
Por: María Angélica Orozco
Últimamente, las noticias del mundo muestran que en varios países hay crisis sociales donde muchas personas salen a protestar en las calles y, en algunos casos, las autoridades responden con violencia.
Irán es uno de esos países. Desde finales de diciembre de 2025, miles de ciudadanos han protestado por problemas como la falta de agua y energía, la crisis económica y la devaluación de su moneda. También han pedido la salida del líder supremo del país.
Los momentos más graves ocurrieron el 8 y 9 de enero, cuando fuerzas de seguridad usaron armas contra manifestantes que, en su mayoría, protestaban de forma pacífica. Hubo muchas personas heridas y fallecidas. Además, desde el 8 de enero el gobierno bloqueó gran parte del internet del país para limitar la información.
Las autoridades iraníes reconocen más de 3.000 muertos. Sin embargo, la ONU (Organización de las Naciones Unidas) maneja otras cifras. Según la relatora especial de la ONU sobre Irán, que es una experta cuyo trabajo es observar, investigar y denunciar lo que ocurre en Irán, especialmente temas de derechos humanos, y contarle al mundo lo que está pasando, hay más de 5.000 personas fallecidas y miles detenidas.
“La libertad es la lucha eterna del pueblo iraní”, dice Marty Mazhary, politóloga colombo-iraní de la Universidad de los Andes y activista por los derechos humanos.
Organizaciones como Human Rights Watch señalan que estas protestas no son nuevas: desde 2017 se repiten manifestaciones en el país y, en muchos casos, han sido respondidas con uso excesivo de la fuerza.

Un poco de contexto sobre Irán
Irán tiene más de 90 millones de habitantes y es uno de los países más influyentes de su región. Desde 1979 funciona como una república islámica, es decir, un sistema donde la religión tiene un papel muy importante en la política y en las decisiones del gobierno.
Aunque existe un presidente y otras instituciones, la máxima autoridad es un líder religioso del islam chií llamado “líder supremo”, que dirige el Estado y toma decisiones clave durante toda su vida en el cargo.
Irán también está en una zona estratégica del mundo, porque conecta el Medio Oriente con Asia Central y el sur de Asia. Es un país con gran diversidad cultural y una historia muy antigua, donde han vivido pueblos como persas, kurdos, turcos, árabes y baluchíes.
Además, es importante por el petróleo. Según Fabián Cárdenas, investigador de la Universidad Javeriana, “a través de Irán se transporta cerca del 20% de todo el crudo que se produce en el mundo. Cualquier situación de inestabilidad política o militar puede afectar la economía”.
Otro tema clave es su programa nuclear. El gobierno dice que busca producir energía y fortalecer la economía, pero otros países temen que también pueda usarse con fines militares.
Por su ubicación, sus recursos y su política, Irán influye mucho en lo que pasa en el mundo y por eso está siempre bajo atención internacional.
La Generación Z, buscando el cambio
Muchos jóvenes iraníes sienten que el sistema político no representa sus necesidades ni su forma de pensar. Por eso han participado en protestas y han pedido cambios.
“Hoy hay una verdadera revolución contra este sistema, es liderada por los jóvenes, la denominada Gen Z, que es la que está luchando en las calles. Sin embargo, son el futuro”, dice Marty Mazhary.
Diversas organizaciones hablan de una situación humanitaria difícil dentro del país: problemas económicos, límites a la libertad de expresión y tensiones sociales que afectan la vida diaria.
Aun así, muchas personas mantienen la esperanza. Creen que las nuevas generaciones pueden lograr cambios y construir un futuro con más libertad, más derechos y mejores oportunidades para los jóvenes.

Si quieres escuchar esta historia en las voces de sus protagonistas, hazlo en nuestro pódcast Onda del Día. Síguenos en Spotify y activa la campanita para que no te pierdas ninguno de nuestros contenidos.





