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¿Hay un nuevo orden mundial?

Durante muchos años, los países del mundo siguieron reglas parecidas para convivir. Estas reglas se crearon después de la Segunda Guerra Mundial para evitar nuevos conflictos grandes, como las guerras. Estados Unidos tuvo un papel importante en ese sistema. Ayudó a formar alianzas y organizaciones donde los países podían dialogar y tomar decisiones juntos.

Ese sistema definió un orden internacional. Funciona cuando los países aceptan reglas comunes y las respetan. Durante décadas, este modelo permitió cooperación en temas como comercio, seguridad y diplomacia. Sin embargo, en los últimos años, su funcionamiento empezó a cambiar.

Durante el gobierno de Donald Trump, Estados Unidos tomó varias decisiones que marcaron ese cambio. Se acercó políticamente a Rusia, publicó una nueva estrategia de seguridad que busca “hacer América grande de nuevo” y realizó una intervención en Venezuela. Estas acciones se tomaron con menos apoyo de acuerdos internacionales y más desde decisiones propias del gobierno estadounidense.

Cuando los países no respetan los acuerdos, la convivencia se daña. Esto hace que cada país dependa más de su fuerza económica, política o militar. Así, algunos países buscan controlar zonas cercanas para proteger sus intereses. A estas zonas se les llama esferas de influencia.

Estados Unidos busca mantener su influencia en América, tanto en el sur como en el norte del continente. Al mismo tiempo, Venezuela se volvió importante por su petróleo y por sus relaciones con otros países poderosos. Por eso, el caso venezolano se conecta con los cambios del sistema mundial.

Hoy, el orden internacional está en transición. No está claro cómo funcionará en el futuro. Por eso, lo que ocurre en un país puede tener efectos en muchos otros.