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¿Cómo cumplo mis sueños con la robótica?

ilustración: Alejandro Valencia

Por: María Angélica Orozco

Tres estudiantes del Colegio La Salle, de Envigado están a punto de viajar a Osaka en Japón gracias a su dedicación y talento en la robótica.

Comenzaron en un pequeño semillero escolar y ahora van a ir  al RoboRAVE World Championship, uno de los torneos de robótica más importantes del planeta.

Todo comenzó en el colegio. Para cada uno de los tres jóvenes hubo un inicio que los enganchó. 

Para Juan Sebastián Mur, de 12 años, el interés nació en cuarto grado. «Me interesó mucho la robótica porque tenemos que pensar más allá de las instrucciones»

Elian Nieto, de 11 años, sintió que su chispa se encendió en el semillero: «Estábamos construyendo un robot a base de un panel solar y funcionó. Me interesó demasiado».

Y Matías Baleta de 12  años  cree que el gusto por la robótica lo lleva en la sangre. «Creo que lo heredé de mi papá que es ingeniero de sistemas». 

Ahora van rumbo a Japón, pero antes tuvieron que esforzarse y competir en varios torneos dentro y fuera de Colombia. 

En Medellín lograron el segundo lugar en el BeeBot Challenge; en Armenia se coronaron campeones nacionales; y en México quedaron segundos frente a equipos de todo el mundo.

En una competencia, Elian falló tres intentos y obtuvo cero puntos. «Fue muy duro para mí porque otros empezaron a celebrar mi equivocación», contó. 

Aun así, aprendieron algo clave: el trabajo en equipo. «Nos apoyamos entre nosotros. No le prestamos atención a los otros, solo a lo que hacíamos», dice Matías.

Los chicos explican que lo más difícil es mantener la calma bajo presión. Tienes que saber cuántos pasos debe dar el robot sin enredarte. 

José Jiménez es el coach y profesor de tecnología. 

Para él, Matías, Elian y Juan Sebastián son «estudiantes muy completos». No solo brillan en robótica, también son excelentes en matemáticas, inglés y español.

«Hoy en día vamos lejos gracias a las ganas y el empeño», comenta el profesor José. Porque en los entrenamientos, el nivel de exigencia es alto.

El 6 de agosto de 2026 es la fecha clave. El equipo viajará a Asia para el mundial. 

Aunque el torneo es su enfoque, también quieren conocer la cultura, la ropa y hasta un parque de Disney que hay allá.

 «Sin importar que perdamos o ganemos, me voy a sentir feliz por haber llegado tan lejos», contó Matías.

Llegar a Japón no es barato. El equipo, el colegio y los padres de familia están trabajando duro para conseguir los recursos. Necesitan cubrir transporte, hospedaje y logística.

Es un esfuerzo enorme para representar a Colombia frente a potencias en robótica como China, México y Brasil.

«Queremos demostrar que no depende del país en el que nazcamos, depende de nuestras habilidades y el compromiso», dijo Juan Sebastián muy orgulloso de su proceso. 

La robótica les abrió las puertas del mundo.

Ahora, estos tres chicos de Envigado están listos para demostrar que en Colombia hay talento de sobra. 

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