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Ya puedes cambiar el servicio militar por trabajo social… ¡y te pagan!

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

Si tienes entre 18 y 24 años y aún no defines tu situación militar, hay una nueva opción en Colombia. Se llama Servicio Social para la Paz. 

Las inscripciones ya están abiertas y tienes plazo hasta el 1 de junio de 2026. Esta alternativa busca cambiar los fusiles por el liderazgo de los jóvenes en sus propias comunidades.

Para Sebastián Trilleros, politólogo de la Universidad del Tolima, esto tiene un significado político enorme: «Implica que el país está pasando de la guerra a la paz”. 

El Servicio Social para la Paz nació con la Ley 2272 de 2022 y el Decreto 1426 de 2025, bajo el actual gobierno. Su idea es reconocer a las juventudes como las protagonistas de la transformación en sus regiones.

Si te inscribes, trabajarás en actividades civiles en tu territorio sin tener que unirte al Ejército. La convocatoria abarca departamentos como Amazonas, Antioquia, Arauca, Chocó, Guajira, Meta, Nariño, Valle del Cauca y muchos más. 

Podrás participar en modalidades como promoción y cumplimiento de los Acuerdos de Paz, protección del ambiente y acción frente al cambio climático, gestión del riesgo y pedagogía sobre este, así como ser Vigía del patrimonio cultural.

Sebastián, quien también fue asesor de la Cámara de Representantes, cree que esto es clave para las zonas olvidadas. 

El programa «aleja a la juventud de las manos de los criminales y de la idea del dinero fácil», dice.

Hoy, la ley obliga a los hombres de entre 18 y 50 años a unirse a las fuerzas armadas para definir su situación militar. Esta obligación viene desde 1886 por la guerra bipartidista para fortalecer al Ejército. 

Luego, la Ley 48 de 1993 fijó la obligación a los 18 años.

El servicio obligatorio dura entre 12 y 18 meses. Para muchos jóvenes esto es una pérdida social porque frena su desarrollo personal. Retrasa su entrada a la universidad o al mercado laboral, generando pérdidas económicas para ellos y para la sociedad.

También se le critica por ser una práctica discriminatoria y clasista. En 2015, el 80% de los soldados eran de estratos 0, 1 y 2. El 19.5% eran de clase media (estratos 3 y 4). ¿Y de estratos altos? Solo el 0,5%, según datos de la ONG Temblores. 

Obligar a alguien a usar armas puede chocar con derechos como el libre desarrollo de la personalidad y la libertad de conciencia.

Según The World Factbook (2020), de 195 países solo 66 conservan el servicio militar obligatorio. La tendencia global es la profesionalización de las fuerzas armadas.

Si el servicio militar obligatorio choca con tus convicciones morales, éticas o religiosas, tienes otra ruta legal: la objeción de conciencia.

Es el derecho fundamental a negarse a ser reclutado debido a creencias profundas, fijas y sinceras. La Corte Constitucional lo reconoce porque se relaciona íntimamente con la libertad de pensamiento, conciencia y culto. 

Es una opción si hay una discrepancia entre la orden del Estado y tus valores.

Si completas el Servicio Social para la Paz, recibirás un certificado equivalente a la libreta militar y de primer empleo, validando tu experiencia. Tendrás un auxilio económico mensual del 80% de lo que gana un soldado regular (alrededor de un millón cuatrocientos mil pesos) y convenios educativos con el SENA y universidades.

El Servicio Social es para quienes no quieren un estilo de vida militar, pero quieren servir al país con los mismos beneficios para acceder a cargos públicos por mérito.

El proceso prioriza a jóvenes vulnerables, de zonas PDET o en riesgo de involucrarse a dinámicas del conflicto. Tienes hasta el 1 de junio de 2026. 

Resuelve tus dudas e inscríbete aquí o visita la página oficial del Ministerio de Educación