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¿Qué es lo bueno y lo malo de Roblox?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Roblox es una biblioteca casi infinita de juegos creados por usuarios de todo el mundo. Esa libertad para crear y jugar en casi cualquier escenario, desde aventuras hasta protestas digitales, es parte de su atractivo. Pero también implica riesgos: algunos espacios pueden ser inapropiados para niños, y la plataforma incluso enfrenta demandas relacionadas con la protección infantil.

“Mi juego favorito es 99 noches en el bosque, que es un juego de campamentos” dice Martín, un niño de 9 años de Medellín. Explica que lo que más le gusta es la variedad de juegos. Además, hace un año aprendió a programar y crear sus propios mundos de plataformas y obstáculos en Roblox.

El juego se ha popularizado tanto precisamente por su variedad. La plataforma tiene más de 100 millones de usuarios activos diarios a nivel mundial y supera los 380 millones de usuarios activos mensuales. 

Pero Roblox no se queda solo en el entretenimiento. Incluso los jugadores pueden participar políticamente. Últimamente los usuarios han hecho protestas dentro del juego. Usuarios de Roblox han  organizado protestas virtuales contra ICE, con avatares y pancartas digitales 

Desde el 2023 también ha habido protestas contra el genocidio en Gaza, contra la discriminación y en apoyo a la diversidad, marchas apoyando el movimimiento Black Lives Matter en 2020, e incluso contra el cambio climático. 

Claro, puede que en algunos casos sea el mundo real convertido en una versión digital del clásico “policías contra ladrones”, en este caso ICE contra migrantes, pero muestra que las nuevas generaciones como mínimo son sensibles a estos temas y reflexionan sobre crisis humanitarias y tensiones políticas reales.

El juego también ofrece la oportunidad de mejorar otras competencias en los niños. Hay juegos “que ayudan a mejorar habilidades, por ejemplo, en matemáticas o cultura general debido a los famosísimos obbies”, dice Yhilber Quiroga, instructor de programación en Roblox. 

Yhilber le enseña a niños y niñas a programar sus juegos y dice que si al niño o la niña le gusta la programación, “una muy buena forma de meterlos en este mundo, es a través de Roblox Studio”. Aunque claro, reconoce los riesgos de la plataforma. Al ser un juego donde la mayoría son niños, muchos adultos aprovechan para acercarse a menores de edad.

“Con los únicos con los que hablo son con mis amigos que ya conozco en la escuela que también juegan Roblox”, dice Martín. 

El riesgo no siempre está en el juego, sino en quién aparece en el chat. Debido a las denuncias por el grooming en la plataforma, se implementó un sistema de verificación de edad, pero su funcionamiento debe ser evaluado con el tiempo. Ahora, la plataforma te pide un escaneo de rostro para validar la edad. La idea es separar a los niños de los adultos para que no haya contacto entre ellos. 

Allí hay una responsabilidad compartida. Yhilber le pide a los papás o tutores de sus estudiantes que estén pendientes de ellos y no pasarles los celulares y tablets sin precaución. “Hay que estar pendientes porque de todas formas el internet es un mundo peligroso por más que hayan herramientas que los cuiden”, explica.

“Yo jamás he tenido un amigo de Roblox debido a que yo soy muy consciente que es muy peligroso chatear con personas desconocidas”, cuenta Silvana, de 13 años en Bogotá. Ella, al igual que Martín, solo se comunica en el juego con las amigas que ya conoce por fuera del mundo digital.

Pero no todo es activismo o aprendizaje; la misma libertad de creación en los servidores causa preocupación global. En Colombia y México, por ejemplo, grupos armados han convertido al videojuego en un terreno para el reclutamiento y la normalización de a violencia. 

Las autoridades mexicanas han identificado una tendencia alarmante: grupos criminales utilizan la plataforma para captar menores mediante mundos personalizados que promueven la narcocultura. 

Y esto se facilita porque la creación y programación de mundos es muy intuitiva. “Debido a que cualquier persona con conocimientos medianamente básicos de programación o incluso sin conocimientos de programación puede crearse ya un juego, con todo lo de la IA”, explica Yhilber

Según reportes de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), los reclutadores suelen contactar a los niños de noche, usando avatares que presumen armas y dinero, ofreciendo Robux (la moneda del juego) a cambio de información real o «misiones» que escalan fuera de la pantalla.

Como bien señala la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), este fenómeno no solo pone en riesgo la integridad física de los niños, sino que normaliza la violencia al presentarla como un estilo de vida aspiracional dentro de un entorno de juego.

En Colombia, también se han identificado casos en los que juegos en línea y chats asociados se convierten en el primer punto de contacto con desconocidos. Reclutadores aprovechan estos espacios para generar confianza, ofrecer dinero fácil o invitar a continuar la conversación fuera del juego. No es el juego en sí el problema, sino cómo algunos adultos usan estos entornos para acercarse a jóvenes en contextos de vulnerabilidad.

Al final, Roblox es un reflejo del mundo real: un lugar de infinitas posibilidades donde conviven la protesta social, el aprendizaje y el peligro. La clave, como sugieren Martín, Silvana y Yhilber no parece estar en prohibir el acceso, sino en la alfabetización digital y el acompañamiento constante de los adultos en este universo de bloques.