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¿Qué tiene de especial el balón del Mundial 2026?

Esta semana comienza la Copa Mundial de la FIFA 2026. Durante las próximas semanas veremos goles, atajadas, celebraciones y algunas de las mejores selecciones del mundo compitiendo por el trofeo más importante del fútbol. Pero antes de que ruede el balón, hay una pregunta curiosa: ¿qué tiene de especial el balón que se utilizará en este Mundia?

Parece un balón de fútbol. Se patea como un balón de fútbol. Pero, ¿qué tiene de especial el balón que se utilizará en la Copa Mundial de la FIFA 2026?

Primero, su nombre: Trionda.

El nombre combina las palabras «tri» y «onda», en referencia a los tres países que serán sede del torneo: Canadá, México y Estados Unidos.

Pero lo más llamativo está en su interior.

La Trionda es un balón inteligente. Dentro del balón hay un pequeño sensor capaz de registrar movimientos 500 veces por segundo. Esa información se combina con datos recogidos por cámaras y sistemas de seguimiento instalados en los estadios para ayudar a los árbitros a tomar decisiones más rápidas y precisas, especialmente en jugadas ajustadas de fuera de juego.

La tecnología también permitirá ofrecer nuevas estadísticas a los aficionados, como cuál fue el disparo más potente, el gol con más efecto o el remate que viajó a mayor velocidad.

El diseño exterior del balón también rinde homenaje a los tres países anfitriones. El rojo representa a Canadá, el verde a México y el azul a Estados Unidos. Los detalles dorados hacen referencia al brillo del trofeo de la Copa Mundial de la FIFA.

Además, este será un Mundial histórico.

Será la primera vez que la competición se dispute en tres países diferentes y también la primera vez que participen 48 selecciones en lugar de 32.

El partido inaugural se jugará el 11 de junio de 2026 en Ciudad de México, mientras que la final tendrá lugar el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Estados Unidos.

Con más equipos, más partidos y una ronda eliminatoria adicional, el torneo durará 39 días, convirtiéndose en la Copa Mundial más larga de la historia.

La tecnología ha cambiado el balón, pero hay algo que sigue igual: por muy inteligente que sea, los jugadores todavía tienen que hacer la parte más difícil… meterlo en la red.