
Por: María Angélica Orozco
En Colombia muchas veces escuchamos que estudiar puede cambiar nuestro futuro.
Pero, ¿te imaginas tener un colegio nuevo… y no poder usarlo?
Eso está pasando en El Tarra, un municipio de Norte de Santander.
El 3 de diciembre de 2025, el presidente Gustavo Petro inauguró un gran colegio que también funcionaría como universidad.
Ese día hubo música, discursos y mucha emoción. Todo parecía una fiesta.
El edificio es moderno y bonito. Pero hoy está vacío.
¿Qué pasó?
El presidente dijo que este lugar ayudaría a traer paz a la región del Catatumbo, donde muchas personas han tenido que dejar sus casas por la violencia.
Prometieron que el colegio empezaría a funcionar el 1 de enero de 2026.
Pero eso no ocurrió.
Hoy, los salones están cerrados y llenos de polvo.
¿Por qué?
Porque el colegio no tiene agua, ni luz, ni alcantarillado.
Es decir, no tiene los servicios básicos para poder funcionar.
¿Cómo ocurrió esto?
Meses antes de construir el colegio, la empresa de servicios públicos dijo que sí había agua disponible.
Pero después cambió de opinión y dijo que el agua no llegaba hasta ese lugar.
Aun así, decidieron seguir con la construcción.
Después de la inauguración, hicieron un contrato para llevar el agua, pero el proyecto se retrasó. Ahora dicen que tal vez estará listo en mayo.
Con la electricidad pasa algo parecido.
Aunque hay redes cerca, el colegio todavía no está conectado.
¿Y los estudiantes?
Este colegio estaba pensado para 391 estudiantes y más de 200 jóvenes que querían estudiar carreras técnicas.
Pero como no hay servicios, tampoco pueden llevar muebles, computadores o equipos.
Aunque ya hay dinero para comprarlos, no se pueden usar.
Mientras tanto, los estudiantes siguen esperando.
¿Quién tiene la culpa?
El Gobierno dice que la Alcaldía y la empresa de servicios no hicieron bien su trabajo.
La Alcaldía dice que el contratista no cumplió.
Y el contratista dice que le entregaron un terreno sin servicios.
Nadie se pone de acuerdo.
¿Qué queda ahora?
Por ahora, el colegio sigue cerrado. Un lugar lleno de sueños… pero sin estudiantes.
Los jóvenes de El Tarra tienen un colegio nuevo.
Pero todavía no pueden entrar.






