
Por: María Angélica Orozco
¿Alguna vez has sentido que tienes un sueño tan grande que parece imposible de lograr?
Entonces deberías conocer la historia de Valentina Felipe Parra, una joven de 18 años que logró cumplir uno de sus mayores sueños: viajar a la NASA. (La agencia espacial de Estados Unidos encargada de investigar el espacio)
Aunque parecía algo muy lejano, todo empezó cuando ella era una estudiante en su salón de clases en Bogotá.
Desde pequeña, Valentina era muy curiosa. Le gustaba aprender y tenía buenas notas, pero sus profesores también decían que hablaba mucho en clase. A veces le decían entre risas: “Vale, eres muy juiciosa, pero hablas tanto que desconcentras a todo el mundo”.
Cuando estaba en tercero de primaria, una profesora que amaba la ciencia les propuso un reto muy especial: diseñar un pez robot que pudiera moverse bajo el agua. No era solo construirlo. También tenían que investigar cómo viven los peces, qué comen y cómo nadan.
Ese proyecto despertó algo muy importante en Valentina: su deseo de aprender y su gran curiosidad por entender cómo funciona el mundo.
El momento que cambió todo
Años después, su hermana mayor le habló de un programa llamado “Ella Es Astronauta”, de la Fundación She Is. Este programa permite que niñas de Colombia y de otros países de América Latina vivan una experiencia educativa relacionada con el espacio.
Más de 1.100 niñas ya han participado en este programa. Su objetivo es demostrar que el lugar donde naces no define hasta dónde puedes llegar y que la ciencia no es solo para hombres.
Al principio, Valentina pensó que no la iban a elegir. “Seguro no me van a escoger”, pensó. Sentía que tal vez ese sueño era demasiado grande para ella.
Pero su familia la animó a intentarlo. Finalmente decidió inscribirse.
La gran noticia
El día que recibió la noticia estaba en clase de español. Estaba cansada y distraída cuando el coordinador del colegio la llamó al frente.
Primero sintió miedo.
Luego vio entrar a su familia al salón.
Y entonces escuchó la noticia: había sido seleccionada para viajar al Space Center Houston, un centro de entrenamiento de la NASA, gracias al programa “Ella es Astronauta”.
“La NASA me abrió muchísimo la mente. Me hizo seguir pensando en el espacio y en mirar más allá de las estrellas”, cuenta Valentina.
Misión en Houston
Cuando llegó a la NASA, Valentina aprendió muchas cosas. Por ejemplo, cómo se lanzan las naves espaciales y cómo funcionan en el espacio. También visitó el lugar donde los astronautas entrenan bajo el agua para simular lo que se siente cuando no hay gravedad.
Pero lo más importante que aprendió fue que las grandes misiones espaciales no las hace una sola persona. Se logran gracias al trabajo en equipo.

De las estrellas… a la salud
Hoy Valentina sigue siendo muy curiosa. Ahora estudia Fisioterapia en la Universidad del Rosario con una beca del 100 %. Su sueño es investigar cómo cambian los cuerpos de los astronautas después de pasar mucho tiempo en el espacio y cómo evitar que sus músculos se debiliten en gravedad cero.
Valentina sabe que muchas niñas todavía creen que la ciencia es algo muy lejano. A ella también le pasó cuando era pequeña. Pero ahora tiene claro algo importante: la ciencia no tiene género.
Por eso su mensaje para los jóvenes es sencillo: no dejar que otras personas decidan hasta dónde pueden llegar. Porque los sueños no tienen límites.






