
Por: María Angélica Orozco
Cada 3 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha que fue declarada por la Organización de las Naciones Unidas como el momento para recordar que los animales y plantas que viven en libertad son una parte muy importante del equilibrio del planeta y de nuestra propia vida.
La fauna y la flora silvestres son una riqueza enorme. Colombia es un ejemplo claro de esto. Somos el segundo país con mayor biodiversidad del mundo, con cerca de 55.000 especies registradas. Esta variedad de formas de vida ayuda a regular el clima, el agua, los suelos y los alimentos que consumimos.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Según datos de la WWF (World Wildlife Fund), en 2022 más de 1.200 especies en Colombia estaban en peligro de desaparecer. Las principales amenazas son la deforestación, la contaminación, el tráfico ilegal de animales y el cambio climático.
Entonces, ¿qué es exactamente la vida silvestre? Y, más importante aún, ¿qué pueden hacer los y las adolescentes para cuidarla?

Educación para conservar
Camila Martins es directora de experiencias de aprendizaje de la Fundación Zoológico de Barranquilla. Es bióloga y desde hace más de 15 años trabaja en educación ambiental y conservación de fauna.
Según Camila, cuidar la vida silvestre es fundamental porque cada especie cumple una función específica en los ecosistemas. “Cuando una especie desaparece, se rompe un equilibrio que afecta a muchas otras formas de vida, incluso a los seres humanos”, explica. Proteger animales y plantas no es solo una cuestión de amor por la naturaleza, sino de responsabilidad con el futuro.
En el zoológico de Barranquilla viven cerca de 680 animales de 110 especies distintas, entre ellas especies colombianas y otras de diferentes partes del mundo. Muchos visitantes se sorprenden al ver leones, chigüiros o serpientes, animales que despiertan curiosidad y asombro, especialmente en niños y jóvenes.
Pero detrás de esa experiencia hay algo que debemos tener en cuenta, no todos los animales pueden vivir en casas con los humanos.
¿Por qué no todos los animales pueden ser mascotas?
Uno de los mayores problemas para la vida silvestre es el tráfico ilegal de animales. Camila explica que alrededor de 450 de los animales del zoológico llegaron allí después de haber sido víctimas de este comercio.
“Un tití, por ejemplo, vive en grupos familiares y necesita relacionarse con otros de su especie. Una casa nunca puede reemplazar su hábitat natural”, señala. El tití cabeciblanco, que solo existe en Colombia, está en peligro porque muchas personas intentan tenerlo como mascota. Lo mismo ocurre con guacamayas y otras aves, que en libertad forman parejas para toda la vida.
Aquí es clave entender la diferencia entre animales domésticos y silvestres. Los animales domésticos han sido criados por los humanos durante miles de años. Los silvestres no: ellos necesitan vivir libres, en su entorno natural.
María José Meza Viana, una estudiante de 16 años interesada en la veterinaria, lo explica así: “Los animales domésticos dependen del ser humano. Los silvestres saben cómo sobrevivir solos, siempre que respetemos su hábitat”.
Más que exhibición: aprender y conservar
La existencia de los zoológicos ha generado muchos debates. María José lo reconoce: “Sí pueden ser positivos si cumplen una función de garantizar el bienestar de los animales. Sin embargo, no podemos negar que no están en su hábitat natural”.
Para ella, el reto está en revisar estos espacios para que prioricen la conservación y el respeto por encima del entretenimiento. “Que no lleguen los animales a nosotros, sino que nosotros lleguemos a ellos”, dice, mencionando ejemplos como los safaris controlados donde se minimiza la intervención humana.
Hoy, los zoológicos ya no buscan solo mostrar animales. Su función principal es educar y apoyar la conservación. En Barranquilla, existen programas como DescubriZoo que se trata de talleres, actividades artísticas y experiencias donde niños y jóvenes aprenden sobre el cuidado de la fauna.
Además, el zoológico de Barranquilla participa en proyectos de conservación de animales como tití gris,que es un mono que solo vive en nuestro país, el paujil de pico azul, un ave que vive en las selvas tropicales y que tiene un pico de color azul brillante y la marimonda negra que también es conocida como mono araña de cabeza negra. El zoológico trabaja junto a universidades y comunidades rurales.
El papel de los jóvenes: pequeñas acciones, grandes cambios
Camila y María José coinciden en que los jóvenes tienen un papel clave. Decisiones simples pueden marcar la diferencia.
María José propone tres acciones concretas:
- No comprar ni tener animales silvestres como mascotas y denunciar el tráfico ilegal.
- Cuidar el ambiente: reciclar, ahorrar agua y no contaminar ríos ni bosques.
- Informarse y compartir información confiable con otras personas.
La vida silvestre no es un tema lejano. Está en los bosques, en los ríos y en los parques de las ciudades. Cuidarla es cuidarnos a nosotros mismos.
Por eso hoy preguntamos: ¿Tú qué puedes hacer para proteger la vida silvestre? ¿Qué otras ideas se te ocurren? Escríbelas en los comentarios y sigamos la conversación.






