
Por: María Angélica Orozco
En una cancha del Parque Metropolitano Cayetano Cañizales, en Bogotá, Isaac Nova, de 15 años, entrena con un objetivo claro: seguir ganando medallas. Y no es poca cosa. En solo tres años ya ha conseguido 24.
Pero su historia no empieza con victorias, sino con uno de los momentos más difíciles que alguien puede enfrentar.
Primero, entendamos su deporte. El bádminton se parece al tenis, pero no es igual. Se juega con una raqueta más liviana y un objeto llamado volante, que parece una pelota con “falda”.
Ese volante puede viajar a velocidades impresionantes, incluso más de 300 km/h en competencias. Eso hace que el juego sea rápido, exigente y muy estratégico.
Isaac compite en parabadminton, una versión de este deporte adaptada para personas con discapacidad física. Hay jugadores en silla de ruedas, otros con baja estatura, o algunos como Isaac que compite con una prótesis en su pierna derecha.
«Es un deporte más explosivo que el tenis», explica Isaac. «No es solo golpear, sino también pensar tácticamente. Tienes que identificar la discapacidad de tu rival para atacar ese lado».
Un diagnóstico que cambió todo
«Si no hubiera tenido el cáncer, no estuviera entrenando. Para mí fue un beneficio más, pero el sufrimiento ni a mi peor enemigo se lo doy», dice Isaac.
Cuando Isaac tenía 10 años, empezó a sentir un dolor fuerte en la rodilla. Al principio parecía algo normal, pero el dolor no se iba. Su pierna estaba hinchada y cada vez le costaba más caminar.
Después de varios exámenes, llegó el diagnóstico: osteosarcoma, un tipo de cáncer que afecta los huesos, especialmente el fémur que está ubicado en la parte superior de la pierna entre la cadera y la rodilla.
Ese fue un momento muy duro. Isaac tuvo que pasar por tratamientos como quimioterapia y cirugías. Los médicos intentaron salvar su pierna con una endoprótesis, que es una especie de pieza metálica que se pone dentro del cuerpo.
Pero no funcionó. Su cuerpo la rechazó y apareció una infección.

La decisión más difícil
Entonces llegó una decisión que cambiaría todo. Isaac tenía dos opciones: seguir intentando con más cirugías o amputar su pierna.
A pesar de su edad, tomó la decisión con una claridad impresionante.
«Decidí quítamela. Yo mismo pensé qué era más rápido para salir adelante. Recuerda.
Eligió la amputación. No fue el final, fue un nuevo comienzo.
Esa forma de ver las cosas sorprendió incluso a los especialistas. Para Isaac, el objetivo siempre fue seguir adelante.
Una persecución de película
El bádminton llegó a su vida de una forma inesperada.
Un día, caminando por el Parque Simón Bolívar con su hermano, un hombre empezó a correr detrás de ellos. Era Dagoberto Corredor, entrenador de parabadminton en Bogotá.
Los había visto y algo le llamó la atención.
Dagoberto estaba buscando nuevos talentos para los Juegos Paranacionales de la Juventud y no tenía a nadie.
«Cuando lo vi caminando con esa sola pierna, él no se esforzaba, no había esfuerzo», cuenta el entrenador.
Ese encuentro fue el inicio de todo. Isaac comenzó a entrenar en octubre de 2023.

El camino del campeón
Desde ese momento, su vida cambió. En poco tiempo empezó a competir y a ganar. Su primera medalla fue de oro en Bogotá.
Después viajó a Madrid, donde ganó dos medallas de plata enfrentándose a deportistas de alto nivel.
Ahí entendió lo que significa competir en serio.
«Ahí empecé a comprender que hay que empezar a entrenar full», dice Isaac con orgullo.
Su entrenador lo describe como alguien con muchas ganas de aprender y, sobre todo, muy resiliente. Es decir, alguien que sabe levantarse después de momentos difíciles.
Y eso se nota en cada partido.
Un sueño grande
Hoy, Isaac sigue entrenando con una nueva prótesis y metas muy claras.
Corto plazo: Ganarle al número uno de Colombia en su categoría actual.
Mediano plazo: Clasificar a los Juegos Centroamericanos y destacar en una competencia internacional en Brasil este octubre.
Largo plazo: Ganar el oro en los Panamericanos y convertirse en el primer colombiano en clasificar a los Juegos Paraolímpicos en esta disciplina.
Su historia demuestra algo importante: los momentos difíciles no siempre son el final.
A veces, son el inicio de algo más grande.
Isaac no eligió lo que le pasó, pero sí eligió cómo enfrentarlo. Y eso fue lo que lo convirtió en un campeón.
Ahora la pregunta es para ti:
¿Qué harías tú si la vida te pusiera a prueba?





