
Ilustración: Isabella Meza Viana
Por: Alejandro Valencia Carmona
Colombia se prepara para vivir unas nuevas elecciones presidenciales este 31 de mayo.
En las calles y en las redes sociales todo el mundo habla de democracia, de cambio y de futuro. Sin embargo, existe un grupo de jóvenes que se está quedando por fuera de esta gran conversación.
Tienen 18 años, pero no van a poder votar.
¿La razón?
Están privados de la libertad en el Centro de Atención Especializado (CAE) del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA).
Hasta el momento, la Registraduría no ha habilitado las condiciones necesarias para que ellos puedan ejercer su derecho desde donde cumplen su sanción.
Por esta razón, la Fundación Mi Historia presentó una acción de tutela para que estos ciudadanos puedan votar, aunque todavía es un proceso en desarrollo.

Sin voto pero con voz
Para romper el silencio y encontrar su propia voz dentro del ruido político, los jóvenes crearon el podcast Voces Privadas. Esta es una producción de Radio Trompo y la Fundación Mi Historia, que también cuenta con el apoyo de la Fundación Picachos.
El objetivo del podcast no es hacer campaña por ningún candidato, sino escuchar lo que los jóvenes piensan sobre el trabajo, la seguridad y las oportunidades.
Casi siempre se habla sobre ellos, pero casi nunca con ellos.
El test que mide las ideas: El Match Presidencial
En el primer episodio de Voces Privadas, los jóvenes utilizaron una herramienta digital llamada Match Presidencial, diseñada por el periódico El Espectador.
Se trata de un test que compara las opiniones personales con las propuestas reales de los candidatos que competirán en las elecciones presidenciales.
Durante el ejercicio, los periodistas del SRPA hablaron de temas complejos como la economía, la salud, las drogas y la política.
Al final, descubrieron que no todos piensan igual dentro del centro, y que eso también es parte de la democracia.
El debate de las aplicaciones de transporte
Uno de los momentos más interesantes del podcast ocurrió al hablar sobre la idea de prohibir aplicaciones como Uber, Didi o Indrive. Al principio, las opiniones estaban divididas entre el desempleo y el transporte tradicional.
«No todas las personas cuentan con un trabajo… deciden sacar su moticoo, su carrito pues para rebuscarse la plática porque pues todo el mundo necesita la plática», dice Luis, un joven del SRPA.
MIguel, al principio, pensaba que debían prohibirse porque los taxistas pierden muchas oportunidades de trabajo en su día a día.
Sin embargo, tras escuchar el argumento de su compañero sobre la falta de empleo, cambió de opinión.
La conclusión del grupo fue que el problema real es la falta de regulación para que ambos sectores puedan competir con las mismas tarifas e impuestos.
Subsidios y educación superior
El test también puso sobre la mesa si las personas en condición de pobreza deberían recibir un ingreso mensual permanente por parte del gobierno. Las respuestas se conectaron directamente con sus realidades de vida.
«Mi familia ha sido como de abajo… yo comencé a trabajar desde los 5 años pidiendo en casa en casa, vendiendo incienso y bolsas de la basura», dice Miguel. Por esta experiencia, se mostró a favor de las ayudas.
Sin embargo, advirtió que el Estado debe investigar mejor a quién beneficia, ya que hay personas que hacen trampa, tienen varias casas y aun así reciben los subsidios.
Al hablar de educación, se debatió si el dinero público debe ir a becas o directamente a las universidades del Estado. Muchos jóvenes explicaron que una beca no siempre es suficiente si es parcial.
«A mi prima también no pudo estudiar. Le dieron una beca y todo y no pudo estudiar porque necesitaba pagar la mitad», dice Luis.
Pagar dos o tres millones de pesos por un semestre sigue siendo imposible para una familia de bajos recursos.
Meritocracia vs. Desigualdad
¿Es justo que en la sociedad algunos tengan mucho más dinero que otros gracias a sus logros personales?
Algunos pelados opinaron que sí, ya que si alguien se esfuerza y cumple su meta, merece ganar bien.
No obstante, el debate cambió cuando analizaron los puntos de partida de cada persona. No es lo mismo heredar una empresa familiar que empezar desde cero.

«No es lo mismo un punto de helado… a un vendedor de helados caseros. Es mucha la competencia, es mucha la desigualdad que tiene», dice Luis.
Al final, concluyeron que trabajar duro en la construcción, lo que popularmente llaman «la rusa», no asegura una gran casa si no existen las mismas oportunidades iniciales.
Impuestos, corrupción y medio ambiente
La propuesta de subir impuestos para financiar programas sociales causó temor entre los jóvenes.
Al evaluar si el Estado debería ser dueño de empresas estratégicas como Ecopetrol, surgió el miedo histórico del país: la corrupción.
«También va a haber la robación de la robadera», dice Valerie.
El grupo coincidió en que los proyectos estatales son buenos sobre el papel, pero solo funcionan si el dinero no se pierde en el camino.
Finalmente, hablaron sobre el futuro del planeta y la explotación de petróleo y carbón. Valerie, Luis y Miguel rechazaron técnicas como el fracking.
«No era bueno para el medio ambiente», dice Luis.
Por eso, defendieron la necesidad de hacer una transición hacia energías limpias, mencionando el uso de pequeños paneles solares que hoy utilizan en el CAE para cargar sus lámparas de noche.
Aunque la Registraduría no les permita votar todavía, los jóvenes del SRPA demostraron que tienen opiniones muy claras sobre la Colombia que sueñan.
Pueden escuchar el primer episodio de Voces Privadas en Radio Trompo hoy a las 5 de la tarde.




