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¿Qué pasó con la Ley integral trans?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

Por años, muchas personas trans en Colombia han vivido con la sensación de que su identidad no es reconocida plenamente. El Proyecto de Ley Integral Trans, que incluye un enfoque especial para infancias y adolescencias, busca cambiar esa realidad. Sin embargo, su camino en el Congreso ha tenido obstáculos y el tiempo es un factor clave.

La necesidad de cambiar esta realidad  se refleja en testimonios como el de Cristian, un joven trans de 17 años: “En el colegio hace falta mucho respeto… hay mucho matoneo, mucha transfobia no solo de los compañeros, sino también de profesores que creen que es un juego”.

En el mundo, hablar de diversidad aún genera debates. Las siglas LGBTIQ+ agrupan a personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersexuales, queer y otras identidades que no encajan en los modelos tradicionales. En 2018, la Organización Mundial de la Salud señaló que ser trans no es una enfermedad, sino una forma válida de vivir y sentir el cuerpo.

En Colombia se han logrado avances importantes, como el matrimonio igualitario y el reconocimiento legal de la identidad de género, pero aún así, la violencia sigue presente. Según el informe Con permiso para despreciar de la Corporación Caribe Afirmativo, entre 2020 y 2024 cada dos días fue asesinada una persona LGBTIQ+ y cada 1,8 días alguien fue amenazado por su orientación sexual o identidad de género.
“Muchas familias creen que es una etapa… Nosotros no somos una etapa”, dice Cristian.

En la vida cotidiana, muchas personas trans aún enfrentan discriminación y trámites difíciles para que se reconozca su identidad. Katherine, madre de una infancia trans, lo resume así: “La posibilidad de una ley integral me daría tranquilidad porque garantizaría salud y protección en todas las áreas de su desarrollo”.

Frente a estas dificultades surgió el Proyecto de Ley Integral de Identidad de Género, impulsado por la plataforma ¡Ley Integral Trans Ya!, conformada por organizaciones y familias de personas trans. 

El proyecto busca garantizar derechos para personas trans, no binarias e intersex, eliminar la discriminación y asegurar igualdad y dignidad. Incluye medidas en educación y salud, como el respeto por nombres y pronombres y la prohibición de prácticas que intenten “corregir” identidades diversas.

Uno de sus avances más importantes es fortalecer el reconocimiento legal de la identidad de género, permitiendo modificar nombre y sexo en documentos sin requisitos médicos o psicológicos, algo clave para niñas, niños y adolescentes.

Cristian insiste en lo básico: “Que prioricen más el respeto en los colegios… Más apoyo psicológico, también para las familias”.

La iniciativa es resultado de más de dos décadas de luchas sociales. Desde finales de los años noventa, fallos judiciales han reconocido derechos sobre identidad y nombre. En 2022 se permitió modificar el componente “sexo” en documentos, y en 2024 el proyecto de Ley Integral Trans fue radicado en el Congreso de Colombia. 

En 2025 fue aprobado en primer debate bajo el nombre Ley Sara Millerey, en memoria de una joven trans asesinada en Antioquia. Ahora espera nuevos debates. Cam López Duarte, vocere de la plataforma Ley Integral Trans Ya!  explica que el proceso ha sido difícil por la desinformación y el contexto político, pero el movimiento sigue activo.

Uno de los pilares del proyecto es reconocer que la identidad se construye desde edades tempranas. La ley busca que niños, niñas y adolescentes puedan expresarse con acompañamiento familiar, educativo y médico, sin violencia ni discriminación.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo explica que las infancias trans están en proceso de crecimiento, pero eso no significa que no sepan quiénes son: lo que esperan es comprensión y respeto.

La Corporación Caribe Afirmativo advierte que negar su identidad puede afectar su calidad de vida e incluso su salud. Estudios científicos también muestran que el apoyo familiar reduce la ansiedad y la depresión en jóvenes trans.

Aun así, el enfoque ha generado discusiones. Algunos sectores consideran que antes de los 18 años no se puede decidir sobre la identidad y califican la ley como una imposición. Para el movimiento trans, el desafío es informar y reducir temores.

La consigna de Cristian resume el sentido de la propuesta: “Que el país reconozca que sí existimos, que nuestra identidad vale, que también tenemos derecho”. Su mensaje apunta a algo simple pero profundo: construir una sociedad donde todas las personas puedan vivir con respeto, seguridad y dignidad.

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