Selecciona tu nivel de lector

¿Es difícil crecer siendo una niña?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

Esta semana se conmemora en muchos países el Día Internacional de la Mujer. Por eso queremos pensar en una pregunta importante: ¿es difícil crecer siendo una niña?

La respuesta no es simple. Depende de muchas cosas, como el lugar donde creces, tu familia, tu colegio y las oportunidades que tengas. Sin embargo, muchas historias muestran que algunas niñas han tenido que enfrentar dificultades desde muy pequeñas.

Por ejemplo, a veces las niñas escuchan frases como: “eso no es para niñas” o “las niñas deben comportarse de cierta manera”. Estas ideas pueden hacer que algunas sientan que no pueden hacer todo lo que sueñan.

Antonia Gómez tiene 16 años y es la fundadora de Resistencia Chiquita, un colectivo que trabaja para que las niñas puedan crecer con más confianza y libertad.

Cuando era más pequeña, Antonia escuchó noticias que la hicieron sentirse triste y preocupada. Recuerda que le preguntó a su mamá si todas las niñas tenían que vivir situaciones difíciles.

Su mamá trató de explicarle que, a veces, las niñas enfrentan problemas simplemente por ser niñas. Esa conversación hizo que Antonia empezara a pensar en cómo ayudar a que las cosas fueran diferentes.

“Yo quería que las niñas pudieran decidir qué querían ser”, cuenta.

Con su colectivo, Antonia organiza talleres de danza y arte para niñas en diferentes comunidades. Uno de los lugares donde han trabajado es la vereda El Verjón, en Cundinamarca.

Allí Antonia descubrió algo que le llamó mucho la atención: algunas niñas y mujeres sentían que solo tenían dos caminos en la vida, cuidar el hogar o ser madres. Eso la motivó aún más a seguir trabajando para que las niñas conozcan más opciones y puedan imaginar otros futuros.

La periodista y creadora de contenido Luisa María Valencia también ha pensado mucho en este tema.

Ella recuerda que cuando era niña jugaba libremente: corría, se despeinaba y exploraba sin problema. Pero cuando empezó a crecer, notó que algunas personas esperaban que se comportara de una forma más “delicada” o “juiciosa”.

Según explica, a muchas niñas se les enseña que deben portarse bien todo el tiempo, no quejarse demasiado y siempre sonreír. A veces también se espera que ayuden más en ciertas tareas o que se comporten de manera diferente a los niños.

Luisa cree que es importante preguntarse si esas ideas realmente tienen sentido, porque todas las personas deberían poder expresar lo que sienten y hacer lo que les gusta.

Daphne Saavedra, de 19 años, es lideresa social y parte de la Red Feminista Local de Suba, en Bogotá. Ella piensa que las niñas necesitan algo muy importante: que confíen en sus propias decisiones.

Para Daphne, acompañar a las niñas es fundamental, pero ese acompañamiento debe hacerse con respeto, escuchándolas y sin juzgarlas.

También dice que es clave enseñarles a querer y respetar su cuerpo, y a apoyarse entre ellas en lugar de competir.

Además, cree que es importante cuestionar los roles y estereotipos de género. Por ejemplo, cuando desde pequeñas les dicen a las niñas que ciertos juegos “no son para ellas”, puede pasar que después crean que algunas profesiones o sueños tampoco lo son.

Para algunas niñas, las dificultades se convierten en una motivación para actuar, organizarse y crear proyectos que ayuden a otras personas, como hizo Antonia.

Pero lograr que crecer sea más fácil para las próximas generaciones no depende solo de las niñas. Es una tarea de toda la sociedad: de las familias, las escuelas, las instituciones y también de los niños.

Porque cuando todas las personas tienen las mismas oportunidades para aprender, soñar y decidir su camino, el mundo se convierte en un lugar más justo para todos. 

Si quieres escuchar, conversar y reflexionar sobre este tema:
¡haz click en el siguiente botón y descarga la guía de trabajo!

Descargar guía PDF