
Por: María Angélica Orozco
La cuenta regresiva ha comenzado. Los ojos del mundo entero están en Florida porque hoy, el megacohete (Space Lunch System) SLS despegará desde el Centro Espacial Kennedy.
Pero, ¿sabías que la ciencia que lo manda a la Luna es la misma que usas para jugar con una botella de gaseosa?
Parece mentira, pero es verdad. Aquí te contamos todo sobre la misión Artemis II y cómo va a despegar la cápsula Orión que llevará a los astronautas al espacio.
¿Quiénes van a bordo?
Esta no es una misión cualquiera. Es el primer vuelo tripulado del sistema Orion y el cohete SLS.
Cuatro astronautas están ahora mismo en cuarentena, comiendo sano y durmiendo por horario para estar al 100 cuando empiece la misión más importante de sus vidas.
Los tripulantes son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen.
Ellos le van a dar la vuelta a la Luna. No van a aterrizar todavía, pero orbitarán nuestro satélite.
Acción y Reacción
Para entender el funcionamiento de un cohete basta con pensar en un globo inflado.
Si sueltas la boca del globo, el aire sale hacia un lado y el globo sale disparado hacia el otro.
Eso es lo que se llama acción y reacción y corresponde a la Tercera Ley de Newton.
En el espacio no hay aire para «empujar», así que el cohete funciona lanzando gas hacia atras a una velocidad increíble.
Eso es la propulsión.
¿Y qué tiene que ver la gaseosa? Bueno pues si agitas una botella de gaseosa, el líquido sale con fuerza hacia arriba pero la botella querrá irse hacia abajo
Si dentro de la botella hubiera mucha más presión, podría salir disparada como el globo.
Es exactamente lo mismo, pero con mucho más fuego, tecnología y dinero.
De jugar con modelos a lanzar gigantes
Todo gran proyecto necesita expertos, y aquí es donde entra Mike Guzman.
Mike es el ingeniero principal de sistemas de propulsión de Artemis II.
Él empezó su carrera jugando con cohetes a escala. ¡Igual que podrías hacerlo tú!
Luego se unió al equipo en 2019 y se encarga del sistema de propulsión principal dentro del cohete.
Mike explica que esto es un «deporte de equipo» donde todos deben saber qué hace el otro porque todo está interconectado.

El SLS tiene cerebro antiguo
Por ejemplo, su computadora no es moderna: usa un microprocesador parecido al de una laptop muy vieja. Aun así, funciona perfecto porque es súper resistente para el espacio.
Además, cuando lo llenan con combustible extremadamente frío, uno de sus tanques se encoge unos 15 centímetros. Para evitar daños, tiene piezas especiales que se estiran, como un acordeón.
Y por dentro es gigante: tiene unos 72 kilómetros de cables y más de 100.000 piezas que mantienen todo en su lugar.
Motores RS-25
El SLS tiene cuatro motores principales llamados RS-25. Son los mismos que usaban los antiguos transbordadores espaciales, pero ahora son más potentes.
Para que te hagas una idea, tienen tanta fuerza que podrían mantener en el aire hasta ocho aviones gigantes al mismo tiempo.
Además, en solo 8 minutos gastan una cantidad de combustible similar a una piscina olímpica.
Y el gas que expulsan sale a una velocidad impresionante: más de 15.000 km/h. A esa velocidad, podrías cruzar un país entero en muy poco tiempo.

Los «guardaespaldas» del cohete: Los Boosters
A los lados del cohete hay dos tubos blancos gigantes. Son los propulsores sólidos. Son más altos que la Estatua de la Libertad.
Su trabajo es duro: en los primeros dos minutos, dan el 75% del empuje total. Queman 5 toneladas de combustible por segundo.
Generan tanto calor que, en las pruebas en el desierto, la arena se convirtió en vidrio al ser golpeada por el escape.
¡Hazlo tú mismo!: Cohete con botella
¿Quieres probar cómo funciona un cohete? Puedes hacer uno casero con una botella de gaseosa usando solo aire y agua.
- El cuerpo: usa una botella plástica. Por la boca saldrá la fuerza que lo impulsa.
- La punta: corta la parte superior de otra botella y pégala abajo para que tenga mejor forma y vuele mejor.
- Las aletas: pega cuatro aletas de cartón o plástico cerca de la boca. Sirven para que el cohete vaya recto.
- El “combustible”: llena solo un tercio de la botella con agua.
- La presión: coloca un corcho con válvula (como las de inflar balones) y conéctalo a una bomba de bicicleta.
- El despegue: en un lugar abierto, pon la botella en vertical y empieza a bombear aire.
Cuando haya suficiente presión, el agua saldrá disparada hacia abajo… ¡y la botella saldrá volando hacia arriba como un cohete!
El gran momento
Mientras lees esto, los ingenieros en Florida están revisando cada sensor, hay 775 en el cohete y estará a punto de despegar.
Lla próxima vez que abras una gaseosa y veas las burbujas subir con presión, recuerda: ¡esa misma fuerza es la que nos está llevando a la Luna!
Y tú, ¿te animas a hacer un cohete?





