
Por: María Angélica Orozco
Para muchas personas, ver aves es solo un pasatiempo. Pero para Juan David es mucho más: es parte de su vida.
Tiene 18 años, estudia biología y también se está formando como guía turístico. Junto a sus papás, dirige Bosque de Niebla, un proyecto familiar donde las personas pueden conocer, fotografiar y aprender sobre aves y naturaleza.
Su historia empezó cuando era niño. Tenía unos seis o siete años y le parecía extraño que su papá se levantara tan temprano los fines de semana.
Un día, su papá lo invitó a un avistamiento de aves y comenzó su gusto por esta actividad y desde ahí se volvió una actividad familiar.
De la ciudad a la montaña: crear un sueño
Al comienzo, Juan David vivía con su familia en un apartamento cerca de Cristo Rey, en Cali. Pero en 2019 tomaron una decisión grande: venderlo y mudarse a la montaña para hacer realidad su proyecto.
Allá comenzaron desde cero. Sembraron plantas, crearon jardines y prepararon el lugar para que las aves llegaran. Después, organizaron espacios para recibir visitantes interesados en observarlas.
La comunidad cercana también hace parte importante del proyecto. Varias personas ayudan en el cuidado de los jardines y en la atención de quienes visitan el lugar. Es un trabajo en equipo donde todos aportan para cuidar el entorno.
La tángara multicolor: un tesoro del bosque
Cuando le preguntan por su ave favorita, Juan David responde sin dudar: la tángara multicolor.
Es un ave pequeña, pero muy llamativa. Tiene colores como azul, verde, amarillo y rojo, lo que hace que parezca un arcoíris volando.
Aunque es una especie que está en riesgo, en esa zona todavía se puede encontrar. De hecho, muchas personas de otros países viajan solo para verla y fotografiarla.
Es por esto que es tan importante cuidar el bosque, porque hacerlo crea un «incentivo positivo«. Si el bosque está sano, la tangara se queda. Si la tangara está ahí, los turistas vienen y la comunidad progresa.

De niño pajarero a «Guardián de las Aves»
Cuando Juan David empezó a observar aves, casi no había niños que hicieran eso. Era algo poco común. Pero con el tiempo, su ejemplo inspiró a otros.
Hoy hace parte de los Guardianes de las Aves, un grupo que busca enseñar a niños y jóvenes a conocer y cuidar la naturaleza.
Hace poco, por ejemplo, apoyó a un grupo en Jamundí. Les prestó binoculares y les enseñó a reconocer las aves que ven todos los días.
Juan David tiene una idea muy clara: “quien no conoce, no conserva”. Él cree que cuando las personas entienden la importancia de la naturaleza, es más fácil que quieran protegerla.
¿Por qué es clave cuidar los bosques?
Cuidar los bosques no es solo proteger animales o paisajes bonitos. También es cuidar nuestra propia vida.
Los bosques ayudan a mantener el equilibrio de la naturaleza y permiten que los animales tengan un lugar sano donde vivir. Pero además, nos benefician directamente: nos dan agua, aire limpio y ayudan a refrescar las ciudades.
Por ejemplo, en Cali gran parte del agua viene del Parque Nacional Natural Farallones. Además, la brisa que se siente en la ciudad baja desde estas montañas llenas de bosque.
Como dice Juan David: “los bosques nos dan la vida”, porque sin ellos vivir bien sería mucho más difícil.
Pequeñas acciones que sí hacen la diferencia
Juan David cree que los jóvenes pueden hacer mucho. No es necesario ser experto para empezar.
Desde casa se pueden hacer cosas simples como:
- Ahorrar energía
- Usar menos agua
- Reciclar
Para él, todo comienza con algo pequeño: una semilla de interés. Si te gusta la naturaleza, es más fácil querer cuidarla.
Y ahora la pregunta es para ti: ¿qué podrías hacer para ayudar a proteger los bosques cerca de donde vives?




