
Por: María Angélica Orozco
Falta muy poco para que la humanidad vuelva a acercarse a la Luna. No será un aterrizaje todavía, pero sí un avance histórico. La misión Artemis II de la NASA enviará a cuatro astronautas en un viaje de 10 días alrededor de nuestro satélite natural.
No se trata solo de orbitar la Luna, sino de probar cómo se vive en el espacio: cómo comen, duermen, trabajan y sobreviven en un entorno donde las condiciones son completamente diferentes a las de la Tierra.
Los protagonistas de esta misión son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Viajarán en la nave Orion. Pero, ¿cómo es su vida diaria a miles de kilómetros de casa? Aquí te contamos el “chisme” espacial.
La agenda: 10 días en el espacio
Todo comienza con el cohete SLS (Space Launch System), el más potente desarrollado por la NASA. Su función es impulsar la cápsula Orion fuera de la Tierra.
En apenas ocho minutos, los astronautas ya estarán en el espacio.
Aunque parezca que la vida allá arriba es tranquila, en realidad tienen una agenda bastante exigente.
Día 1:
Realizan una revisión completa de los sistemas: agua, aire, baño, comunicaciones y otros equipos esenciales para la supervivencia.
También se quitan los trajes de lanzamiento y se cambian a ropa más cómoda. Incluso practican maniobras de navegación cerca del cohete.

Días 2 al 5:
Comienza la rutina.
Los astronautas deben hacer al menos dos horas de ejercicio diario. Esto es fundamental porque, en condiciones de poca gravedad (como pasa en la Luna).
Sin gravedad, los músculos se vuelven “perezosos” y los huesos pierden fuerza. Es como si el cuerpo pensara: “no necesito esforzarme”.
El día 2 es clave porque encienden el motor principal (TLI), que los impulsa hacia la Luna.
Durante estos días también realizan simulaciones de emergencia, estudian mapas lunares y organizan la convivencia dentro de la cápsula, que tiene un espacio bastante reducido.
Día 6:
Es el momento más esperado. La nave pasa cerca de la Luna, a una distancia de entre 6.400 y 9.700 kilómetros.
Desde allí, la Luna se verá como una esfera del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida con el brazo extendido.
Los astronautas registran datos y graban observaciones, incluso cuando pierden comunicación con la Tierra durante unos 40 minutos.
“Es importante todos los datos científicos que podamos recolectar de la Luna porque esto nos ayuda a entender la formación del sistema solar”, explica la astrónoma Lady Johanna Henao Campo.
Días 7 al 10:
Después de pasar cerca de la luna, comienza el regreso.
En el día 8 practican cómo protegerse de la radiación solar, creando un refugio dentro de la nave.
El último día atraviesan la atmósfera terrestre a temperaturas de hasta 1.650 °C. Luego descienden con paracaídas en el océano Pacífico.

El reto de ir al baño
En el espacio todo flota,incluso los desechos.
Por eso, el baño funciona mediante un sistema de succión, similar a una aspiradora.
Para orinar, utilizan una manguera especial. Para lo sólido, el asiento es más pequeño y hay que tener buena puntería. No es nada fácil.
No hay duchas. La higiene se realiza con paños húmedos: uno con agua y jabón y otro para retirar los residuos.
El cabello se limpia con champú sin enjuague, y el agua utilizada se almacena en un tanque.
En algunas misiones, la orina se filtra y se convierte en agua potable, mientras que los residuos sólidos se eliminan al quemarse en la atmósfera.
Un cuerpo que cambia
El cuerpo humano sufre varios cambios en el espacio.
Por ejemplo, los astronautas pueden crecer hasta 6 centímetros porque la columna se estira sin la presión de la gravedad.
Pero no todo es positivo:
- La sangre sube hacia la cabeza, causando la llamada “cara de globo”.
- Los músculos se debilitan y se encogen.
- El cuerpo reduce la cantidad de sangre porque ya no necesita tanta.
Es como si el organismo tuviera que reaprender a funcionar.
¿Qué trajes usan?
La NASA utiliza dos trajes principales.
El OCSS, el traje naranja, se usa durante el lanzamiento y el regreso. Protege en caso de pérdida de presión y ayuda a que los astronautas no se desmayen.
El xEMU, el traje blanco, es como una nave espacial en forma de ropa. Tiene una mochila que suministra oxígeno y regula la temperatura en condiciones extremas, desde 121 °C hasta -121 °C.
Más que un viaje
Artemis II no es solo una misión, es una prueba clave para el futuro de la exploración espacial.
“La Luna es testigo de la formación de todo nuestro sistema solar y es un trampolín hacia Marte”, afirmó la astronauta Christina Koch.
Los datos que se obtengan ayudarán a comprender mejor el universo y a preparar futuras misiones.
Si todo sale bien, el siguiente gran destino podría ser Marte.
Y tú, ¿crees que estamos cerca de llegar al planeta rojo?





