
Por: María Angélica Orozco
Tres estudiantes del Colegio La Salle, de Envigado están a punto de viajar a Osaka en Japón gracias a su dedicación y talento en la robótica.
Ellos no solo construyen máquinas, están construyendo su futuro.
Comenzaron en un pequeño semillero escolar y ahora van a ir al RoboRAVE World Championship, uno de los torneos de robótica más importantes del planeta.

El inicio de la pasión
Todo comenzó en el colegio. Para cada uno de los tres jóvenes hubo un inicio que los enganchó.
Para Juan Sebastián Mur, de 12 años, el interés nació en cuarto grado. «Me interesó mucho la robótica porque tenemos que pensar más allá de las instrucciones»
Elian Nieto, de 11 años, sintió que su chispa se encendió en el semillero: «Estábamos construyendo un robot a base de un panel solar y funcionó. Me interesó demasiado».
Y Matías Baleta, de 12 años, cree que el gusto por la robótica lo lleva en la sangre. «Creo que lo heredé de mi papá que es ingeniero de sistemas».
No todo fue fácil
Ahora van para Japón pero antes tuvieron que sudar la camiseta y participar en varios torneos dentro y fuera de Colombia.
En Medellín, obtuvieron el segundo puesto en el BeeBot Challenge en el Colegio Montessori.
En Armenia: Ganaron el primer puesto y se hicieron campeones nacionales.
En Puerto Vallarta, México: Se llevaron el segundo lugar contra equipos de todo el mundo.
Y aunque parece que todo fue fácil, también hubo momentos duros.
En una competencia, Elian cometió un error en tres intentos y sacó cero puntos. «Fue muy duro para mí porque otros empezaron a celebrar mi equivocación», dijo.
Sin embargo, tiene claro que la clave está en el trabajo en equipo y el apoyo. «Nos apoyamos entre nosotros. No le prestamos atención a los otros, solo a lo que hacíamos», dice Matías.

¿Qué significa la robótica para ellos?
«Para mí no es solo programar. Es pensar y tener lógica con todo lo que hacemos», explicó Juan Sebastián.
Los chicos explican que lo más difícil es mantener la calma bajo presión. Tienes que saber cuántos pasos debe dar el robot sin enredarte.
En las competencias les dan órdenes a un robot para que, por ejemplo, complete un circuito. Pero le tienen que dar todas las órdenes antes de que lo hagan.
El profesor: El cerebro tras el equipo
José Jiménez es el coach y profesor de tecnología que comenzó el semillero con 9 estudiantes y ahora ya tiene 24.
Para él, Matías, Elian y Juan Sebastián son «estudiantes muy completos». No solo brillan en robótica, también son excelentes en matemáticas, inglés y español.
«Hoy en día vamos lejos gracias a las ganas y el empeño», comenta el profesor José. Porque en los entrenamientos, el nivel de exigencia es alto.
«Cuando estamos en modo entrenamiento, es solo modo entrenamiento. No hay espacio para otra cosa», aseguró el profe. Si algo falla, se corrige en el acto.
El gran reto: Osaka, Japón
El 6 de agosto de 2026 es la fecha clave. El equipo viajará a Asia para el mundial.
«Lo primero que voy a ver en Japón van a ser demasiadas letras que no voy a entender», contó Elian entre risas. Dice que su salvación será hablar en inglés.
Aunque el torneo es su enfoque también quieren conocer la cultura, la ropa y hasta un parque de Disney que hay allá.
«Sin importar que perdamos o ganemos, me voy a sentir feliz por haber llegado tan lejos», contó Matías.
Llegar a Japón no es barato. El equipo, el colegio y los padres de familia están trabajando duro para conseguir los recursos. Necesitan cubrir transporte, hospedaje y logística.
Es un esfuerzo enorme para representar a Colombia frente a potencias en robótica como China, México y Brasil.
«Queremos demostrar que no depende del país en el que nazcamos, depende de nuestras habilidades y el compromiso», dijo Juan Sebastián muy orgulloso de su proceso.
La robótica les abrió las puertas del mundo.
Ahora, estos tres chicos de Envigado están listos para demostrar que en Colombia hay talento de sobra.





