
Por Juan David Santos Chala, Editor de Deportes, Radio Trompo
Los mundiales siempre se juegan dos veces. Primero en la imaginación de millones de personas y después en la cancha.
Antes de que ruede el balón, ya hay campeones en los programas deportivos, en las redes sociales, en los simuladores y hasta en las conversaciones del recreo. Analistas, periodistas, algoritmos y casas de apuestas intentan responder la misma pregunta: ¿quién levantará la Copa del Mundo?
Pero si algo nos ha enseñado la historia del fútbol es que el Mundial casi nunca sigue el guion previsto.
A dos días del inicio de Estados Unidos, México y Canadá 2026, el grupo de favoritos parece bastante claro. Argentina llega como la vigente campeona del mundo. Francia mantiene una de las plantillas más completas del planeta. España atraviesa uno de los mejores momentos de su nueva generación. Brasil siempre aparece cuando se habla de candidatos. Y Portugal cuenta con una combinación de experiencia y talento que puede complicar a cualquiera.
Incluso el famoso simulador de EA Sports, que ha acertado varios campeones mundiales en los últimos años, señala a España como la selección con más posibilidades de quedarse con el trofeo.
Después de leer análisis, revisar estadísticas y seguir el camino de las selecciones durante los últimos meses, mi apuesta es diferente.
Creo que España llegará muy lejos. Tiene una generación joven que juega sin miedo y que ya ha demostrado que puede ganar títulos importantes. Sin embargo, veo a Francia como el equipo mejor preparado para resistir la exigencia de un torneo histórico.
No será un Mundial cualquiera. Por primera vez participarán 48 selecciones y se disputarán 104 partidos. Será la Copa del Mundo más larga y exigente de la historia.
Por eso mi predicción es que veremos una final entre Francia y España, con los franceses levantando su tercera Copa del Mundo. Cuando los partidos se vuelven cerrados y cada detalle cuenta, Francia tiene algo que pocos equipos poseen: jugadores capaces de cambiar una historia en una sola jugada.
Y ahora viene mi predicción más arriesgada: creo que Marruecos volverá a sorprender al mundo y alcanzará, al menos, los cuartos de final. Lo que logró en Catar 2022 no fue una casualidad. Desde entonces ha seguido creciendo y llega con una generación que sabe competir contra cualquiera.
¿Y Colombia?
Para muchos aficionados colombianos, esa es la pregunta más importante.
La Tricolor comenzará su aventura en el Grupo K junto a Portugal, Uzbekistán y República Democrática del Congo. Sobre el papel, Portugal aparece como favorita para terminar en el primer lugar, pero Colombia tiene argumentos suficientes para pelearlo.
La principal fortaleza del equipo de Néstor Lorenzo es algo que durante años pareció faltar: continuidad.
Tras quedarse fuera de Catar 2022, Colombia reconstruyó su proyecto, recuperó confianza y volvió a competir de tú a tú con las mejores selecciones del continente. El subcampeonato de la Copa América confirmó que el equipo puede mirar a los ojos a cualquier rival.
Luis Díaz llega como la gran figura. Su velocidad, capacidad de desequilibrio y experiencia en la élite europea lo convierten en uno de los jugadores colombianos llamados a marcar diferencias en este Mundial. A su alrededor aparecen futbolistas experimentados como James Rodríguez y un grupo que parece tener claro a qué juega.
¿Hasta dónde llegará la Tricolor?
Aquí es donde las predicciones se vuelven más difíciles.
Creo que Colombia avanzará sin problemas a la siguiente ronda. También tiene condiciones para superar una fase eliminatoria más. Sin embargo, a medida que avance el torneo aparecerán rivales con plantillas más profundas y con mayor experiencia en estas instancias.
Por eso mi apuesta es que la selección alcanzará los cuartos de final.
Sería una campaña importante. No solo por el resultado, sino porque confirmaría que Colombia ha recuperado una identidad competitiva que parecía perdida hace algunos años.
Claro, también existe la posibilidad de que me equivoque.
Y esa es precisamente la magia del Mundial.
Si el fútbol fuera predecible, nadie hablaría durante semanas sobre quién será campeón. No existirían las sorpresas. No habría equipos que desafían la lógica ni partidos que terminan formando parte de la historia.
Hoy creo que Francia levantará la Copa y que Colombia llegará hasta cuartos de final.
Pero cuando ruede el balón, todas las predicciones volverán a valer lo mismo: nada.
Porque los mundiales siempre se juegan dos veces. Primero en nuestra imaginación. Después en la cancha.
Y casi siempre, la cancha encuentra la manera de sorprendernos.





