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Un gran poder conlleva una gran responsabilidad:  ¿estoy usando bien la IA en el colegio?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: María Angélica Orozco

¿Alguna vez has querido pedirle a ChatGPT que te haga una tarea difícil? A muchos nos pasa, sobre todo cuando queremos hacer algo más divertido.

Las Inteligencias Artificiales (IA) son como asistentes que nos ayudan. Pueden explicarnos temas, resumir textos o darnos ideas.

“Sigo pensando por mi cuenta, pero me facilita la vida”, cuenta Manuel Tovar, estudiante en Tierralta, Córdoba. A veces la usa por pereza, pero intenta usar su propia cabeza.

Estas herramientas son muy útiles, pero también pueden hacer que dejemos de pensar si hacemos todo con ellas.

Por eso vale la pena preguntarse: ¿estoy usando bien la IA en el colegio? Porque tener mucho poder también significa tener responsabilidad.

Al final, lo importante no es solo la nota, sino aprender de verdad.

El profesor Fredy Fernández dice que el mayor riesgo es depender demasiado de la IA.

Esto puede afectar el pensamiento crítico, que es la capacidad de pensar, analizar y hacer preguntas sobre lo que vemos o escuchamos.

Por eso, ahora son importantes actividades como exponer, debatir y explicar con tus propias palabras.

Una tarea hecha por IA puede verse bien, pero copiar y pegar no ayuda a aprender. Algunos dicen que eso puede causar “pereza mental”. ¿Tú qué piensas?

Aun así, la IA también puede ayudar. Por ejemplo, Manuel la usa para mejorar su ortografía o resumir temas largos.

La IA no es solo un chat. Es un conjunto de tecnologías diferentes.

Puede ayudar a los profes a enseñar mejor, pero todavía falta organizar bien su uso en los colegios.

No solo se trata de usarla, sino de entender cómo funciona. Es importante aprender a hacer preguntas y no creer todo sin pensar.

Aunque parece nueva, la IA existe desde hace mucho tiempo. Empezó hace varias décadas, cuando se intentaban crear máquinas que ayudaran a enseñar.

Con los años, las máquinas empezaron a aprender de datos. Más recientemente, con mucha información disponible, aparecieron herramientas como los chatbots.

Hoy, la IA puede reconocer cosas, hacer predicciones y crear textos.

Usar IA también tiene riesgos. Uno es la privacidad: no siempre sabemos qué pasa con nuestra información.

Otro es que a veces la IA responde sin explicar bien cómo llegó a esa respuesta.

También puede tener sesgos, errores o repetir ideas injustas si aprendió de información equivocada.

Por eso es importante seguir pensando por nosotros mismos. La IA puede equivocarse.

La IA ya hace parte de nuestra vida. No podemos ignorarla, pero tampoco dejar que haga todo.

Usarla bien es como aprender a manejar: hay que conocer las reglas y ser responsables.

¿Y tú? ¿La usas para aprender o solo para hacer las tareas más rápido?

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