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Lanzamiento del Artemis II: ¿Cómo vive un astronauta en el espacio?

Ilustración: Isabella Meza Viana

Por: Alejandro Valencia Carmona

La humanidad está lista para volver a la Luna. 

La misión Artemis II de la NASA enviará a cuatro personas a un viaje increíble de 10 días por el espacio.

No solo van a dar una vuelta por nuestro satélite, sino que probarán cómo sobrevivir allí arriba.

Los protagonistas de esta historia son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen.

«Vamos a hacer algo muy real, muy desafiante, y eso es lo que lo hará inspirador”, dijo Jeremy Hansen en una rueda de prensa.

Ellos Viajarán en la nave Orion. Pero, ¿cómo es su vida diaria a miles de kilómetros de casa? 

Aquí te contamos todo el cuento espacial.

«Esta misión quedará registrada como esos 10 días de vuelo. Nadie nos vio en la simulación cuando simplemente nos esforzamos, nos divertimos y resolvimos algo para lo que no hay un procedimiento establecido. Simplemente vamos a hacerlo”, contó Victor Glover. 

El viaje empieza con un empujón gigante del cohete SLS. 

A los ocho minutos, ya están en el espacio. Pero no creas que solo hay que sentarse, estirar los pies y jugar en la Nintendo.

Día 1:

Revisar que todo funcione como se debe. Tendrán 23 horas para hacerlo. 

Comprueban el dispensador de agua, el inodoro, el sistema que limpia el aire, comunicaciones, etc. 

También se quitan los trajes naranjas y se ponen ropa cómoda. 

Incluso practican a conducir la nave cerca de una parte del cohete.

Día 2 al 5:

Aquí empieza la rutina.

Tienen que hacer mucho ejercicio para que sus músculos no se vuelvan «gelatina». Se pierde masa osea y muscular. 

Los astronautas deben ejercitarse al menos al menos 2 horas diarias. Ya que si esto no sucede, al regresar a la tierra les puede costar trabajo mantenerse en pie o caminar. 

Cómo la cápsula Orión es más pequeña que una estación espacial, necesitan aprender cómo lograr que todos puedan hacer ejercicio y qué pueden hacer los demás mientras tanto. 

El día 2 es clave: encienden el motor principal (TLI) para salir disparados hacia la Luna.

También empezarán a aclimatarse al entorno espacial.

En el camino, hacen de todo: desde practicar reanimación por si alguien se enferma, hasta estudiar mapas de la Luna para saber qué fotos tomar. Y estudiar la coreografía de cómo hacerlo..

Día 6: 

Es el gran día. Pasarán muy cerca de la superficie lunar (entre 6,400 y 9,700 km)

Se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida con los brazos extendidos.

Serán los primeros humanos en ver partes de la Luna con sus propios ojos en décadas.

Los astronautas grabarán sus observaciones, incluso cuando pasen detrás de la luna y pierdan comunicación por unos 40 minutos. 

Día 7 al 10:

Después de saludar a la Luna hay que volver a casa.

En el día 8, practican cómo esconderse de la radiación solar creando un refugio con cajas y equipo. 

El último día es el más intenso: atraviesan la atmósfera a 1,650 °C. Más caliente que la lava.

Luego de pasar por ese calor, los paracaídas se abren y aterrizan suavemente en el océano Pacífico. Ahí acaba la misión. 

“Es importante todos los datos científicos que podamos recolectar de la Luna porque esto nos ayuda a entender la formación del sistema solar”, dice Lady Johanna Henao Campo, astrónoma, Ingeniera física, magíster en ciencias y Doctora en ciencias físicas por la Universidad de Concepción, en Chile.

Además, así podremos entender más incluso sobre nuestro propio planeta, la exploración de otros recursos y “las posibilidades para hacer esta colonia en la Luna”, dice la astrónoma. 

la formación de nuestro propio planeta, la exploración de otros recursos y las posibilidades entonces para hacer esta colonia en la Luna, que sería el paso posterior cuando se cumpla esa misión de Artemis. dos.

En la Tierra, la gravedad hace todo el trabajo. En el espacio, si no tienes cuidado, las cosas pueden salir flotando. 

Los astronautas no se bañan con ducha, sino que se limpian todos los días con dos paños: uno con agua y jabón para lavar, y otro para quitar los residuos.

Para el cabello usan champú, pero no lo enjuagan como normalmente. El agua que sobra no cae ni se escurre, sino que es succionada y guardada en un tanque especial de residuos.

Por eso, el baño de la Orion usa succión. Es básicamente una aspiradora.

Para orinar: Usan una manguera especial.

Para lo sólido: El asiento es más pequeño de lo normal y hay que apuntar muy bien.

¿Sabías que en las estaciones espaciales la orina se filtra y se convierte en agua potable? Es más pura que el agua que bebes hoy. 

Y los residuos sólidos se empaquetan y se queman en la atmósfera como si fueran estrellas fugaces.

Vivir en el espacio cambia tu cuerpo de formas muy raras.

¡Puedes crecer hasta 6 centímetros! Esto pasa porque tu columna se estira al no tener gravedad que la aplaste.

Pero no todo es bueno, pasan otras cosas:

Cara de globo: La sangre se sube a la cabeza. Los astronautas se ven hinchados y con los ojos rojos.

Músculos vagos: Como no pesan nada, los músculos dejan de esforzarse y se encogen (atrofia).

Menos sangre: El cuerpo decide que no necesita tanta sangre y elimina casi litro y medio de líquido.

La NASA usa dos trajes principales:

OCSS, el traje naranja: Es para el lanzamiento y el regreso. Protege si la nave pierde aire y ayuda a que no se desmayen al aterrizar.

xEMU, el traje blanco: Es como una nave pequeña con forma de ropa. 

Tiene una mochila (PLSS) que da oxígeno y controla la temperatura entre los 121 °C y los -121 °C. Incluso tienen pantallas en la muñeca para ver cuánta batería les queda. Esto es algo nuevo.

Artemis II no es solo un viaje, es la prueba de que estamos listos para vivir entre las estrellas. 

«La Luna es testigo de la formación de todo nuestro sistema solar y es un trampolín hacia Marte”, dijo Christina Koch, la única mujer en la tripulación. 

Si todo sale bien, el próximo paso espacial podría ser el planeta rojo.

Y tú, ¿cuándo crees que podríamos tener una misión a Marte?