
Por: Alejandro Valencia Carmona
La cuenta regresiva ha comenzado. Los ojos del mundo entero están en Florida porque el megacohete (Space Lunch System) SLS despegará desde el Centro Espacial Kennedy.
Pero, ¿sabías que la ciencia que lo manda a la Luna es la misma que usas para jugar con una botella de gaseosa?
Parece mentira, pero es verdad. Aquí te contamos todo sobre la misión Artemis II y cómo va a despegar el monstruo de metal que nos llevará de nuevo a las estrellas.
¿Quiénes van a bordo?
Esta no es una misión cualquiera. Es el primer vuelo tripulado del sistema Orion y el cohete SLS.
Cuatro valientes astronautas están ahora mismo en cuarentena, comiendo sano y durmiendo por horario para estar al 100 mañana cuando empiece la misión más importante de sus vidas.
Los tripulantes son Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen.
Ellos le van a dar la vuelta a la Luna. No van a aterrizar todavía, pero orbitarán nuestro satélite para probar que todo funciona bien.
Es el paso previo para crear una colonia lunar y, después, ¡llegar a Marte!
Acción y Reacción
Para entender un cohete, olvida los motores de los autos. Piensa en un globo inflado.
Si sueltas la boca del globo, el aire sale hacia un lado y el globo sale disparado hacia el otro.
Eso es la Tercera Ley de Newton: a cada acción le corresponde una reacción igual y opuesta.
En el espacio no hay aire para «empujar», así que el cohete funciona lanzando gas a una velocidad increíble hacia atrás.
Eso es la propulsión.
¿Y qué tiene que ver la gaseosa? Si agitas una botella, el líquido sale con fuerza y la botella quiere irse hacia el otro.
Bueno, no hay tanta presión para que se sienta un empuje, pero si le pone más presión, la botella puede salir disparada como el globo.
Por eso es que hay competencias con botellas de gaseosa donde las arman como si fueran un cohete y les ponen más presión para que lleguen más lejos.
Es exactamente lo mismo, pero con mucho más fuego, tecnología y dinero.

De jugar con modelos a lanzar gigantes
Todo gran proyecto necesita expertos, y aquí es donde entra Mike Guzman.
Mike es el ingeniero principal de sistemas de propulsión de Artemis II.
Él empezó su carrera jugando con cohetes a escala. ¡Igual que podrías hacerlo tú!
Guzman se unió al equipo en 2019. Al principio, trabajaba en los sistemas de hidrógeno. Ahora, se encarga del sistema de propulsión principal dentro del cohete mismo.
Mike explica que esto es un «deporte de equipo» donde todos deben saber qué hace el otro porque todo está interconectado.
“Verlo suceder finalmente será increíble”, dice Mike sobre el lanzamiento de Artemis II.
El SLS: Un monstruo con «cerebro» de computadora vieja
El cohete SLS es la máquina más potente del mundo. Pero tiene detalles que te van a volar la cabeza:
Su computadora de vuelo usa el mismo microprocesador que una Macintosh PowerBook G3 antigua. Es básica, pero muy resistente para aguantar el espacio.
Cuando llenan los tanques con combustible superfrío (hidrógeno y oxígeno líquido), el tanque de hidrógeno se encoge 15 cm de largo para que nada se rompa, usan piezas que se estiran como un acordeón.
Tiene 72 kilómetros de cables. Eso es suficiente para cruzar una ciudad entera. Además, hay más de 100,000 abrazaderas sujetándolo todo.
Motores RS-25
El SLS tiene cuatro motores principales llamados RS-25. Son los mismos que usaban los antiguos transbordadores, pero mejorados al 109% de su potencia.
Sus motores podrían mantener en el aire a ocho aviones Boeing 747 al mismo tiempo.
En solo 8 minutos, estos motores se «beben» el equivalente a una piscina olímpica de combustible.
El gas sale de la boquilla a 15,450 km/h. A esa velocidad podrías ir de Los Ángeles a Nueva York en solo 15 minutos
Los «guardaespaldas» del cohete: Los Boosters
A los lados del cohete hay dos tubos blancos gigantes. Son los propulsores sólidos. Son más altos que la Estatua de la Libertad.
Su trabajo es duro: en los primeros dos minutos, dan el 75% del empuje total. Queman 5 toneladas de combustible por segundo.
Generan tanto calor que, en las pruebas en el desierto, la arena se convirtió en vidrio al ser golpeada por el escape.
¡Hazlo tú mismo!: El cohete de botella
¿Quieres sentir el poder de la propulsión? Puedes construir un hidrocohete con una botella de gaseosa grande. Solo necesitas aire y agua.
- El cuerpo: Usa una botella de refresco. El cuello será tu tobera (por donde sale la fuerza).
- La punta: Corta la parte de arriba de otra botella y pégala en el fondo de la primera para que sea aerodinámica.
- Las aletas: Ponle cuatro aletas de cartón o plástico viejo cerca de la boca. Esto hará que vuele recto y no de vueltas locas.
- El combustible: Llena un tercio de la botella con agua.
- La presión: Necesitas un corcho con una válvula de inflar balones. Conéctalo a una bomba de bicicleta.
El despegue: Busca un lugar abierto. Pon el cohete vertical y empieza a bombear aire
La presión aumentará dentro de la botella hasta que el agua saldrá disparada hacia abajo y tu cohete volará hacia el cielo.
Es la misma ciencia que usa la NASA: presión, escape y velocidad.

El gran momento
Mientras lees esto, los ingenieros en Florida están revisando cada sensor, hay 775 en el cohete..
Artemis II es el comienzo de una nueva era.
Así que, la próxima vez que abras una gaseosa y veas las burbujas subir con presión, recuerda: ¡esa misma fuerza es la que nos está llevando a la Luna!
Y tú, ¿te animas a hacer un cohete?




