
Por: María Angélica Orozco
Esta historia trata temas de salud mental delicados y menciones al suicidio. Se recomienda discreción.
Seguro alguna vez has escuchado frases como: “esta generación no aguanta nada”, “todo está en la cabeza” o la famosa “generación de cristal”. (una expresión que algunas personas usan para decir que los jóvenes de hoy son “muy sensibles” o que se afectan fácilmente).
Y aunque suenan como críticas, la verdad es otra: no es que hoy seamos más débiles… es que por fin estamos hablando de cosas que antes se callaban.
Porque sí, sentir ansiedad, tristeza o estar saturado no es nuevo. Lo nuevo es que ahora lo decimos en voz alta.
“A mí me diagnosticaron desde muy temprana edad ansiedad que fue lo que empecé a tener. Esto más que nada se desarrolló durante la pandemia”, cuenta Jorge, un joven de 17 años.
Él empezó a tener los síntomas desde pequeño, pero las cosas se fueron empeorando poco a poco por problemas en su familia y el bullying que recibía en el colegio.
Y aun así, pedir ayuda sigue siendo difícil. Muy difícil.
A veces se siente como empujar una piedra gigante: haces un esfuerzo enorme para avanzar, pero algo te devuelve al mismo punto.
Si alguna vez te has sentido así hay dos cosas que debes saber: no estás exagerando y tampoco estás solo.
Una realidad que asusta pero que hay que ver
Para entender lo que está pasando, toca mirar los números de frente:
En 2025, el Ministerio de Salud dijo que el 66% de los colombianos ha tenido algún problema de salud mental en su vida.
Además:
- El 12% vive con ansiedad
- El 10.2% con depresión
- Entre 2024 y 2025 hubo más de 2.000 suicidios
Pero hay un dato que pega más duro: De cada 10 personas con depresión, solo 2 reciben ayuda.
Es decir, la mayoría está lidiando con eso prácticamente sola.

No, no es “solo cosa tuya”
Muchas veces creemos que sentirnos mal es un problema personal. Como si algo estuviera fallando dentro de nosotros.
Pero no es tan simple.
La psicoterapeuta y cofundadora de la Fundación Sergio Urrego, Nancy Becerra explica que el error es ver esto como algo individual.
¿Eso qué significa?
Que lo que vives influye directamente en cómo te sientes.
No es lo mismo crecer con oportunidades que en medio de violencia.
No es lo mismo estudiar tranquilo que con presión constante.
No es lo mismo sentirse apoyado que sentirse solo.
La ansiedad, el estrés o la tristeza no aparecen de la nada. Muchas veces son respuestas a lo que está pasando alrededor.
Para Jorge, por ejemplo, es cuestión de confianza.
“Todavía me sigue costando recibir ayuda. Intento ser lo más independiente posible. Que nadie se entrometa en lo que yo hago, que nadie se entere”, dice Jorge.
Pero dice que esa no es la manera más sana de ayudarse.
Incluso llegó a atentar contra su vida varias veces.
Las barreras que nos frenan
Entonces, si tantas personas necesitan ayuda, ¿por qué no es tan fácil conseguirla?
Hay tres razones principales:
- El sistema de salud en Colombia muchas veces actúa cuando ya todo está muy grave.
No previene sino que reacciona a las emergencias.
Y en muchas zonas del país, ni siquiera hay psicólogos o centros de atención en salud mental.
2. El dinero: si tienes plata, tienes la posiblidad de pagar terapia particular y accedes más rápido a la ayuda. Si no, te toca esperar semanas o meses por una cita en tu EPS.
Y cuando estás mal, esperar no es una opción fácil.
3. El estigma
Todavía hay gente que cree que ir al psicólogo es “estar loco” o que hablar de emociones es debilidad.
A muchos hombres, por ejemplo, aún les dicen que no lloren, que deben ser fuertes y eso sabemos que es una mentira.
Entonces lo que termina pasando es que las emociones siguen esxitiendo pero las callamos y aunque necesitemos ayuda no la pedimos
Lo que dice la ciencia
El Proyecto OLA, en el que participaron universidades como la Javeriana y Queen Mary de Londres, encontró datos clave sobre nosotros.
El 70% de los trastornos mentales empiezan antes de los 25 años
Y la mitad de esos trastornos incluso antes de los 18
O sea, esto nos está pasando ahora. Porque las realidades y los problemas que vivimos los jóvenes son igual de importantes a las que viven los adultos.
Y hay otro dato fuerte:
De los jóvenes a los que les pueden diagnisticar ansiedad o depresión, solo el 26.7% logra mejorar después de un año.
No porque no quieran, sino porque muchas veces no tienen apoyo suficiente.

¿Qué ayuda de verdad?
Aquí viene algo importante: no todo es terapia o medicamentos (aunque son clave).
También hay otras cosas que sí funcionan:
- El deporte
- El arte
- Estar con otras personas
- Sentirse parte de algo
Los expertos llaman a esto “bolsas de aire”. Espacios donde puedes respirar en medio del caos. Porque la salud mental no solo se cuida en terapia, también se cuida en comunidad.
Jorge lo resume así: “No tienen que cargar sobre cargar todo ese peso solos. Eh, hay personas que los quieren, sean sus amigos, primos, personas en quienes ustedes confíen”.
¿Y el Estado qué está haciendo?
En 2025, el Gobierno lanzó una nueva Política Nacional de Salud Mental.
Prometieron invertir dinero para crear centros de atención en todo el país, incluso en zonas alejadas.
Además, hay leyes importantes:
- La salud mental ahora es un derecho fundamental
- Puedes pedir atención psicológica sin tantos trámites
- Los colegios nos deben enseñar sobre emociones y cómo gestionarlas desdeque somos pequeños
Suena bien. Pero en la práctica, todavía falta mucho para que todo eso funcione de verdad.
Entonces… ¿qué hacemos?
Nancy Becerra cree que debemos apostar por la prevención y por modelos como los «centros de atención amigables», que ya han funcionado bien en algunos lugares.
La verdad es que no hay una solución mágica.
Pero sí hay algo claro:
Hablar, aunque cueste, sigue siendo uno de los primeros pasos más importantes.
Porque al final, esto no es solo de psicólogos o del sistema.
También es de amigos, de colegios y de familias
Porque tal vez el problema no es que no queramos ayuda.
Sino que todavía estamos construyendo un mundo donde pedirla sea realmente posible.






