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¿Qué haría yo como presidente?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Redacción Radio Trompo

Colombia se prepara para una jornada clave este 31 de mayo. Las elecciones a la presidencia están en la mente de todos. Pero, ¿qué piensa la juventud? Ellos no solo quieren votar. Ellos tienen sueños claros y propuestas reales para el futuro.

Hablamos con seis líderes jóvenes de diferentes regiones del país. Desde el arte, el campo, el activismo ambiental y el liderazgo indígena, esto es lo que harían si tuvieran el poder de gobernar.

Viajamos primero a Bucaramanga. Allí , Jesús David Rueda, de 23 años, hizo historia al ser elegido consejero juvenil por el Movimiento 180 con 323 votos. Es el primer joven del Sistema de Responsabilidad Penal para Adolescentes (SRPA) en ganar una curul municipal.

Jesús piensa que la política actual necesita un cambio total de mentalidad. Él tiene claro cuál sería su primera decisión en el poder:

«Si yo fuera presidente, empezaría por cambiar la ideología de lo que realmente es la política hoy en día», afirma con seguridad.

Para él, un mandatario se define por lo que hizo antes de llegar al cargo. Jesús explica de forma indirecta que el pasado familiar y ético de una persona es lo que verdaderamente cuenta. 

Por eso, propone trabajar desde las comunidades con fundaciones y espacios de diálogo antes de buscar el poder. Su meta principal sería ofrecer total transparencia y rendición de cuentas al pueblo colombiano.

En La Plata, Huila, la psicóloga Sofía Ibañez, de 24 años, trabaja de cerca con jóvenes que viven en contextos de violencia. Como lideresa social, conoce bien los territorios que han sido olvidados por el Estado.

Si ella fuera presidenta, centraría su gobierno en cuatro pilares:

Fortalecer la salud y la educación pública, impulsar una reforma agraria justa, garantizar condiciones laborales dignas, crear un modelo económico socialista enfocado en el bienestar colectivo.

Sofía asegura que la salud no es solo ir al médico.  

«Hablar de salud también implica hablar de acceso digno al agua, alimentación, vivienda, salud mental, empleo y oportunidades de vida», explica la psicóloga.

Además, Sofía abriría un debate muy importante. Ella propone regular productos como la coca y la marihuana para usos medicinales e industriales. De esta manera, busca que el campo deje de ser un escenario de guerra por culpa del narcotráfico y el microtráfico.

El conflicto armado se siente incluso desde la distancia. David Fuentes es un joven colombiano que vive en el exterior. Es víctima del conflicto armado en Colombia. Él analiza cómo la guerra interna ha hecho que las personas normalicen los actos violentos en su día a día.

David explica de manera indirecta que en otros países cualquier hecho violento enciende las alarmas de inmediato. En cambio, en Colombia la gente se ha adaptado a esa realidad. El joven señala con tristeza que la población suele decir: «uno más para la estadística».

¿Cuál sería su estrategia en la presidencia? David construiría instituciones fuertes y un proceso de paz eficiente. Su objetivo es saldar la deuda histórica de la seguridad. 

Para explicar su punto de vista, recuerda una famosa idea del politólogo Max Weber: el Estado debe reclamar con éxito el monopolio de la violencia física legítima. Para David, la paz es el primer paso obligatorio.

También escuchamos a los más pequeños. Martín tiene 9 años y vive en Medellín. A su corta edad, él tiene muy claro qué problemas atacaría primero si estuviera al mando del país.

Martín asegura de forma indirecta que su primera tarea como presidente sería intentar acabar con las personas corruptas. Después de eso, el niño se enfocaría en reforzar el orden público y la salud de los ciudadanos.

«Incrementaría el número de policías y a los militares. Y haría más hospitales y eso», dice Martín.

Juan David Amaya, de 19 años es líder ambiental y cofundador de la organización Life of Pachamama. Él tiene una advertencia muy clara para los candidatos de estas elecciones: los jóvenes están cansados de promesas incumplidas.

Si Juan David fuera presidente, sus prioridades serían las siguientes:

Primero, educación pública real. Él exige que un joven de regiones como Villavicencio, Chocó o Tumaco tenga las mismas herramientas que alguien en Bogotá. 

«El código postal donde naciste define tu futuro, y eso es inaceptable», denuncia.

Segundo, empleo joven digno. Propone eliminar los contratos que explotan a los trabajadores y ofrecer créditos fáciles para emprendedores.

Tercero, la salud mental. Juan David recuerda que son la generación más ansiosa de la historia. Por eso, pondría psicólogos en colegios y universidades públicas.

Cuarto, seguridad y ambiente. Cambiaría el uso de la fuerza policial por la atención a la pobreza. Además, afirma de forma indirecta que sin frenar la crisis climática no habrá economía ni salud posible.

Desde la costa del Caribe nos habla Franci Quintero, una joven de 20 años que trabaja como consejera local en Barranquilla. Franci cree que el futuro de Colombia depende de cuidar a su gente.

Si ella ganara las elecciones, su principal meta sería impulsar el gran potencial que ya existe en el país en áreas como el deporte, la ciencia, el arte y la cultura. Franci explica de forma indirecta que muchos jóvenes talentosos no crecen porque les faltan oportunidades reales y apoyo del Estado.

Para solucionar esto, crearía programas basados en modelos exitosos de otros países, donde el gobierno ayude pero pida compromiso y disciplina a los participantes. Además, priorizaría la salud mental y física, una buena educación en todas sus etapas y el empleo digno.

«Siento que cuando una persona tiene oportunidades de verdad, puede cambiar no solo su vida sino también aportar algo positivo al país», afirma Franci.

En la misma ciudad conocimos a  uno joven de 14 años: Salome Pretelt, una líder escolar en Barranquilla. Su gran motivación para ser presidenta es luchar por los niños, los jóvenes y por todas las personas del pueblo que hoy no pueden hablar por sí mismas.

Salome recuerda que siempre la criaron con la idea de que los jóvenes son el futuro. Sin embargo, lanza una pregunta muy dura para reflexionar:

«¿Cómo hacemos los jóvenes, cómo hacemos nosotros cuando no nos dan las oportunidades que merecemos?», cuestiona la líder escolar.

Si fuera presidenta, buscaría un país libre y sin violencia, que pueda subsistir por sí mismo sin depender tanto de naciones extranjeras. También pide equilibrio con la naturaleza: aprovechar la diversidad de Colombia sin sobreexplotar los recursos ni dejar a los animales sin hogar. Al final, advierte que la juventud es la que pagará en el futuro los errores que se cometan hoy.

La música y la cultura también reclaman su espacio en la política. Manuel Cruz tiene 23 años y es líder social del Huila, se mudó a Medellín para hacer crecer su carrera musical. Él cree firmemente que el arte puede transformar la sociedad.

Si «Manu Arriba» gobernara el país, el arte dejaría de ser un pasatiempo para convertirse en la prioridad nacional. Sus propuestas incluyen abrir escuelas de formación artística gratuitas para todas las edades y crear casas de producción musical para apoyar a los nuevos talentos.

Manuel critica que la sociedad actual aplauda a los artistas pero los deje en la informalidad. Su gran meta presidencial es directa:

«Mi gobierno haría que vivir del arte deje de ser un privilegio y se convierta en una profesión digna».

Finalmente, escuchamos la voz de las comunidades ancestrales. José Norberto Harupio Domicó, conocido como Norbey Jarupia, tiene 25 años. Es consejero municipal de juventud por la curul especial indígena en Tierralta, Córdoba, y pertenece al cabildo mayor Karagaby.

Norbey ha sido secretario general y coordinador de educación. Él utiliza el liderazgo colectivo para invitar a los jóvenes a alzar la voz. Si llegara a la presidencia, su mirada se concentraría por completo en la tierra.

«Nosotros como pueblo indígena creemos que todo parte del territorio», explica Norbey de manera clara.

El líder indígena argumenta de forma indirecta que sin un territorio garantizado no puede existir la vivienda, la salud ni la educación. Para Norbey, la tierra representa las raíces, la cultura y la conexión con la naturaleza. Su sueño es que todo el mundo vea que los pueblos indígenas son una cultura viva que sigue luchando con esperanza por las nuevas generaciones.

Por una Colombia más deportiva y sin ventajas para los corruptos

El deporte de alto rendimiento también tiene propuestas. Isaac Novoa tiene 15 años y es un atleta de parabádminton que ha ganado más de 20 medallas en apenas tres años de carrera.

Si Isaac fuera presidente, sus acciones se dividirían en cuatro frentes:

Mejoraría la seguridad tanto en las ciudades como en el campo para bajar la tasa de mortalidad en el país.

Buscaría más distribuidores fuera de Colombia para ganar más poder monetario. Con ese dinero apoyaría a fundaciones hospitalarias contra el cáncer y otros sectores médicos para que las EPS atiendan de forma rápida y eficaz.

Una gran parte del dinero del país iría directo a los atletas con buen desempeño nacional e internacional, ya sean olímpicos o para-olímpicos.

Y por último, Isaac exige un cambio en la policía y los políticos. Afirma indirectamente que las autoridades deben dejar de sentirse superiores y aprender a escuchar a la gente.

En cuanto a la corrupción política, Isaac es radical. Él asegura que destituiría de inmediato a cualquier funcionario involucrado y que en su gobierno no se permitirían las manipulaciones ni las amistades para dejar los delitos como si no pasara nada. El atleta cierra su propuesta con un mensaje directo a los votantes:

«Gracias por escuchar mis propuestas y voten por el mejor. Isaac Nova por un Colombia más deportivo».
Este 31 de mayo, el futuro del país está en las manos de los ciudadanos, pero las ideas de los jóvenes ya están marchando.