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Manuel Cruz: ¿Cuál es el poder del rap para la paz?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Manuel es un joven de 23 años. Bajito, ojos verdes y una sonrisa que no se le quita con nada. Ese es Manuel.  Aunque ha visto de todo en su corta vida, mantiene tirando buena energía a todos los que lo rodean. Siempre con la música por delante.

Durante años, Manuel dividió su vida entre tres cosas: las tijeras de la barbería, los libros del colegio y el Hip Hop. En los barrios más calientes de Neiva, donde la vuelta está pesada, él decidió que su arma sería un micrófono.

“Me hace diferenciar al resto mucho que yo no quiero pegar una canción ni estar por moda, sino que quiero dejar una huella permanente en esta generación”, cuenta Manuel, más conocido como Manu Arriba. 

Su nombre artístico es un juego de palabras entre su nombre y el popular “mano arriba” que se pide tanto en los conciertos de rap y eventos de freestyle.

Manuel siempre se ha movido mucho en la vida. Pintó parques, armó ollas comunitarias y le enseñó a otros que el arte es una salida. Pero Neiva se le quedó pequeña para sus sueños. Ahora, vive en Medellín, en la que muchos consideran la “meca” de la música urbana. 

La idea de cambiar de ciudad y de seguir su carrera llegó de golpe, pero el viaje no fue algo repentino. Lo venía planeando desde el año pasado. Justo después de graduarse como bachiller.

“Llegó el momento donde tuve que priorizar mi voz artística”, cuenta Manuel en tono reflexivo. 

Llegar a Medellín no es fácil. Hay artistas en todas partes. En el centro no falta alguien con su bafle y su micrófono, lo mismo en redes. Eso no significa que el talento no peleche, todo lo contrario. Los diamantes se forjan con la presión.

Manuel pasó de ser el líder en su barrio en Neiva, a ser un artista más buscando un espacio en las calles y los eventos de freestyle. En Neiva hay talento, pero sin duda, para ser el mejor hay que medirse con los mejores.

“El choque fue fuerte porque llegué a un lugar donde había mucho nivel, pero también entendí que tenía que exigir el doble”, cuenta Manuel. 

En Medellín, hay al menos tres eventos semanales grandes de freestyle en diferentes barrios de la ciudad. El más conocido es el de Barrio Antioquia, la Liga del Barrio.

“En tu ciudad te conoce, pero aquí eres uno más y tienes que demostrar en cada ronda quién eres”, dice Manuel. Además, para mantenerse, en semana entrega volantes en las calles y los fines de semana es barbero.

No solo cambió de ciudad, también cambió su música. Manuel abrió su panorama en el  Rap y también en el Dancehall. Dice que la ciudad lo ha cambiado. 

Muchos quieren pegar de una. Que su música se vuelva viral con un trend de tik tok. Pero Manuel viene de andar por las calles en una ciudad como Neiva, donde las oportunidades escasean. Para él la música no es solo eso. 

Manuel dice tener una gran responsabilidad en la música. Dice que a lo mejor hay jóvenes que se identifican con sus canciones, pero él no dejó de hacer otras búsquedas en el arte. 

“El arte es evolución. He evolucionado un poco más, conociendo lo comercial, pero nunca dejando de ser persona”, dice Manuel, quien ya ha cantado sobre canciones de dancehall, yendo más allá del tradicional boom bap del Hip Hop.

 A él lo inspiran muchos artistas, pero lo que más lo mueve son las historias de superación. Menciona a Kendrick Lamar que salió de Compton, uno de los lugares más calientes en California por la guerra de bandas en los noventa, pero hoy en día es uno de los raperos más grandes del mundo. 

También menciona a Alcolyrikoz, de Medellín, que se han abierto camino a punta de contar sus historias de vida y el folclor del barrio Aranjuez. O Samurai de Bogotá “que siempre ha dejado huella en la música”, cuenta Manuel. 

Referentes nacionales e internacionales que confirman que para hacer música hay que hacerla con el corazón en la mano.

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Manuel Cruz se fue de Neiva, pero Neiva no se fue de él. Su meta no es solo pegar un hit, sino volver a su tierra con herramientas para que más pelados sigan sus pasos.

Al final del día, Manuel sigue siendo el mismo joven de ojos verdes que se la pasa sonriendo. Y que no olvida de dónde viene ni para dónde va. 

“La meta está clara: volver este proceso mucho más fuerte. Este éxito va a servir mucho para hacer todo lo que algún día pensamos en la ciudad de Neiva en temas culturales”, cuenta Manu Arriba. 

La diferencia es que ahora su voz suena más fuerte y en las plazas de freestyle de Medellín, donde lo han hecho los mejores del mundo en esta disciplina como Aczino, de México o Chang, que fue Campeón nacional de la Freestyle Master Series, la liga profesional de rap estilo libre más importante de habla hispana, el año pasado.

El rap para él no es solo música, es la prueba de que, si tienes un micrófono y una historia que contar, puedes cambiar muchas cosas.

Y tú, ¿cómo construyes paz? Te leemos en los comentarios de nuestras redes sociales.