
Por: María Angélica Orozco
Manuel es un joven de 23 años. Bajito, ojos verdes y una sonrisa que no se le quita con nada. Aunque ha visto de todo en su corta vida, siente siempre buena energía y la comparte con todos los que lo rodean. Siempre con la música por delante.
A Manuel le han interesado tres cosas: la barbería, el colegio y el Hip Hop. Es de Neiva y aunque ha vivido en barrios donde hay muchas dificultades e inseguridad, él decidió que su arma sería la música y un micrófono.
“ Yo no quiero pegar una canción ni estar por moda, sino que quiero dejar una huella permanente en esta generación”, cuenta Manuel, más conocido como Manu Arriba.
Su nombre artístico es un juego de palabras entre su nombre y el popular “mano arriba” que se pide tanto en los conciertos de rap y eventos de freestyle.
De las calles de Neiva a los escenarios
La vida de Manuel también ha estado movida por causas sociales y comunitarias, ha pintado parques, participado en ollas comunitarias y también ha enseñado a otros jóvenes que el arte es una salida a la violencia.
Aunque nació en Neiva, decidió el año pasado cambiar de ciudad después de graduarse del colegio y ahora vive en Medellín. Se mudó a esta ciudad porque sintió que era allí donde podía acercarse más al mundo de la música.
“Llegó el momento donde tuve que priorizar mi voz artística”, cuenta Manuel.
Llegar a Medellín no es fácil. Hay artistas en todas partes y si bien puede ser más difícil ser reconocido, para Manuel eso no es un impedimento porque confía en su talento. Manuel abrió su panorama en el Rap y también en el Dancehall.

La nueva etapa de Manu Arriba
Manuel pasó de ser el líder en su barrio en Neiva, a ser un artista más buscando un espacio en las calles y los eventos de freestyle. Combina esto con un trabajo entregando volantes y también continúa siendo barbero.
“El choque fue fuerte porque llegué a un lugar donde había mucho nivel, pero también entendí que tenía que exigir el doble. En tu ciudad te conocen, pero aquí eres uno más y tienes que demostrar en cada ronda quién eres”, dice Manuel.
El dilema del artista
Muchos quieren pegar de una. Que su música se vuelva viral con un trend de tik tok. Pero para Manuel la música no es solo eso.
Él dice que tiene una gran responsabilidad en la música porque a lo mejor hay jóvenes que se identifican con su música y que a través del arte puede evolucionar.
“El arte es evolución. He evolucionado un poco más, conociendo lo comercial, pero nunca dejando de ser persona”,
A él lo inspiran muchos artistas, pero lo que más lo mueve son las historias de superación. Menciona a Kendrick Lamar que salió de Compton, uno de los lugares más difíciles en California por la guerra de bandas en los años noventa, pero hoy en día es uno de los raperos más grandes del mundo.
También menciona a Alcolyrikoz, de Medellín, que se han abierto camino a punta de contar sus historias de vida y el folclor del barrio Aranjuez. O Samurai de Bogotá “que siempre ha dejado huella en la música”, cuenta Manuel.
Estos son solo algunos referentes nacionales e internacionales que confirman que para hacer música hay que hacerla con el corazón en la mano.
El plan para volver a casa
Manuel Cruz se fue de Neiva, pero Neiva no se fue de él. Su meta no es solo pegar un hit, sino volver a su tierra con herramientas para que más pelados sigan sus pasos.
“La meta está clara: volver este proceso mucho más fuerte. Este éxito va a servir mucho para hacer todo lo que algún día pensamos en la ciudad de Neiva en temas culturales”, cuenta Manu Arriba.
El rap para él no es solo música, es la prueba de que, si tienes un micrófono y una historia que contar, puedes cambiar muchas cosas.






