Selecciona tu nivel de lector

Salvando a los cóndores de la extinción

Ilustración: Alejandro Valencia Carmona

Por: Redacción Radio Trompo

¿Alguna vez has visto un ave tan grande que parece un dinosaurio salido de una película? Ese es el cóndor andino.

Está en nuestro escudo nacional y nos lo enseñan desde primaria. Es un símbolo de orgullo para los colombianos, especialmente para quienes viven en la región Andina. ¿Alguna vez has visto uno?

Aunque es un ave majestuosa, la realidad es que hoy lucha por no desaparecer.

Pero personas como Fernando Castro, director de Biodiversidad de la Fundación Parque Jaime Duque y experto criador de cóndores están tratando de cuidar el legado de estas aves. 

Dijo que están trabajando para que el «rey de los Andes» vuelva a reinar en las alturas.

El cóndor (Vultur gryphus) no es un pájaro cualquiera. 

Es el ave voladora más grande del mundo. Imagina esto: con sus alas abiertas de punta a punta, puede medir hasta 3.3 metros.

Eso es más largo que un auto pequeño. Pesa entre 7 y 15 kilos y, cuando vuela, parece que tiene dedos en las puntas de sus alas.

Pero lo más impresionante es su capacidad de vuelo.

Puede alcanzar alturas de más de 8,000 metros. Además, son expertos en ahorrar energía: pueden recorrer 170 kilómetros en cinco horas casi sin aletear. 

De hecho, solo usan sus músculos para aletear el 1% del tiempo de vuelo

Después de mucho papeleo, en 2015 llegaron a Colombia los primeros seis cóndores con el objetivo de que se reprodujeran para aumentar la especie. 

“De Esos seis Cóndores una pareja se quedó aquí en la Fundación Parque Jaime Duque” cuenta Fernando. 

Otra pareja fue para el aviario nacional de Colombia, en Cartagena. 

Y la otra se fue para lo que hoy se conoce como el Parque de la Conservación, en Medellín. 

Pero los únicos que han logrado tener crías ha sido la pareja del Parque Jaime Duque. 

En el mundo animal, los cóndores son de los más románticos.

Son monógamos, lo que significa que eligen una pareja y se quedan con ella toda la vida. Construyen sus nidos en cuevas en acantilados y cuidan mucho a sus crías.

Pero el cortejo entre la pareja en Bogotá ha sido una larga historia de amor. 

Afortunadamente la pareja se la llevó bien desde el principio, pero pasaron 5 años para que el macho comenzara a hacerle el primer cortejo. Y la hembra apenas le respondió en el 2023. 

Pero cuando pusieron el primer huevo, el macho lo rompió a los 26 días.

Fernando explica que según los protocolos, deben cuidar el primer huevo para que no se pierda el instinto de reproducción. 

Pero cuando salió el segundo huevo, al segundo día lo extrajeron para ponerlo en una incubadora.

Imagínate el estrés de los padres al no encontrar el huevo por ninguna parte. 

Pero pasaron los momentos de nervios, y finalmente, el 29 de julio de 2024 nació Rafiki, convirtiéndose en el primer cóndor incubado artificialmente en Colombia. 

Tras la experiencia, en 2025 el equipo logró incubar dos crías más. Guaira y Ámbar. 

Y hay una gran noticia: Hoy hay dos polluelos más en camino. 

Son producto del amor entre el cóndor macho que había llegado a Medellín  y una pareja que lo consiguieron en Estados Unidos, esto luego de que su compañera original muriera. Ya venía intoxicada y enferma por impactos de bala.

No todo es color de rosa. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) dice que la población de cóndores está bajando. En el mundo están en estado «vulnerable», pero en Colombia la situación es más grave: estamos en «Peligro crítico».

¿Por qué les va tan mal? Hay varias razones:

Pérdida de hábitat: Cada vez tienen menos espacio para vivir.

Accidentes: Chocan con líneas de energía eléctrica.

Caza y envenenamiento: Algunos campesinos piensan que los cóndores matan a su ganado, pero Fernando nos aclara que esto es un error.

Como el cóndor es carroñero, se acerca a comer lo que el puma o los perros salvajes mataron. El campesino llega, ve al cóndor ahí y le echa la culpa. Por eso, a veces ponen veneno en la comida para eliminarlos.

Desde el año 2012, en la Sabana de Bogotá, se está haciendo algo muy importante. La Reserva Natural Ecoparque Sabana de la Fundación Parque Jaime Duque se convirtió en un «laboratorio vivo».

Fernando Castro recuerda que al principio el plan era simple: «Vamos a reproducir cóndores y los vamos a liberar». 

Pero el proyecto creció. Fernando dice que ha tenido que aprender mucho en el camino para entender por qué la especie está en tanto riesgo y mantenerla.

Salvar al cóndor no es solo criarlos en un parque. Es entender que son seres que pueden vivir 50 años en libertad y hasta 80 años bajo cuidado humano.

Son símbolos culturales de América Latina y están presentes en los escudos de seis países.

El trabajo de expertos como Fernando busca que algún día no necesitemos zoológicos para verlos, sino que todos podamos mirar al cielo y ver al gran gigante de los Andes planeando libre otra vez.

El verdadero éxito para el cóndor Rafiki no llegará con su vuelo inicial, sino cuando logre formar su propia familia en unos diez años.

 Aunque siempre existe el riesgo de que no sobreviva al ser liberado, el equipo tiene una meta clara. Según Fernando, ese será el momento de decir: «Sí, lo criamos bien». 

Dado que estas aves pueden vivir muchas décadas, él reconoce que su compromiso es a largo plazo. Por eso, su esperanza es que el ave lo supere en edad. Por naturaleza, «él va a alcanzar a vivir más que yo», cuenta Fernando