
Por: María Angélica Orozco
Esta historia contiene menciones a abuso sexual. Se recomienda discreción.
Esta semana se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer y debido a esto nos preguntamos ¿es difícil crecer siendo una niña?
Esta es una respuesta que no es sencilla y que depende de muchas cosas como ell lugar donde creces tu familia, tu colegio y las oportunidades que tengas. Sin embargo hay algunas historias que pueden mostrarnos que muchas niñas han enfrentando dificultades desde pequeñas.
En Colombia, una de esas historias fue el feminicidio de Yuliana Samboní en 2016. Tenía siete años cuando fue abusada sexualmente y asesinada en Bogotá. Su caso generó indignación nacional y lamentablemente es solo uno de los muchos casos que las autoridades han reportado en los últimos años donde niñas y adolescentes han sido víctimas de diferentes tipos de violencias.
Del dolor a la resistencia
Antonia Gómez tiene 16 años. Es la fundadora de Resistencia Chiquita, un colectivo que busca, entre otras cosas, que las niñas no tengan miedo de crecer.
Recuerda que cuando era muy pequeña conoció el caso de Yuliana y se sintió muy triste y asustada, tanto que le preguntó a su mamá si a todas las niñas de 7 años les iba a pasar eso.
“Mi mamá encontró las palabras más suaves para decirme que no era solo a las niñas de 7 años, sino en general a las niñas por ser niñas”, recuerda Antonia.
Estas palabras la impulsaron a querer trabajar más de cerca con otras niñas.
«Yo quería que las niñas pudieran decidir qué querían ser», dice Antonia.
Con su colectivo Resistencia Chiquita, Antonia ha llevado talleres de danza y arte a comunidades como la vereda El Verjón, en Cundinamarca. Allí descubrió una realidad que la marcó: muchas niñas y mujeres creen que solo tienen dos caminos en la vida, ser madres o dedicarse al hogar.

¿Cuándo se vuelve difícil crecer?
Luisa María Valencia, es periodista y creadora de contenido sobre feminismo (un movimiento social que busca que mujeres y hombres tengan los mismos derechos, oportunidades y respeto en la sociedad). y derechos humanos, ella recuerda que mientras era una niña jugaba fuerte, se despeinaba y eso no parecía ser un problema. Pero al llegar a la adolescencia empezó a notar cambios.
Según explica, a muchas niñas se les enseña a ser “delicadas” y “juiciosas”, y a ignorar emociones como el enojo. Eso se refleja en situaciones cotidianas, como cuando las niñas son obligadas a abrazar a familiares aunque no quieran, o cuando deben acostumbrarse a recibir menos comida que sus hermanos porque “los hombres comen más”.
Según Luisa, cuestionar la idea de que una “buena niña” es la que siempre sonríe, obedece y no incomoda es un paso importante para que las niñas puedan desarrollarse con libertad.
¿Qué necesitan las niñas para sentirse seguras?
Daphne Saavedra, de 19 años es lideresa social y miembro de la Red Feminista Local de Suba, en Bogotá, considera que a las niñas de les debe permitir pensar por sí mismas.
“No imponerles cosas,hay que permitirles decidir y encontrar su propio camino”, dice.
Daphne explica que acompañar a las niñas es muy importante, pero ese acompañamiento debe hacerse sin juzgarlas y respetando sus tiempos y decisiones. Para ella, lo más importante es que puedan ser libres.
También dice que es fundamental enseñarles a querer y respetar su cuerpo, y a no ver a otras mujeres como competencia, porque esa idea muchas veces se aprende desde pequeñas.
Según Daphne, hacer que el mundo sea un lugar más justo para las niñas va de la mano con cuestionar los roles y estereotipos de género. Si desde pequeñas les dicen que ciertos juegos “no son para niñas”, es más probable que después crean que algunas profesiones o metas tampoco son para ellas.

Entonces, ¿es difícil crecer como niña?
Para algunas niñas, como Antonia, las dificultades se convierten en una razón para actuar, crear colectivos y abrir conversaciones que antes no existían.
Pero que crecer sea más fácil para las próximas generaciones no puede depender solo de las niñas. Es una responsabilidad de toda la sociedad: de las familias, las escuelas, las instituciones y también de los niños y los hombres.
Y tú, ¿qué estás haciendo para que las las niñas y adolescentes vivan más seguras y sin discriminación? Te leemos en nuestras redes sociales.






