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Carrera técnica vs profesional, ¿cuál me sirve más?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Esa es la gran pregunta que tienen miles de jóvenes en Colombia. No te estreses. Todos pasamos por lo mismo.

Pensar en el tiempo, el dinero, un trabajo después. Decidir tu futuro da un poco de vértigo, pero estamos aquí para ayudarte para que tomes decisiones con más contexto.

La idea es que elijas esa carrera que te haga sentir bien y te abra las puertas del mundo laboral en Colombia. El punto de arranque es entender la diferencia entre lo técnico, lo tecnológico y lo profesional. 

La carrera técnica:

Su objetivo es darte habilidades prácticas y muy específicas. Si quieres aprender a hacer algo concreto y salir a trabajar rápido, esta es la tuya. 

Lila Yesenia Garzón, directora de bienestar institucional de la Corporación Unificada Naciones Amigas, destaca que en esta modalidad «la teoría se convierte en práctica de manera inmediata».

Según la experta, esto genera que el estudiante se sienta «mucho más seguro al ingresar al mundo laboral porque ha vivido la experiencia desde el aula y en el mundo real».

La carrera tecnológica:

Es una mezcla. Te ofrece conocimientos teóricos y habilidades prácticas. Aquí entenderás el «porqué» de las cosas con una base sólida, mientras aprendes a aplicarlo. 

Para muchos, como Lorena Mendoza, estudiante de 15 años, estas rutas cortas son claves porque «nos ayudan a salir más rápido del paso para poder monetizar«.

La carrera profesional:

Es una ruta de largo aliento. Te metes de cabeza a entender la profundidad de un área. Normalmente duran entre cuatro y cinco años. 

Wilder Helmes, estudiante de 10° grado, asocia este camino con el estatus y la remuneración:

«Me sirve para pasar a una posición más alta, para que me paguen más», comenta, reflejando la visión de muchos jóvenes que ven lo profesional como la meta final para la estabilidad financiera.

Para Daniela Sánchez, profe de periodismo en la Universidad de Antioquia, la carrera profesional permite tener diferentes comprensiones del mundo. 

“Creo que sí hay una transformación humana y una transformación del ser al pasar por unas aulas de educación superior”, dice.

Existe una creencia errónea de que lo técnico es «menos» que lo profesional. 

Sin embargo, Lila Yesenia Garzón es frentera. 

«Es un tabú pensar que tienen menos conocimiento». 

De hecho, explica que si comparas a un técnico con un universitario de los primeros semestres, el técnico lleva la delantera porque su formación es práctica desde el primer día. Además, recalca que empezar por lo técnico no cierra puertas:

«No quiere decir que no tengan la oportunidad de fortalecer su conocimiento académico mediante los estudios universitarios más adelante», explica Lila.

Elegir carrera no es solo cuestión de gustos. 

El mercado está cambiando por la inteligencia artificial. Según datos de la Universidad Manuela Beltrán (UMB), la salud y la tecnología mandan. 

Wilder Helmes tiene clara esta lógica de mercado:

«Si elijo un trabajo que está muy saturado, no será fácil conseguir empleo». 

Por eso, su estrategia es estudiar contaduría o electricidad mientras trabaja: «A corto plazo quiero trabajar apenas salga del colegio e ir estudiando al tiempo, para que cuando esté viejito esté tranquilo, sin preocupaciones financieras».

Por su parte, Lorena Mendoza, quien sueña con la biología marina y los idiomas, ve el trabajo no solo como una obligación, sino como una forma de «explorar lugares nuevos».

Ella cuenta que, si bien prefiere enfocarse en el estudio, «si surgiera la necesidad mientras estudio, trabajaría para cubrir los gastos de la carrera».

Ya no existe eso de que «solo el profesional tiene éxito».

La razón, según Garzón, es que estas instituciones no solo capacitan académicamente, sino que preparan al joven para ser «empresario de su propio proyecto».

Según el Sena, más del 58% de sus egresados consiguen trabajo en menos de 6 meses. 

Esto confirma la visión de estudiantes como Wilder, quien cree que «si uno se lo propone y es aplicado», el acceso al estudio y al trabajo en Colombia es posible.

Y es que las universidades tienen un problema y es la necesidad constante de actualizarse. 

Para la profe Daniela Sánchez, las universidades están enfocadas en el “pensamiento y a una comprensión del mundo de largo aliento que riñe mucho con las dinámicas laborales ahorita que nos exigen inmediatez”. 

Para ella, allí las universidades deberían hacer cambios porque se están quedando atrás. 

Al elegir, busca el equilibrio entre tus habilidades y el impacto que quieres generar. 

Ya sea que busques una ruta rápida para «monetizar», como dice Lorena, o un camino largo para «ascender», como propone Wilder, lo importante es que el crecimiento surge de la coherencia entre tu trabajo y tus valores.

 No elijas solo por el beneficio inmediato; elige el camino donde tu potencial sea más útil.