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¿Congelarías tu cuerpo para despertar en el futuro?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Redacción Radio Trompo

Este artículo contiene temas relacionados con la muerte, decisiones médicas y situaciones que pueden resultar sensibles o inquietantes para algunas personas. Te recomendamos leernos con discreción. La intención de este artículo es informar y generar reflexión.

¿Alguna vez te has preguntado qué pasará en el mundo dentro de 200 años?

Quizás haya coches voladores, ciudades bajo el mar o robots que hagan toda la tarea por nosotros, remedios para todas las enfermedades. O tal vez no. El futuro es un misterio. 

Pero para un grupo de personas, el futuro es una cita programada.

Imagina que hoy es el último día de tu vida. Pero, en lugar de un funeral tradicional, un equipo de científicos te espera para congelarte. No es ciencia ficción. Se llama criogenia y ya hay cientos de personas ¨atrapadas en sueños profundos” a la espera de despertar en el futuro.

Congelar el tiempo ya no es una fantasía. La criogenia está cambiando las reglas del juego y ayudando a la ciencia a resolver problemas que antes parecían imposibles.

La criogenia consiste en preservar un cuerpo a temperaturas extremadamente bajas y estudiar su comportamiento.

La idea es simple pero compleja de ejecutar. 

Su aplicación en la práctica es la criopreservación.

Esto consiste en utilizar el frío para conservar tejidos, células, órganos o sustancias sensibles sin que haya nigún daño.

Al dominar el arte de conservar, el frío extremo se convierte en un superpoder. Es una herramienta capaz de proteger vidas y abrir la puerta a grandes inventos.

Para hacer la criopreservación de un cuerpo humano, la persona debe estar legalmente muerta, después de sacan la sangre y la reemplazan por un líquido anticongelante. 

Luego, los científicos bajan la temperatura del cuerpo a menos -196° hasta que quede como un vidrio, algo que se le conoce como vitrificación.

El primero en intentar esta aventura fue James Bedford. Era un profesor de psicología que murió en 1967. En lugar de ser enterrado, decidió convertirse en el primer humano en ser criogenizado.

Hoy, más de 50 años después, Bedford sigue en su cápsula. No está solo. En Estados Unidos, hay más de 500 personas en este estado de «pausa».

Lo más curioso es que no todos congelan su cuerpo completo. Algunos eligen congelar solo su cabeza.

Ellos creen que lo que nos hace ser quienes somos está únicamente en el cerebro: nuestros recuerdos, nuestra personalidad y nuestra identidad . 

Confían en que, en el futuro, la tecnología podrá fabricarles un cuerpo nuevo donde poner ese cerebro.

Uno de los momentos más impactantes de la criogenia ocurrió en el Reino Unido en 2016. Una chica de solo 14 años sabía que su enfermedad no tenía cura. Era un cáncer muy extraño. 

Ella no quería morir, quería una oportunidad para ver el futuro y por eso quería que su cuerpo fuera congelado.

«No quiero estar bajo tierra. Quiero vivir… vivir más tiempo», escribió en una carta desgarradora.

Su familia no estaba de acuerdo, así que el caso llegó a manos de un juez. 

Tras leer sus palabras, el juez decidió que la joven tenía derecho a elegir. Cuando murió, su cuerpo fue trasladado a Estados Unidos porque en el Reino Unido no existen instalaciones para mantener estos tanques.

 Ella sigue allí, esperando que la ciencia del mañana cumpla su deseo de vivir.

Aquí es donde las cosas se ponen difíciles. Hay un problema enorme: nadie ha vuelto todavía, nadie ha sido descongelado.. 

Aunque hace poco, en la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg, en Alemania, un equipo de investigadores logró restaurar una parte de un cerebro de ratón después de ser criopreservado. 

Lograron que funcionara su hipocampo, la parte que ayuda con el aprendizaje y la memoria. Esto da una luz de esperanza. 

A día de hoy, no existe la tecnología para despertar a una persona criogenizada.

No sabemos cómo reparar los daños que el proceso causa en las células, ni cómo «encender» de nuevo un corazón que lleva siglos parado.

Los científicos están divididos. Algunos creen que es solo cuestión de tiempo. Otros piensan que es imposible y que estas personas nunca despertarán. Es una apuesta gigante entre la esperanza y la realidad.

Un futuro solitario e incierto 

Incluso si la ciencia logra despertarlos, surgen dudas que dan un poco de miedo.

¿Cómo te sentirías al despertar en un mundo donde ya no conoces a nadie?

¿Qué pasaría si el idioma ha cambiado tanto que no puedes entenderlo?

¿Seguirías siendo la misma persona o solo una copia con tus recuerdos?

Despertar 200 años después significa que tus amigos, tus padres y tus hermanos ya no estarán. Serías un extraño en un mundo totalmente nuevo.

La criogenia nos obliga a pensar en qué significa realmente estar vivo. Para algunos, es una puerta a la inmortalidad. Para otros, es un riesgo demasiado solitario y costoso.

Al final, la pregunta sigue en el aire: si pudieras cerrar los ojos hoy y abrirlos en un siglo diferente… ¿te atreverías a hacerlo?