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Las cholitas rompen estereotipos en skate

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Montar en skate es sinónimo de libertad. Ir sobre la tabla mientras escuchas el sonido que hace al pasar por el cemento es hipnotico, es puro flow. 

Pero no tanto como el flow que tienen las cholitas skaters en Cochabamba, Bolivia.

¿Alguna vez has visto a alguien patinar con una falda gigante y un sombrero elegante? 

En 2019, nació un grupo llamado Imilla Skate en Cochabamba. 

En los idiomas quechua y aimara, significa «niña» o «jovencita». Estas chicas decidieron mezclar su amor por el skate con la ropa de sus madres y abuelas.

Esta elección no es casual, como afirma la lideresa comunitaria feminista Daphne Saavedra Molina, una de las maneras en que las mujeres rompen estereotipos en su cotidianidad es, precisamente, «no permitir que otras personas les impongan decisiones que les corresponden».

Al principio, patinaban por diversión. Pero pronto se dieron cuenta de que su ropa enviaba un mensaje muy fuerte. 

Al usar la pollera en la patineta, le dicen al mundo que las mujeres indígenas pueden brillar en cualquier lugar, incluso en deportes que antes eran «solo para hombres».

Para Daphne, esta capacidad de decidir sobre la propia imagen, desde el uso de la pollera hasta si desean maquillarse o el corte de cabello que quieran llevar, es fundamental, ya que «permitirse a sí mismas elegir es, en sí, una manera poderosa de cuestionar y transformar los estereotipos».

Vamos por partes. Una «cholita» es una mujer indígena de Bolivia que lleva con orgullo su cultura e identidad. 

Su look es inconfundible: visten la pollera (una falda muy ancha y colorida), mantas, trenzas largas y un sombrero tipo bombín. Ese sí es el verdadero outfit. Y la cereza sobre el pastel es la tabla de skate.

Antes, estas mujeres sufrían mucha discriminación. 

Pero hoy, las cholitas son líderes, comerciantes, políticas y ahora, skaters profesionales. Ser cholita significa fuerza, resistencia y estar muy conectada con sus raíces.

Seguro has visto a las cholitas, luchadoras o escaladoras. Son unas tesas. Pero las skaters deben ser las más cool de todas. 

La pollera tiene tremenda historia.

Hace cientos de años, fue una prenda impuesta por los españoles. Pero las mujeres bolivianas le dieron otro sentido. Pasó de ser un símbolo de opresión a uno de orgullo y libertad.

Aunque es pesada y ancha, para las integrantes de ImillaSkate no es una carga ni un obstáculo.

Al contrario, es su armadura. de libertad.

Seguro has escuchado alguna vez que «eso no es para niñas». A muchas de estas chicas les pasó. 

Eso es un estereotipo: una idea fija y aburrida de cómo debe ser una persona solo por su género.

Los estereotipos son malos porque frenan tus sueños y crean desigualdad. 

Pero las cholitas skaters demuestran que esas ideas están equivocadas. Ellas no solo patinan en Bolivia. Han llevado su talento hasta Los Ángeles y Nueva York.Pero lo más bonito es que todo lo hacen en comunidad.

Sin embargo, la lucha va más allá de la vestimenta o el deporte. 

Daphne Saavedra Molina señala que es igual de importante visibilizar prejuicios que atacan directamente la capacidad de la mujer.

Ella advierte sobre «la idea de que ‘una mujer bonita es estúpida’», una creencia que intenta reforzar que las mujeres no son seres pensantes.

Además, la lideresa cuestiona etiquetas sociales comunes, como el estereotipo de que aquellas mujeres que hablan mucho son tildadas de «histéricas». 

Según ella, combatir estas ideas es vital para que la inteligencia y la voz de la mujer dejen de ser cuestionadas por prejuicios absurdos.

Para ellas, Imilla Skate no es solo un club. 

Son «hermanas» que se apoyan en todo. Tienen una filosofía de comunidad muy fuerte: si una se cae, las demás la ayudan a levantarse.

También trabajan mucho por los demás. Tienen un proyecto llamado Skate Park para construir un parque olímpico en Cochabamba. 

¿Por qué? Porque quieren un espacio seguro para que más niños y jóvenes practiquen deporte y se sientan parte de algo grande.

El skate enseña algo muy importante para la vida: el manejo de las emociones. Las chicas hacen talleres con niños vulnerables donde enseñan que caerse es parte del proceso de empoderamiento.

Como ellas dicen: «Te caes, te duele, pero tú tienes el poder de levantarte y superar tus caídas». No solo aprenden a dominar la tabla, sino a manejar la frustración y el miedo.

Ya llevan 7 años patinando y hasta tienen un documental con Vans que es una joya.

Las cholitas skaters están rompiendo estereotipos haciendo trucos en skate.

Están abriendo camino para que las nuevas generaciones de niñas bolivianas sepan que pueden ser lo que quieran: escaladoras, futbolistas, psicólogas o skaters, y siempre, siempre, sintiéndose orgullosas de quiénes son. Porque las raíces las hacen ser diferentes, únicas.