventaja de esto.
Hablar para sanar
Por seguridad, no usamos los nombres reales de los participantes.
Pero sus historias son muy valiosas. Para una adolescentes que está entrenando el chatbot cuenta que la experiencia ha sido muy especial.
Dice que el chatbot le genera confianza y que podría «expresar mis emociones, lo que siento, lo que tengo en mi corazón».
En los talleres, los chicos también hablan de temas duros. Otra de las jóvenes dijo que se sintió bien porque «nos hicieron preguntas de lo que no nos gustaba hablar”.
Otra contó que para ella es importante saber cómo evitar el conflicto y protegerse.
Un escudo digital contra el fusil
Uno de los profes del colegio donde los jóvenes están construyendo el chatbot dijo que la situación es preocupante.
Los jóvenes son emocionalmente frágiles y tienen dificultades en sus familias. Esto los pone en alerta constante.
El profesor piensa que el chatbot es una «excelente iniciativa».
Para él es una forma de llegar a los chicos usando lo que más les gusta: la tecnología y las redes sociales.
«Es una bonita labor saber que no están solos y que siempre habrá alguien a quien le importe su futuro», dice el docente. Su mensaje es claro: tomar un fusil nunca es la opción.
Un amigo que siempre está disponible
¿Usarían los jóvenes este chatbot? La respuesta es un «sí» rotundo. Un chico dijo que a veces necesita hablar y sus amigos no siempre pueden escucharlo.
«Necesitaría de alguien, así sea algo que me pueda dar un consejo o estar hablando con alguien y distraerme», explicó.
Otro coincidió. Este último contó que es bueno tener con quién hablar cuando los amigos están ocupados o durmiendo.

Además este proyecto levanta mucha curiosidad. A otro de los chicos le pareció algo «prometedor» y muy diferente a otras inteligencias artificiales que conoce.
El peligro en las redes sociales
Ahora, el peligro no solo está en la calle, sino también en el celular.
Los grupos armados usan redes sociales para manipular a los niños. Publican contenidos que hacen parecer que la vida criminal es buena o que da un sentido de pertenencia.
Para la Fundación Mi Historia, el chatbot también puede ser una herramienta de defensa frente al reclutamiento en el entorno digital.
«Un chatbot bien diseñado puede ofrecer orientación, escucha inicial y acompañamiento seguro en momentos de vulnerabilidad», dijó Isabella Meza Viana, representante de la Fundación.
«Además, el chatbot puede ayudar a identificar señales de manipulación en redes sociales, falsas ofertas de dinero fácil, promesas de pertenencia o otros mensajes de grupos armados», dijó.
Según los diseñadores del chatbot, es un acompañante digital que juega con las mismas reglas de las redes sociales, pero para hacer el bien. Ofrece:
- Compañía cercana y en tiempo real.
- Ayuda para reconocer mentiras de los grupos armados.
- Fortalecimiento del pensamiento crítico.
- Conexión con redes de apoyo reales e instituciones si hay peligro.
Sueños para el futuro
A pesar del conflicto, los jóvenes del Cauca tienen sueños grandes.
Quieren ser escuchados hoy para tener un mañana tranquilo. Algunos sueñan con ser conductores de «chivas» o “escaleras”, los buses coloridos que andan por las trochas
Otros quieren estudiar veterinaria para cuidar a los animales que ayudan a sus familias a sobrevivir.
Gracias a este chatbot y a su propio esfuerzo, estos chicos están creando un presente donde su voz es lo más importante.




